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La cultura de la lástima, motor de la mendicidad infantil

 

 
Maltrato familiar, falta de autoestima y ahora el fenómeno de la masiva migración de ciudadanos venezolanos, son los factores que aprovechan las redes para instrumentalizar a niños y niñas en la mendicidad. Generar lástima, en peatones, conductores, y ciudadanía en general, hace que dar dinero a niños o adultos, quienes tienen niños en brazos se vea como una acción generadora de ayuda.

Esquinas estratégicas por presencia de grandes empresas, estaciones de buses además de sectores con alto tráfico vehicular y peatonal, son los escenarios elegidos para ejercer esta actividad. Así lo revela la investigación 'La niñez colombiana en cifras' de la UNICEF.

La evolución de Bogotá frente a la mendicidad infantil

Wilfredo Grajales, director del IDIPRON, el instituto que vela por la protección de la niñez en Bogotá, manifiesta que el fenómeno de la mendicidad infantil en la ciudad aparece en la década de los 70’s.

“Una realidad que conocemos como el ‘gaminismo’ que era realidad que se vivía en aquella época y hoy es un fenómeno que tiende a desaparecer dada la intervención decidida de entidades distritales”, destaca el director.

Para Grajales hoy en día la mendicidad tiene otros rasgos. El de padres que habitan la calle en compañía de sus hijos, el otro fenómeno es el de las etnias indígenas, que han vuelto la mendicidad una práctica. Hay un tercer espacio de mendicidad infantil que tiene que ver con desplazamientos internos por violencia y el de migrantes venezolanos. Para el director del IDIPRON el gran desafío es visibilizar que la explotación laboral de menores bajo la compasión es una flagrante violación de los derechos humanos.

“A los niños hay que protegerlos, es un delito la mendicidad infantil. Tenemos que radicalizar esa posición social para pasar a un segundo nivel, que es llevar a los menores en riesgo de mendicidad a sitios de protección interna o externa o dar aviso a las autoridades (ICBF, Policía de Infancia y Adolescencia), para retirar al niño del lugar en donde se le encontró al ser vulnerados su derechos.
 

Dentro de las estrategias implementadas en Bogotá por el IDIPRON están:

• Focalización en territorio para identificar y trasladar a los menores en riesgo a las unidades en atención externa.
• Cuando la situación es grave los menores a los cuales les han sido vulnerados sus derechos pasan a internados.
• Se realiza una atención psicosocial y jurídica además de adelantar procesos de inclusión en el sistema de salud y de entornos educativos.
• Se realizan búsquedas espirituales a través de la cultura y la recreación. Además, de formación para el futuro.
Para Claudia Luna, Líder de Infancia y Adolescencia de la subdirección para la Infancia de la Secretaría de Integración Social, el fenómeno de mendicidad infantil en Bogotá está controlado pero se ha agudizado en los últimos días con la presencia de migrantes venezolanos.

“Tenemos unos sectores identificados en la ciudad (Fontibón, Puente Aranda, Mártires, Chapinero y Usaquén), en donde se evidencia el acompañamiento en mendicidad, práctica que es cuando se visibiliza la presencia de adultos al lado de menores pidiendo ropa, comida, dinero. Cuando hay un niño activamos la ruta de atención con ICBF y la Policía de Infancia y Adolescencia para que el niño entre en medida de protección”, anota la funcionaria.

En los puntos referenciados la Secretaría de Integración Social adelanta continuas campañas de sensibilización, orientación, referenciación y concientización a las familias que ejercen la mendicidad y el riesgo que implica tener a los niños en acompañamiento de mendicidad, que van desde los rigores del clima hasta extensos horarios (día/noche).

La líder de Infancia y Adolescencia resalta que las dinámicas del acompañamiento en mendicidad varían según los horarios y las personas que están presentes aún en la misma zona.

“Esto ocurre en la Zona Rosa, en donde durante el día la ciudadanía que conforma parte del comercio y oficinas dan limosna y ya en la noche en el mismo sector la gente que asiste a los lugares de ‘rumba’ son los que dan una moneda. En ambos casos son población con alto poder adquisitivo, lo que propicia que las personas que ejercen allí la mendicidad no se vayan porque reciben mayores recursos”.

Las leyes y la mendicidad infantil

Según reza sentencia de la Corte Constitucional: "La mendicidad ejercida por una persona de manera autónoma y personal, sin incurrir en la intervención de un agente intermediario a través de la trata de personas, no es un delito ni una contravención".

Código de la Infancia y la Adolescencia (Ley 1098 de 2006)

ARTÍCULO 20 DERECHOS DE PROTECCIÓN:
Los niños, las niñas y los adolescentes serán protegidos contra:
La explotación económica por parte de sus padres, representantes legales, quienes vivan con ellos, o cualquier otra persona. Serán especialmente protegidos contra su utilización en la mendicidad.

ARTÍCULO 41 OBLIGACIONES DEL ESTADO:
El Estado es el contexto institucional en el desarrollo integral de los niños, las niñas y los adolescentes. En cumplimiento de sus funciones en los niveles nacional, departamental, distrital y municipal deberá:

Asegurar que no sean expuestos a ninguna forma de explotación económica o a la mendicidad y abstenerse de utilizarlos en actividades militares, operaciones psicológicas, campañas cívico-militares y similares.

Código de Policía

ARTÍCULO 38 Prohibición a los adultos. En ningún caso se deberá incurrir en alguno de los siguientes comportamientos contrarios a la protección especial de las niñas y los niños:

Utilizar a menores de edad para ejercer la mendicidad o explotarlas para cualquier fin.

Situación en Colombia según el ICBF

- Según estimaciones del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, en el país hay cerca de 30 mil niños que pasan en la calle la gran mayoría de su tiempo. El 37% de esa población, cerca de 11 mil niños, estaría ubicada en Bogotá.

- Cerca del 75% de los niños de la calle manifiestan haber sufrido maltrato en su familia y el 37% de ellos lo reconoce como el factor principal de su evasión del hogar.

*Cifras ICBF

¿Qué hacer?

Para prevenir la llegada de niños y niñas a la calle es preciso consolidar políticas públicas y acciones que promuevan el buen trato y prevengan y atiendan oportuna y eficazmente los casos de violencia en las familias, especialmente a través de redes y procesos locales de atención.

En apoyo a estas redes, hay que iniciar una cultura ciudadana de respeto por la niñez que habita la calle, promocionando la responsabilidad de la sociedad y la comunidad local para detectar, denunciar y acompañar los casos junto con las autoridades competentes.

Es fundamental asegurar el acceso equitativo, la cobertura universal y la permanencia de niños y niñas en un sistema de educación básica de elevada calidad. De esta forma se evita al máximo la exclusión y la deserción escolar. De igual forma se deben ofrecer alternativas eficaces, de tipo transitorio, para los niños y niñas y a aquellos ya muy acostumbrados a la vida de la calle.
Programas y servicios especializados en la atención al niño de la calle, deben ser mantenidos y evaluados en su impacto sobre su clientela de menores de edad y familias para que puedan ser constantemente mejorados.  

 
 
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