Un amor que nació en las calles y se fortaleció en los servicios de Integración Social

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José Javier Aguirre y Johana Cadavid son dos ciudadanos exhabitantes de calle que, en medio de las hostilidades y la adversidad de la calle, encontraron el amor, unidos por ese sentimiento, adelantaron proceso de recuperación en la comunidad hogar de vida El Camino de la Secretaría Distrital de Integración Social.

Esta pareja realizó el proceso de recuperación dentro de los 110 cupos que hay para recibir a esta población, en medio de espacios de entretenimiento como canchas deportivas, biblioteca, área social y talleres para formación de desarrollo humano, además de acompañamiento familiar y atención con enfoque diferencial, José y Johana lograron avanzar en su proyecto de vida.

La historia de esta pareja empezó hace 11 años en una cárcel de Bogotá, él se encontraba privado de la libertad y ella visitaba al esposo de una amiga, allí los presentaron y pronto surgió una gran simpatía que, al poco tiempo, se convirtió en un inmenso amor.

Johana es bogotana, tiene 34 años, a los 13 años por rebeldía decidió huir de su hogar, José Javier nació en Manzanares, Caldas, tiene 50 años de edad y desde los 9 años se alejó de su casa, ambos conocen la rudeza y crueldad de la calle, cayeron en el consumo de sustancias psicoactivas y en prácticas como el rebusque para sobrevivir.

Recorrieron las calles con la problemática del consumo y habitabilidad en calle de la ciudad; el Cartucho, Cinco Huecos, la L, El Amparo.

Por discrepancias que involucraban otra persona, un día Johana estando embarazada decidió alejarse y poner fin a la relación, pasaron cinco años en que no supieron nada el uno del otro, José Javier había salido de prisión sin saber que Johana, su gran amor, había dado a luz una hermosa niña fruto de su relación.

Aunque sus vidas se habían separado, después de cinco años el destino los unió nuevamente, José Javier se enteró que habían tenido una hija, el reencuentro se dio cuando derribaron el Bronx, en el momento que se volvieron a ver se dieron cuenta que entre los dos no había terminado el amor y que, por el contrario, el sentimiento con la distancia creció.

Johana recuerda esos días y comenta llena de entusiasmo: “Yo la verdad no creí que lo iba a volver a encontrar, pero cuando nos volvimos a reencontrar, fue algo muy bonito, volví a sentir ese amor, esa simpatía que algún día me movió el corazón, ese día le pedí que me dejara quedar en su cuarto y desde ahí no nos hemos vuelto a separar, por otro lado, estoy muy agradecida por todo el apoyo que hemos recibido del hogar El Camino, sin ellos es muy difícil salir adelante”.

Durante un largo tiempo estuvieron viviendo en el sector de la plaza España, en el centro de la ciudad, allí cuidaban taxis y buscaban pasajeros para los trayectos, así sobrevivían, fue en este lugar donde conocieron el otro gran amor que los unió aún más, ‘la mona’ una perra Rottweiler a la que adoran y llevan a todo lugar.

Joanna y José Javier después de andar durante muchos años la calle, decidieron darse una oportunidad y aceptaron el apoyo que les brindó la Secretaría Distrital de Integración Social, ingresaron al centro para el desarrollo de capacidades La Academia, un hogar transitorio donde recibieron formación en artes y oficios, posteriormente llegaron a la comunidad hogar de vida El Camino donde iniciaron un proceso de recuperación.

Nilson Isnaldy Gutiérrez, líder de la comunidad hogar de vida El Camino aseguró, “El Camino es una de las modalidades del proyecto Implementación de estrategias y servicios integrales para el abordaje del fenómeno de habitabilidad en calle en Bogotá, desde aquí ofrecemos oportunidades para la dignificación e inclusión de las y los ciudadanos habitantes de calle, con atención para el desarrollo personal, movilización de redes de apoyo y ampliación de capacidades, le apostamos a brindar apoyo para la construcción de proyectos de vida”.

Ambos cuentan con red familiar, gracias a ello, la mamá de Johana cuida a su hija y aunque ambos ya salieron de El Camino José Javier expreso: “Aquí hemos aprendido a respetarnos como personas, a apreciar la vida, estamos muy agradecidos, a todos los profes y profesionales por lo mucho que nos han ayudado, sin ellos es imposible salir adelante, creemos que hay futuro para nosotros, sabemos que no es fácil, pero nuestro propósito es claro, seguir adelante, superar esas cosas que nos detienen y buscar un mejor futuro”.