Secretaría Distrital de Integración Social

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Bogotá, diciembre 6 de 2018. La administración del alcalde, Enrique Peñalosa, hoy le entrega a la ciudad el ‘Hogar de Paso para Mujeres Diversas’, que cuenta con atención diferencial entendiendo las necesidades de mujeres como el autocuidado, la imagen personal, la identidad y las actividades personalizadas. 

Con una inversión superior a los $1.600 millones y una cobertura de 100 cupos, entre el día y la noche, el hogar de paso brinda a todas la mujeres habitantes de calle con sus particularidades, historia y sus proyecciones de vida un centro de atención con servicios especializados para ellas sin distinción cultural, sexual, género, biológica y física. Entre esta población se incluyen mujeres LGBTI, raizales, indígenas, afrodescendientes y gestantes.

“Tener una hogar de paso para la atención de mujeres habitantes de calle, nace de las propuestas que muchas de ellas, a través de las diferentes mesas de trabajo y los diálogos realizados en los centros de atención del Distrito, nos hicieron. Trabajar por el respeto y la dignidad de la mujeres, evitar las vulneraciones a sus derechos, el maltrato y la violencia, así como otras acciones que a diario se pueden presentar en calle por parte del género masculino hacia ellas, es la labor diaria propuesta en el servicio”, resaltó Cristina Vélez, secretaria social.

Articulación con entidades que focalizan su atención a las mujeres, actividades, talleres adicionales a los servicios como aseo personal, alimentación, dormitorios y acompañamiento psicosocial; recuperación de lazos familiares y superación de duelos personales, son algunos de los servicios que el nuevo ‘Hogar de Paso para Mujeres Diversas’ brindará.

A su vez, es importante destacar que si bien esta población es solo el 10% del número total de habitantes de calle, según el último censo (9.538 personas), necesitan atención diferencial para que vayan a los centros y empiecen procesos de recuperación personal y nuevos proyectos de vida.

La Secretaría Social actualmente adelanta los procesos necesarios con los nuevos proponentes seleccionados, para la apertura de un próximo hogar de paso para habitantes de calle con carretas y sus mascotas de compañía, así como una comunidad de vida en la modalidad de ‘Granjas Agropecuarias’, que por primera vez vinculará acciones para desarrollar capacidades con inclusión social y productiva por medio del aprendizaje de oficios agropecuarios, que promuevan un desarrollo personal y ocupacional, así como alternativas para la generación de ingresos.

Actualmente 8.933 habitantes de calle han recibido servicios en los diferentes centros de atención, durante lo corrido del 2018. Durante la administración de la ‘Bogotá Mejor para Todos’, 2.216 habitantes de calle iniciaron su proceso de recuperación para cambiar su vida y 558 culminaron con éxito, lo que representa una tasa del 25%, un ideal si se tiene en cuenta que promedio mundial es del 3%.

 
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Bogotá, 4 de diciembre de 2018. A John Alexander Mahecha, como dice él mismo, sus pulmones le “hablaron al oído y le suplicaron que no lastimara más su cuerpo”, como venía haciéndolo desde hacía 35 años atrás, cuando decidió cambiar el deporte y el estudio por el sofocante humo del bazuco y las drogas.

Luego de pasar parte de su vida en la calle, en medio de las miles de alucinaciones, producto de cientos de ‘bichas’ de bazuco fumadas, muchas noches en medio de largas ‘trabas’ en el ‘Bronx’ y algunas cuantas humillaciones durante sus días como ‘cotero’ en la plaza mayor de mercado de Bogotá, hoy logra dejar ese pasado atrás. No solo ha dejado las calles y el vicio. Adicional a este primer triunfo, ese día que decidió abandonar la droga también se propuso culminar el bachillerato que dejó tirado tiempo atrás.

Desde los trece años de edad, empezó a habitar la calle, trabajaba en los viejos pero tradicionales ‘San Andresitos’ de la ciudad; lugares en donde el comercio y las ventas ambulantes eran fuente de ingresos de muchas personas. Allí cuidaba carros y hacia ‘vueltas’. Luego de ese paso, decidió irse lejos de la ciudad. El rumbo nunca fue algo planeado. De pueblo en pueblo iba andando, hasta que finalmente llegó a San José del Guaviare.
 

“En ese lugar me dedicaba a ser ‘merquero’, conseguía droga para algunos carteles en esa época, pero me calenté con uno de los duros y me fui. Después de esos viajes, terminé siendo comerciante de todo lo que salía, claro sin los documentos al día, pero vivía de eso”, recuerda John hoy, un poco más consciente de las malas acciones de su pasado.

Retornó a la ciudad y su paso por la calle lo llevó casi hasta los 35 años de edad. Llegó finalmente a ser ‘cotero’ en ‘Corabastos’ por esas casualidades de la vida. “No era el trabajo que yo deseaba, pero allí podría cargar cosas, obedecer y conseguirme para mi vicio sin molestar a nadie, sin quitarle el dinero a otro”, comenta John afligido por ese pasado.

Aunque recibía dinero partiéndose el ‘lomo’ todo el día, cuando mencionan lo duro que es ese trabajo de ‘cotero’ recuerda que igual todo se lo fumaba. Iba al ‘Bronx’ a meterse sus ‘sustos’ hasta que finalmente su cuerpo le cobró tanto golpe de la vida.

“Yo me la pasaba por los lados de la localidad de Kennedy ya que me quedaba cerca del trabajo. Allí ya estaba muy enfermo. Vivía muy mal de los pulmones. Una vez me llegaron allá unos muchachos, dizque los ‘Ángeles Azules’. Ellos me decían que me podían ayudar a salir de la calle y volver a tener sueños y metas. De ahí me llevaron al hogar de paso ‘Bakatá’ donde empecé a recuperar mis hábitos de aseo, alimentación, volví a dormir en una cama caliente y los más importante recuperé el amor de mi familia.

Gracias al interés por salir adelante, John continuó su proceso de recuperación y decidió vincularse a los cursos de formación en artes y oficios que el ‘Centro Para el Desarrollo de Capacidades’, de la Secretaría Social, le ofrecía para participar meses atrás. Aprovechó también para inscribirse de nuevo y volver a empezar a estudiar, o mejor, poder finalizar su bachillerato como “Dios manda”.

Aunque toda una vida en calle, nunca perdió el gusto por leer y esto le ayudó mucho para no perderle el cariño a los libros y las tareas. John acepta que estudiar química, física y algo de matemáticas, le iba ‘sacando canas’, pero con mucho esmero, logró superar esos difíciles problemas matemáticos, pero simples para todo lo que él había afrontado en calle.

Hace algunos días atrás, recibió de manos del director del colegio donde validó sus estudios, su tan anhelado diploma de Bachiller. Noveno, décimo y once fueron lo grados que finalmente terminó con muchos honores logrando una meta más para su vida. Hoy hace parte de los 96 ciudadanos exhabitantes de calle vinculados a los centros de atención de la Secretaría Social quienes recibieron durante el último trimestre del año, formación en artes y oficios.

“Desde el Centro Para El Desarrollo de Capacidades se llevó a cabo la entrega de 96 certificados a ciudadanas y ciudadanos que han recibido formación ocupacional, todo gracias a las gestiones y articulaciones a nivel institucional con el SENA, Universidad Católica de Colombia, Biblioteca Virgilio Barco y el CDC de Bellavista; logrando capacitación en temas como natación, talla y pintura sobre madera, emprendimiento, auxiliar trabajador de la madera, manipulación de alimentos. Además, sistemas básico mantenimiento de celulares 1 nivel, servicio al cliente, alfabetización informática mercadeo y ventas. Torno y fresa, manejo básico de maquina plana y fileteadora, soldadura, diplomado en administración y gestión comunitaria y mantenimiento de bicicletas gama baja”, menciona Giovanny Jiménez, líder del Centro para el Desarrollo de Capacidades.

“Con esta formación he recibido más herramientas para al finalizar mi proceso de recuperación en la ‘Comunidad de Vida El Camino’ buscar un empleo. Tengo mi diploma de bachiller, quiero continuar estudiando y superándome cada vez más. Los días en que me dedicaba a trabajar como ‘cotero’ y cargaba bultos a mi espalda, pensaba en poder dejar un día todo esto, volver a estar tranquilo, sin el vicio y porque no, empezar de nuevo a estudiar. Hoy puedo decir que sí es posible volver a soñar, gracias a la ayuda que nos brinda la Secretaría Social a todos los habitantes de calle”, afirma John, hoy feliz posando para la foto con su diploma en la mano.

 
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Bogotá, octubre 25 de 2018. Alrededor de 200 propuestas de artistas reconocidos, no fueron impedimento para que un grupo de exhabitantes de calle, en proceso de recuperación de los centros de atención de la Secretaría Social, llegaran a ser elegidos dentro de los tres premios ganadores en la convocatoria ‘SERES’ liderada por la Secretaría de Cultura a través del IDARTES, al reconocer esa labor artística y vocación de los exhabitantes de calle con su obra ‘Rostros Invencibles’.

Los participantes, recibieron como premio de honor poder presentarse en la exhibición de su muestra artística en una importante galería de Bogotá como es ‘El Faro’.
 
 

De la misma manera, a los ganadores se les entregaron incentivos económicos en especie para invertir en materiales necesarios para continuar con su trabajo artístico.

Carlos González, Yuli Leal, Rubén Cortes, Manuel Hernández quienes asisten a los servicios de los hogares de paso de ‘Bakatá y Calle 18’ y con el acompañamiento del ‘Ángel Azul’ Eitnar Gachancipá, licenciado en artes plásticas y líder del grupo de artes del ‘Centro para el desarrollo de Capacidades’ de la Secretaría Social lograron llevar a cabo un sueño que desde las propias calles de la ciudad se fue transformando hasta hoy lograr formar el colectivo ‘Art Nomada’ y el triunfo antes mencionado.

Es importante resaltar que con ‘el profe’, como le dicen trabajan en diferentes áreas como artes plásticas, pintura, dibujo, escultura, grabado y fotografía.

“Para la participación en esta convocatoria, se pasó una propuesta para circular 15 esculturas de creación colectiva, con la participación de cuatro habitantes de calle y dos artistas jóvenes, estos últimos vinculados en los talleres de formación obligatoria que se realizaban en la Cámara de Comercio, requisito importante para el proceso de selección final” resaltó Eitnar.

Los jurados de la convocatoria revisaron las obras y a través de una pequeña explicación los artistas informaban sobre la técnica utilizada y el nombre de la escultura. El colectivo ‘Art Nomada’ estaba en la categoría de aficionados en donde el premio principal era lograr la oportunidad de exponer, en una galería de Bogotá con todos los gastos de montaje gratis (equipo de luces, pedestales, vinilos, presentación, alquiler de espacio, curaduría, mapa museográfico, catálogo etc.), sus respectivas obras.

En esta categoría se ganó con la presentación de la obra ‘Rostros Invencibles, exposición que a lo largo del primer semestre se trabajó con el proyecto ‘Art Nomada’.

Esta obra fue el desarrollo de figuras de rostros moldeados con la utilización de materiales encontrados como papel, tornillos, arena, arcilla, tela entre otros.

Las figuras no solo representan el arte sino expresan la alegría, voluntad y demás emociones que los exhabitantes de calle llevan en sus cuerpos cuando deciden volver a empezar una nueva vida alejados del consumo y las drogas.

La exposición de ‘Rostros Invencibles’ estará del 25 al 27 de octubre en la galería ‘El Faro’, ubicada en la carrera 3 # 12 c 98, a partir de las 9 a.m.

 
 
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Bogotá, noviembre 20 de 2018. Como dicen por ahí “el amor todo lo puede”. Hoy podemos decir que el amor puede hasta construir sueños, metas y con algo de voluntad, paciencia y convivencia en pareja; se puede volver a empezar.

La historia que se relata a continuación no solo nos da un ejemplo en la superación de ciertos problemas que a diario suceden en la vida, también nos enseña compartir en pareja, y que a pesar de las dificultades el amor supera cualquier barrera.

Trina mesa Alvarado a sus 47 años de edad, vive enamorada de su nueva vida y de su gran amor y ángel guardián ‘Wilmercito’, como tiernamente le dice a su pareja sentimental. Su vida no estuvo envuelta entre esos sueños de princesas por la búsqueda de su príncipe azul. Muy pequeña bajo el cuidado de su madre recibió lo que más pudo recibir de ellos. La adolescencia y las locuras de esa etapa de la vida llegaron con malos pensamientos y amistades que la fueron sacando del “camino bueno” al que estaba acostumbrada. Muchas fueron las malas decisiones que llegaron hasta el punto de tener problemas con sus familiares y finalmente huir de su hogar.

Como consecuencia de sus actos terminó mendigando en la calle, acompañada del vicio el cual tocó la puerta de su mente y se aferró por muchos años en su vida, manipulando cada segundo y llevándola a caer lo más bajo que puede un ser humano. “Empecé a consumir todo el tiempo, era lo único que hacía en el día”, comenta Trina meditando sobre ese pasado.

Como buena hija de tierras ‘cucuteñas’, heredó su pasión por el trabajo. Muy joven terminó laborando en una finca ubicada al Norte de Santander. Para su poca fortuna, las tierras de ese lugar, eran el cultivo de la muy famosa hoja de coca. Allí entre los hombres ‘raspachines’ de hoja de coca, ella adelantaba labores en la cocina.

Entre ‘trastos y trastos’, cada día era visitada por un hombre que trataba de hablarle. “Una vez llegó un joven, y pues pasó al desayuno. Le entregué el plato con algo de alimentos, él me miraba y me miraba, de ahí en adelante cada vez que pasaba al comedor, me empezaba a hablar y hablar, hasta que nos enamoramos”, recuerda Trina como resumidamente el amor llegó allí y conoció a su príncipe azul Wilmer.

Él era un hombre noble. Desde muy pequeño y a raíz de la muerte de su padre lo alejaron de sus familiares, viviendo con sus abuelos por un tiempo. Luego con mayor edad, volvió a casa de nuevo pero su madre ya convivía con una nueva persona y la convivencia con su nuevo padrastro no empezó a ser la mejor, hasta que finalmente decidió volver a la calle para siempre. Wilmer Fernando García no sabía lo que le esperaba.

Su decisión lo trajo a las calles bogotanas en donde llegó directamente al Barrio ‘Santa Inés’, lugar que en su momento crecía poco a poco el antiguo ‘cartucho’. Allí empezó a afianzarse con amigos del lugar en donde empezó a inhalar pegante. De ahí en adelante, su vida se volvió solo humo y humo. “Vivía todo el día con los duros, ayudaba haciendo mandados y lo que me daban me lo fumaba”, evoca Wilmer.

Ya muy adulto, decidió tomar rumbo hacia otras ciudades. Pasó un tiempo por Villavicencio luego al Guaviare. Prestó su servicio militar y se convirtió en soldado profesional, pero luego de unas fallas internas desertó. Su salida del Ejército lo devolvió de nuevo al vicio. Habitó de nuevo en la calle. Finalmente decidió iniciar un nuevo viaje hacia Cúcuta la ciudad en donde finalmente le traería el comienzo de una nueva vida al lado de su hermosa Trina.

“Perdone por la paliza”

El amor poco a poco también se fue cultivando entre Trina y Wilmer. Ya el paso por el comedor tenía otro tipo de afecto. Ella le preparaba su almuerzo y él exhausto de sus jornadas laborales, al caer la tarde, dejaba un último suspiro para compartir con su amada. El vicio también estuvo presente con ellos.

El amor trajo un bebé al hogar. Las peleas y las discusiones por parte de los familiares de Wilmer, obligaron a esta pareja a dejar esa tierra ‘cucuteña’ y viajar a la capital de país. Llegaron a la calle de nuevo. Ahora el ‘cartucho’ los recibía con los brazos abiertos y le abría las puertas al nuevo camino del ‘Bronx’.

“Vivir en pareja en el infierno del ‘Bronx’ no fue especialmente una luna de miel para nuestra relación. A través del reciclaje lográbamos conseguir para pagar una pieza. En el ‘Bronx’ fumábamos y a conseguir lo nuestro, siempre juntos, enfrentados a todo lo que podría pasar allí”, comenta Trina, recordando tantos años en calle pero bajo la protección de su gran amor.

Lo peor que ese amor pudo afrontar en pareja, fue una vez cuando producto de un ‘gancho ciego’ es decir una trampa, Wilmer se encontró una plata. Ese día se fue para el ‘Bronx’, allí aprovechó su cuarto de hora para jugar y disfrutar de las tragamonedas y fumar lo que quisiera. “De repente me cayeron los ‘sayayines’, inventando que yo me había robado un poco de cosas que por eso tenía plata, pues imagínese, de ahí me dieron ‘pata y puño’, me rompieron la cabeza, La mandíbula, la clavícula y una rodilla, esa era la manera de ellos de ajustar cuentas, así la gente fuera inocente”, afirma Wilmer abrazando por un momento a su amada y en silencio recordando aquel día.

Una vez terminaron de golpearlo, lo tiraron en la tradicional ‘Plaza España’ a pocas cuadras del ‘Bronx’ con unas cuantas bichas de droga disque para que así calmara el dolor de sus golpes. Ese día Trina pensó que su esposo no iba a salir vivo de allí. Ella apenas lo pudo recibir en sus brazos una vez se lo lanzaron a sus pies. Luego de eso, y pasando las heridas de su cuerpo, volvieron al ‘Bronx’ unos meses después; encontrándose con la sorpresa de ser recibidos por los mismos ‘sayayines’, quienes esta vez remediando el daño hecho, le regalaron unas bolsas de perico y 20 mil pesos y le gritaron “que disculpe la golpiza”.

Entre sustos, algunas bichas, trabajo, esfuerzo, honestidad y mucho amor, Wilmer y Trina han compartido más de 20 años juntos, salieron del ‘Bronx’ para nunca volver a un infierno así. Habitaron la calle y en un humilde ‘cambuche’ fueron tratando de olvidar algo de ese trágico pasado. Aunque la riqueza y el dinero no llegaba, siempre entre pareja han salido adelante. Tomaron la iniciativa de ingresar a un proceso de recuperación en el hogar de paso pero la angustia de separarse así fuera por horas, no los dejaban tranquilos.

“La Secretaría Social, desde el hogar de paso de la ‘calle 18’, viene adelantado dentro de la atención psicosocial, el fortalecimiento de la redes familiares. Se busca a través del ejercicio que las parejas tengan una inclusión habitacional y que consoliden su proyecto de vida. Para estas parejas, quienes son habitantes de calle que no acceden a los servicios por el temor a sus separación, por tal motivo se adelanta este acompañamiento para poder generar un proyecto de vida con una restitución de derechos y darle continuidad a las parejas”, indicó Fabio Forigua líder hogar de paso ‘Calle 18’.

Trina y Wilmer llevan un mes en el proceso como pareja desde el día que tomaron la decisión de abandonar la calle definitivamente y luego de tantos años. Solo desean poder finalizar sus procesos personales. Retornar al campo y dedicarse a la labores de la tierra, esta vez sembrando vegetales, cuidando animales y logrando cada día olvidar el pasado oscuro que como pareja vivieron.

 
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Bogotá, octubre 24 de 2018. Los ‘Ángeles Azules’ también llegan a los colegios, almacenes de cadena, restaurantes, amas de casa, niños, niñas, jóvenes y demás ciudadanos; con un mensaje de prevención incidiendo en los factores que motivan el inicio de la habitabilidad en calle, en poblaciones en riesgo.

Cultura ‘Prevencho’ es el nombre de la ‘Estrategia de Prevención de la Habitabilidad en Calle’, que a través de metodologías pedagógicas y la implementación de talleres relacionados con el fenómeno, el consumo de sustancias psicoactivas y la violencia intrafamiliar; hace un acercamiento a la ciudadanía con la actual situación de habitabilidad en calle generando espacios de dialogo y acompañamiento psicosocial a nivel individual y familiar a la población en alto riesgo.

Son más de 40 profesionales, quienes integran el equipo de Cultura ‘Prevencho’ y a diario comparten lugares de comunicación con la comunidad y diferentes líderes sociales socializando información sobre los servicios que la ‘Nueva Bogotá’ ofrece para los habitantes de calle a través de los hogares de paso, centros de formación, comunidades de vida así como el acompañamiento a los exhabitantes, quienes actualmente adelantan su vida normal cerca de sus familias y con una inclusión social y laboral.

Así mismo, la ‘Estrategia de Prevención de la Habitabilidad en Calle’, invita a residentes y vecinos para que se conviertan en multiplicadores de las acciones que el Distrito realiza en la prevención de la habitabilidad en calle transmitiendo un mensaje al interior de sus hogares, acompañando a sus hijos, evitando las situaciones que puedan conducir al consumo de drogas, explotación sexual o demás problemáticas cercanas.

“La estrategia Cultura ‘Prevencho’ se creó pensando en un personaje que le cuente de una manera clara y concisa a la ciudadanía y en especial a nuestros jóvenes, temas enfocados a la prevención de la habitabilidad en calle. En estos espacios se adelantan talleres con una duración máxima de dos horas que incluye material pedagógico atractivo para ellos enfocado en la prevención”, indicó el subdirector para la adultez de la secretaría social, David Leonardo Hernández Pinilla

Esta estrategia se suma a la ya existente relacionada con abordaje en calle que lleva servicios inmediatos a los habitantes de calle en lugares en donde los centros de atención no están cercanos y en donde se brinda una atención integral que incluye duchas, refrigerios, áreas de autocuidado y acompañamiento psicosocial.

Actualmente, el Distrito cuenta con 15 centros de atención para la atención de la población habitantes de calle, con más de 700 ángeles azules, que con vocación y entrega laboran las 24 horas del día.

 
 
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