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Envejecer en Bogotá: una conversación sobre soledad, cuidado y nuevas formas de vivir la vejez

• En el marco de la exposición El Barrio: la ciencia de vivir juntos, la Universidad de los Andes recreó espacios cotidianos como el parque, la panadería y la esquina para propiciar una conversación sobre envejecimiento, soledad y política social.
• Las voces de las personas mayores, la academia y la institucionalidad se encontraron para reflexionar sobre los retos de una ciudad que envejece y aporta a la construcción de nuevas respuestas para esta población.
• De acuerdo con las reflexiones compartidas durante el conversatorio, las personas que perciben que cuentan con redes de apoyo de calidad tienen mayores posibilidades de sentirse acompañadas, fortalecer su bienestar y ejercer su capacidad de tomar decisiones sobre sus propias vidas.
Bogotá, D.C., julio 31 de 2026. ¿Qué significa vivir juntos? ¿Cómo se construyen las redes de apoyo? ¿Qué ocurre cuando una persona envejece y se queda sola? ¿Cómo debe prepararse una ciudad para responder a las nuevas realidades de su población?
Estas fueron algunas de las preguntas que orientaron el conversatorio ‘Envejecimiento, soledad y política social’, realizado en el marco de la exposición ‘El Barrio: la ciencia de vivir juntos’, una iniciativa de la Facultad de Ciencias Sociales y la Vicerrectoría de Investigación y Creación de la Universidad de los Andes, que contó con la participación de la Secretaría Distrital de Integración Social.

La exposición recrea un barrio de la ciudad como un espacio donde ocurren las situaciones cotidianas que atraviesan la vida en sociedad. Un barrio que va mucho más allá del cemento y las calles: es el lugar donde las personas crecen, construyen relaciones, aprenden a convivir y enfrentan desafíos relacionados con el cuidado, la desigualdad, la movilidad, la cultura y la democracia.
En este escenario, la conversación sobre el envejecimiento permitió poner en el centro temas que durante mucho tiempo permanecieron invisibles, como el abandono, la soledad no deseada, la pobreza oculta, la sexualidad en la vejez y la importancia de fortalecer las redes de apoyo.
Una ciudad que envejece
Durante el encuentro, María Cristina Tobón, subdirectora para la Vejez de la Secretaría Distrital de Integración Social, destacó que Bogotá está viviendo una transformación demográfica que plantea nuevos retos, pero que también representa una oportunidad para adaptar la ciudad a las nuevas realidades y necesidades de las personas mayores.
“Bogotá cada día envejece y esto es una oportunidad para que la ciudad se pueda adaptar a las nuevas realidades y a los nuevos retos”, señaló la funcionaria ante un auditorio conformado por personas mayores que participan en los servicios de la Secretaría Distrital de Integración Social.
La disminución de la población infantil y el aumento progresivo de las personas mayores obligan a repensar los servicios y las políticas sociales. En este sentido, explicó que desde el Distrito se trabaja en nuevas herramientas que permitan identificar situaciones de abandono y orientar de manera más efectiva la oferta institucional hacia quienes más lo necesitan.
La funcionaria también resaltó la importancia de actualizar las políticas públicas de acuerdo con las transformaciones sociales y demográficas de la ciudad. “En 15 años cambia todo y la política pública también”, afirmó, al señalar que hoy existen problemáticas que anteriormente no eran reconocidas con la misma fuerza, como el abandono y la soledad no deseada.

Las voces de las personas mayores
El conversatorio también permitió escuchar las voces de quienes viven la vejez y participan activamente en la construcción de las políticas y los servicios dirigidos a esta población.
Bárbara Priscila Parra, coordinadora distrital del Consejo de Sabios y Sabias, hizo un llamado a transformar las miradas tradicionales sobre la vejez y a reconocer a las personas mayores como sujetos activos, con capacidades, proyectos y derecho a participar en las decisiones que afectan sus vidas.
“Que nos vean, que las personas mayores somos activas”, expresó, al destacar la importancia de generar espacios donde puedan participar, trabajar y continuar aportando a la sociedad.
Durante la conversación surgieron también preguntas y reflexiones sobre la salud mental, la necesidad de ser escuchados y la importancia de fortalecer los tratamientos integrales para las personas mayores. De igual manera, se abordó uno de los temas que todavía genera mayores silencios y prejuicios: la sexualidad en la vejez.
Redes de apoyo: más allá de tener compañía
Desde la academia, María Fernanda Reyes, profesora del Departamento de Psicología de la Universidad de los Andes, explicó que la soledad y el bienestar de las personas mayores están estrechamente relacionados con las redes de apoyo, pero también con la percepción que cada persona tiene sobre ellas.
El apoyo social, explicó, es una categoría amplia que incluye la compañía, pero también el apoyo emocional, informativo y el acceso a recursos y servicios.
En este punto, destacó la importancia de la labor institucional, pues existen personas que, aun teniendo recursos económicos, no acceden a los servicios disponibles porque no los conocen o no saben cómo llegar a ellos.
Las redes de apoyo, además, pueden disminuir con el paso del tiempo. Por eso, construirlas y fortalecerlas a lo largo de la vida es fundamental para enfrentar el envejecimiento con mayores herramientas y posibilidades de bienestar.
La profesora Reyes también habló sobre el bienestar psicológico, entendido como la capacidad de autorrealizarse y desarrollar el potencial humano.
En este bienestar influyen factores como la situación económica, la seguridad alimentaria y las condiciones habitacionales, pero también la posibilidad de participar, tomar decisiones y encontrar espacios donde cada persona pueda desarrollar sus capacidades.
En este sentido, destacó el papel que cumplen espacios como las Casas de la Sabiduría, donde las personas mayores pueden encontrarse, participar, aprender y construir nuevas relaciones.
“Pensar en fomentar estos espacios donde las personas puedan autorrealizarse es una oportunidad”, finalizó la profesora Reyes, al destacar la importancia de generar escenarios que permitan a las personas mayores fortalecer sus vínculos, desarrollar sus capacidades y continuar construyendo proyectos de vida.





















