Secretaría Distrital de Integración Social

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Bogotá, junio 27 de 2019. Llega a la Secretaría Distrital de Integración Social la ‘Ropatón’ y hoy te vamos a contar cómo desde tu hogar, también puedes ayudar.

Paso 1:

Verifica en tu vivienda, si tienes ropa usada en buen estado para hombre y mujer que ya no utilices, y deseas donarla a los ciudadanos y ciudadanas habitantes y exhabitantes de calle vinculados a los servicios en los centros de atención de la entidad.

Paso 2:

Alista las prendas que donarás, teniendo en cuenta que sean tallas para personas mayores de 25 años. Puedes identificar en tu revisión: sacos, pantalones, faldas, vestidos, blusas, camisas, camisetas, chaquetas, zapatos, correas, accesorios para mujer, bolsos, bufandas, ‘jatas’, sombreros, etc.

Paso 3:

Tráelas y deposítalas en las cajas que encontrarás en el Nivel Central y Subdirecciones Locales identificadas con el afiche de la campaña ‘Ropatón’ o acércate a la Subdirección Para la Adultez, ubicada en el piso 14 del Edificio de ‘San Martín’. Allí estarán listos para recibir directamente tus donaciones.

Los elementos recolectados, se entregarán a los más de 1.200 habitantes de calle, quienes acuden a diario y adelantan la recuperación de sus hábitos de autocuidado, alimentación y sueño en los seis hogares de paso como ‘Bakatá’, ‘Cr 35’, ‘Calle 18’, ‘Cr 13’,’Carreteros y animales de compañía’ y ‘Mujeres Diversas’.

Así como los 800 exhabitantes de calle, quienes de manera institucionalizada continúan con sus proceso de recuperación personal en las comunidades de vida el ‘Camino’, ‘Ricaurte’, ‘Sasaima’, el ‘Centro de Atención Transitorio’ y el centro de ‘Alta Dependencia Funcional’.

Todos podemos ayudar de verdad, ¡solo faltas tú! 

 
 
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Bogotá, 19 de junio de 2019. Wendy Yurani Luna nunca imaginó que gracias a sus dones y cualidades personales, la iban a llevar tiempo después, a maquillar rostros y contagiar de alegrías, sueños e ilusiones a cientos y cientos de habitantes de calle, a quienes ella logra cautivar a través del arte ‘Circense’.

Hace siete años por cosas de la vida, según Wendy, y luego de dejar sus estudios en una carrera profesional que no culminó, el destino la llevó a conocer la Carpa de ‘Circo Ciudad’. La magia, los colores, la fantasía, los payasos, los mimos y la oportunidad de robarle una sonrisa a la vida, la contagiaron de esa energía y la impulsaron de nuevo a formarse profesionalmente, esta vez con algo totalmente nuevo para su vida, pero que sería el inicio de una gran función para su crecimiento y el beneficio de muchas personas.
 

“Aunque el circo nació hace muchos años en nuestros barrios y calles en donde muy pocos teníamos la fortuna de asistir a una de esas funciones, con el tiempo la gente ha dejado de visitarlos. Creo que es un maravilloso lugar en donde nunca dejaremos de ser niños de nuevo así sea por unas cuantas horas. Allí la magia, las risas, los clásicos trucos con sombreros, varitas y un buen show de payasos, nos hacían viajar a un mundo lejos de tensas situaciones como las que se viven en la actual sociedad”, resalta Wendy quien no deja por un segundo de mostrar esa alegría y pasión que le causa hablar del arte ‘circense’.

Las funciones y presentaciones entre teatro y música a Wendy Yurani le iban abriendo puertas en diferentes lugares, hasta que finalmente, el camino la llevó a hacer parte del Centro de Desarrollo de Capacidades, de la Secretaría Distrital de Integración Social; un hogar en donde los exhabitantes de calle en procesos de recuperación tienen un espacio para la formación personal en artes y oficios, siendo estas herramientas básicas para una inclusión social.

Como todo superhéroe, se necesitaba de un coequipero para lograr más que una sencilla clase de arte. Y por ello, en aquel centro de atención conoció a Daniel Torres, un colega ’circense’ con la magia y energía que se requiere para hacer cosas positivas.

Daniel Torres tiene más de 10 años de experiencia en este arte. Se ha vinculado a diferentes convenciones y festivales callejeros en espacios convencionales y no convencionales. Ha participado de varios encuentros en diferentes países, así como la vinculación a proyectos de circos como: ‘Circo Ciudad’ y la carpa del circo del ‘Muro de Espuma’. Esta experiencia y una buena combinación de ideas, lograron que naciera el ‘Circo Semilla’, un proyecto en donde los exhabitantes de calle en proceso de recuperación se interiorizan con el arte ‘circense’.

Payasos que le sonríen de nuevo a la vida

El ‘Circo Semilla’ cuenta con más de 50 actores, exhabitantes y habitantes de calle vinculados a los servicios, quienes se caracterizan como payasos o mimos, también practican acrobacias, malabares, teatro y equilibrio en la tradicional cuerda floja y el monociclo. El ‘Circo Semilla’ tiene un show de treinta minutos llenos de magia y fantasías que incluye la presentación de los tradicionales payasos y algunas acrobacias básicas. La puesta en escena siempre cuenta diferentes historias a través de varios personajes y en donde el humor y la imaginación no tienen fronteras.

Una hora de ensayo en el ‘Circo Semilla’ requiere de mucho esfuerzo y dedicación. Luego del calentamiento básico, se inicia con un trabajo de maquillaje en donde la técnica debe ser la más apropiada de acuerdo al show que se desea presentar. No siempre el maquillaje de payaso va incluido en una obra y para eso tener varias opciones pueden tener un contexto diferente en los espectadores. Una lágrima en los ojos, una línea gruesa o delgada en las cejas o incluso un buen color rojo en los labios, identifica a cada personaje en la función y le da sentido a la misma.

Luego de la preparación física, viene un repaso al guión y la puesta en escena establecida. Se repasan las líneas de obras ya avanzadas como: ‘El Payaso TV’ un programa animado dirigido por payasos en donde las noticias cotidianas se transforman cómicamente y hacen parte del show. También está ‘El Payatón’, una puesta en escena que habla del conflicto armado pero a través de lo cómico y del circo cuenta otra cara de la realidad.

“El payaso, no es un personaje tradicional, es un ser al que se le permite todo, no solo estar feliz, sino de hacer reír con lágrimas, no es alguien que viva contento, es alguien que contagia de una alegría a otros, es por ellos que muchos exhabitantes toman éste personaje y explotan lo mejor en su personificación, ellos entienden que es un ser humano con problemas, sueños, metas y para el cual, hacer reír a otros es una responsabilidad y no una payasada”, menciona Wendy, quien no deja de admirar el trabajo de cada beneficiario al momento de actuar.

El ’Circo Semilla’ ha tenido presentaciones en diferentes lugares de la ciudad como: La Casa del Teatro Nacional, Teatro Publio Martínez en la localidad de Usme, Carpa de Circo Juan Bosco Obrero en donde se realizó en los últimos meses el ‘Festival Internacional de Circo Semilla’, así mismo en muchas obras realizadas en diferentes actividades organizadas por los ‘Ángeles Azules’ en las calles y barrios de la ciudad capitalina.

Actualmente desde el Centro de Desarrollo de Capacidades se lideran este tipo de acciones vinculadas con el arte y la cultura, haciendo parte de la restitución de los derechos de los ciudadanos habitantes de calle y su nueva inclusión social. 

 
 
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Bogotá, junio 12 de 2019. Con el fin de ofrecer una mejor prestación de servicios con el aprovechamiento de espacios y una estructura moderna, se dio inicio a la adecuaciones integrales en el Centro de Atención Transitorio (CAT), de la Secretaría Distrital de Integración Social, el cual brinda atención integral a exhabitantes de calle, quienes luego de su paso por un proceso de recuperación de hábitos de autocuidado, sueño y alimentación, continúan de manera institucionalizada su recuperación.

Allí están por un período no mayor a los seis meses, trabajando en temas como la activación y fortalecimiento de redes familiares, sociales y comunitarias; así como la promoción del autocontrol, mitigación del consumo de sustancias psicoactivas y formación en artes y oficios como herramientas adicionales para una inclusión social y laboral.

Las tareas a realizar en la unidad operativa son: cambio de instalaciones hidráulicas y sanitarias, acondicionamiento para una mejor accesibilidad, remodelación de instalaciones eléctricas más eficientes como incorporación de iluminación led, pintura general, reemplazo de enchapes, pisos y cubiertas, Instalación de pasamanos, renovación de puertas metálicas y en madera, instalación de redes de gas natural y sistema de detección de incendios, adecuación de cocina y comedor atendiendo las normas higiénico sanitarias y finalmente arreglo de baños con tecnología anti vandálica.

De la misma manera, la remodelación incluye áreas para que los habitantes de calle carreteros puedan disponer de sus carretas en espacios adecuados, así como aquellos quienes tienen sus mascotas de compañías podrán acceder al servicio.

El renovado CAT, que tiene una inversión de 2.460 millones de pesos, contará con un salón de gimnasio y aula de sistemas, todo ello para una buena optimización de espacios y el aprovechamiento del tiempo libre.

Los ciudadanos exhabitantes de calle vinculados al Centro de Atención Transitorio y que actualmente avanzan en su proceso de recuperación personal, ya están recibiendo atención en una sede temporal ubicada en la localidad de Puente Aranda, la cual ofrece las comodidades y espacios acordes, sin afectar la operación del servicio.

Estas adecuaciones, para la vigencia del presente año 2019, hacen parte del plan de mejoramiento que desde la Secretaría Distrital de Integración Social se ha propuesto realizar a los centros de atención integral para habitantes de calle.

A la fecha, el Distrito ofrece servicios en seis hogares de paso incluyendo atención para carreteros y mascotas de compañía, así como mujeres diversas. De la misma manera atención en tres comunidades de vida dentro y fuera de la ciudad y un centro de desarrollo de capacidades en donde los ciudadanos vinculados a los servicios, reciben formación en artes y oficios complementando sus procesos de recuperación personal, todo ello en el marco de la restitución de Derechos y la dignificación.
 

 
 
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Bogotá, junio 18 de 2019. Los ritmos urbanos latinoamericanos que se escucharon en el ‘Tercer Encuentro Intercentros de Danzas’ pusieron a bailar a más de 200 habitantes y exhabitantes de calle, vinculados a los 15 centros de atención de la Secretaría Distrital de Integración Social.

Las puertas del teatro de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, le dieron la bienvenida a los integrantes de los hogares de paso: ‘Calle 18’, ‘Cr 13’, ‘Mujeres Diversas’, ‘Cr 35’, ‘Carreteros y mascotas’, ‘Bakatá’ y el ‘Centro de Atención Transitorio’; así mismo, y no menos ‘guapachosos’ llegaron los participantes de las comunidades de vida provenientes de los municipios de Ricaurte y Sasaima.

Desde hace un mes en los centros de atención, las tardes se convirtieron en largas jornadas de ensayos para los exhabitantes y habitantes de calle, quienes asisten a los servicios, y que luego de las actividades cotidianas incluidas en los procesos de recuperación personal en cada hogar, dedicaron el mayor tiempo para ensayar y avanzar en la exploración de esos talentos y virtudes personales, así como en la sana convivencia y el intercambio de saberes entre los diferentes equipos.

Cada grupo conformado por participantes y ‘Ángeles Azules´ como promotores y profesionales, crearon diferentes coreografías las cuales incluyeron bailes como: salsa choque, champeta, son cubanos, break dance, calipso, reguetón, bachata, rock and roll, samba, country y merengue; géneros destacados en diferentes países como República Dominicana, Estados Unidos, Brasil y Cuba, entre otros.
 
 
 
“Estas acciones culturales programadas en los centros de atención, permite dos momentos: la resignificación y restitución de derechos de la cultura a los ciudadanos habitantes de calle vinculados a los procesos de recuperación y por otro lado abre las puertas a explorar los dones, talentos y cualidades personales logrando que ellos tengan más confianza en sí mismo, minimicen los temas de ansiedad y trabajen en equipo liderando procesos que requieren de su máxima concentración y responsabilidad”, resaltó Daniel Andrés Mora Ávila, subdirector para la adultez, de la Secretaría Distrital de Integración Social.

Constantemente en los centros de atención, los ciudadanos habitantes de calle participan, crean, visitan lugares y centros históricos y así mismo reciben formación en artes y oficios, todas estas acciones como herramientas para una inclusión social y laboral, lideradas desde el Centro de Desarrollo de Capacidades.

En lo corrido de 2019, 5.917 habitantes de calle fueron atendidos en calle y en los centros de atención de la SDIS. En la presente administración, 2.323 habitantes de calle han desarrollado procesos para mejorar su vida y de ellos 618 culminaron con éxito logrando alejarse de las calles. 

 
 
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Bogotá, junio 11 de 2019. Edward Martínez de niño no tuvo la oportunidad de jugar con carritos o balones. Su niñez, le dejó recuerdos tristes y aterradores de los cuales hoy, con más edad y muchas experiencias de vida, trata de olvidar, perdonar y darle la vuelta a esa página de un cuento que apenas inicia con un final feliz.

A la edad de siete años, debido al maltrato y el abandono familiar, decidió irse de casa a buscar un mejor lugar para sentirse más cómodo. Siguiendo algunos pasos y pistas de su hermano mayor, quien también había dejado el hogar, inició su búsqueda en la ciudad de Bogotá. Proveniente de tierras boyacenses, Edward tan solo quería encontrar su familia y empezar a disfrutar de esa niñez tan anhelada.

“Tal vez el encontrar a mi hermano, no fue el inicio de una mejor situación. La vida me traía cosas que tenía que vivir cerca de mi sangre. Llegué a donde él se encontraba pero lastimosamente él ya conocía el ‘Bronx’, el lugar que se convirtió en mi sitio de aprendizaje y crecimiento personal… pero en el infierno”, recuerda Edward.

El terrible averno del ‘Bronx’, tal vez no era el mejor lugar para que un ‘chiquillo’ como Edward aprendiera cosas buenas. La droga llegó con la marihuana y el ‘chamber’, alcohol puro con algún saborizante, igual o peor de dañino que cualquier otra sustancia.

“En el ‘Bronx’ ser niño no era cuestión de respeto, al contrario, éramos víctimas constantes de robos, golpes, maltratos, abusos y hasta nos ponían de anzuelos ya sea para transportar droga o para tapar alguna vuelta grande”, comenta Edward quien no deja de ocultar esa impotencia de tanta maldad sufrida en esa época.

Su primera puñalada como él menciona, la recibió por salvar su ropa y pertenencias las cuales le iban a robar. A esa corta edad, fue obligado a pasar a muchas noches en medio del frío y la lluvia por los viejos túneles debajo del ‘Bronx’ que comunicaban internamente con varias zonas del sector para así transportar droga, bultos de dinero y armas ‘encaletadas’ en costales y lonas.

Tenía que ver como varias niñas de su misma edad o un poco mayores eran vendidas y ofertadas como un objeto o cosa al mejor postor, además de tener que sufrir los atropellos cuando tenía que ser obligados a cruzar ese sitio como rutas de escape ante posibles allanamientos al ‘Bronx’ por parte de la policía.

“Lo más duro para mí cuando pequeño, fue estar atado a una silla y tener que observar cómo golpeaban y golpeaban a mi hermano por cobrarle unas supuestas deudas, y para que él ‘cantara’ la vuelta pues me buscaron y me amarraron a una silla y me pegaban como chantaje para buscar información y lógicamente a él le dieron muy duro”, relata Edward.

La adolescencia de Edward estuvo rodeada de sangre, violencia y maltrato. Sobrevivir en esos sitios lo llevó a conseguir el rebusque y algunas veces obligado a robar objetos como espejos de carros y demás para venderlos de segunda y conseguir el sustento. El respeto que allí en el ‘Bronx’ tenía su hermano, era el mejor seguro de vida; no sabía hasta cuándo podría ayudarlo pero sí sabía que eso no terminaría en buenos términos.

Hace tres años, lastimosamente, Edward tuvo que sepultar a su hermano. Las malas vueltas y los conflictos que dejó la vida en el ‘Bronx’ algún día iban a llegar y eso sucedió en esta oportunidad.

Olvidar, perdonar y volver a empezar

Edward inició hace algunos años atrás su primer proceso en el IDIPRÓN. Allí comenzó estudiando algunos meses y recuperando hábitos de aseo. Pero el vicio estuvo más fuerte y finalmente lo llevó de nuevo a la calle. Alrededor del año 2015, volvió a visitar un centro de atención de la Secretaría Distrital de Integración Social y con el apoyo de su padre, a quien no veía hace muchos años, adelantó varios meses un proceso lejos de las calles, pero finalmente aún quedaban recuerdos de la infancia que lo agobiaron y lo llevaron de nuevo al vicio.

Conoció el amor y producto de ello actualmente tiene una hermosa hija quien ha sido la mejor motivación para poder dar un paso seguro en este nuevo proceso que inició hace seis meses, gracias a los ‘Ángeles Azules’ quienes lo encontraron en las calles y lo convencieron de nuevo. Finalmente le aconsejaron darle fin a tanto consumo y demás. Ahora, además, por su hija, a quien ve a través de vídeos llamadas y le promete constantemente a ella, seguir adelante.

Como se ha relatado, la vida de Edward fue prácticamente dentro de ‘El Bronx’. No lo menciona con orgullo, ni saca pecho por lo que vivió allí. Al contrario, es un claro ejemplo de las terribles situaciones que muchos niños como él tuvieron que pasar en ese lugar. Algunos con algo de conciencia a su poca edad, otros obligados o que cayeron en las garras del vicio que los destinaron a un mundo de dolor y llanto.

“El silencio en el ‘Bronx’ era nuestro mejor aliado. Entre menos se hablara de algo era lo mejor para uno, una golpiza, un ajuste de cuentas, una vuelta, lo que fuera. Los niños, niñas y jóvenes allí, eran apetecidos para todo y para todos por ello la sobrevivencia era más de obedecer y ya, entre menos problemas mejor.

Por eso ahora que no existe el ‘Bronx’ yo que viví en carne propia mi niñez allí, agradezco mucho a todos los que tomaron esa decisión porque sí que tenía que darle fin a esa olla”, menciona Edward quien respira profundo y se da un momento para tratar de olvidar recuerdos que duelen.

Actualmente, Edward está en un proceso interno en uno de los centros de atención del Distrito. El consumo de alcohol y los malos vicios hace meses ya no perturban su mente. Ahora se dedica a adelantar cada una de las fases de recuperación del proceso para dejar el consumo. Quiere estudiar y para ello ya está en algunos cursos de artes y oficios que ofrece la Secretaría de Integración Social a través del Centro de Desarrollo de Capacidades. Espera volver a su hogar, tener una relación más estable con su padre y porque no disfrutar con él la presencia de una nieta que ha traído cambios positivos para su vida. ¡Sí se puede! 

 
 
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