
• Se trató de un grupo de personas mayores del servicio Centro Día de la Casa de la Sabiduría La Fraternidad, quienes recargaron energías a través del contacto con la naturaleza durante un recorrido por este espacio ambiental de la ciudad.
Bogotá, D.C., abril 1 de 2026. “En 1975 fue la última vez que vine aquí, cuando me trajeron del colegio La Balvanera”, recordó Rosalba Sánchez durante la visita al Jardín Botánico, en el marco de una actividad extramural del Centro Día La Fraternidad, dirigida a personas mayores beneficiarias de la Secretaría Distrital de Integración Social.
Como ella, más de 30 participantes del servicio disfrutaron de un recorrido guiado por este emblemático espacio natural de la ciudad. La jornada inició bajo la sombra de un árbol liquidámbar, donde conocieron la historia del Jardín Botánico, fundado hace 71 años y nombrado en honor a José Celestino Mutis, líder de la Expedición Botánica.
Sara Ramírez, coordinadora de la Casa de la Sabiduría La Fraternidad, explicó que “con estas salidas se busca que las personas mayores conozcan la ciudad, aprovechen su tiempo libre y disfruten de las actividades que ofrece el servicio Centro Día”.

Aprendizaje y conexión con la naturaleza
Durante la jornada pedagógica, los asistentes conocieron diversas especies de árboles y su importancia para el medio ambiente. Uno de los puntos destacados fue el aprendizaje sobre la palma de cera, árbol nacional de Colombia, que en el pasado fue utilizada en celebraciones religiosas.
El recorrido continuó cerca de la denominada palma boba, una especie que recibió inicialmente este nombre, pero que, posteriormente, se determinó que no era una palma, sino un helecho, señaló el guía de este recorrido, al explicar de dónde provenía este nombre.
Más adelante, cerca de la maloca, los visitantes participaron en una actividad de conexión con la naturaleza al abrazar árboles de la especie pino chaquiro. Este ejercicio les permitió silenciar sus pensamientos y escuchar el entorno. “Nos sentimos recargados de buenas energías de la naturaleza”, expresó uno de los asistentes.
La experiencia continuó con el ingreso a la maloca, donde participaron en un ritual ancestral guiado por un sabedor del Amazonas, generando un espacio de paz y bienestar para los asistentes del Centro Día, ubicado en la localidad de Antonio Nariño.

Experiencias transformadoras
Carlos Obeimar Mosquera, uno de los participantes, destacó el impacto de estas actividades en su vida. “Manejé por 50 años y ahora estoy disfrutando de los servicios que nos ofrece Integración Social. Me permiten mantenerme activo y conocer lugares de la ciudad que no había visitado”, señaló.
El Centro Día es un servicio social que busca fortalecer la autonomía y el desarrollo de capacidades de las personas mayores, así como potenciar su creatividad y habilidades. A través de actividades como esta visita al Jardín Botánico, también se promueve la resignificación de los proyectos de vida y la transformación de imaginarios negativos asociados con el envejecimiento y la vejez.



