
El pasado sábado, las familias reunidas en el Comedor Comunitario Diana Valle de la localidad, realizaron una reflexión sobre la violencia intrafamiliar,
como parte de las acciones complementarias que se realizan en estos espacios de encuentro ciudadano. Estas acciones se dirigen a que las participantes identifiquen las formas de violencia intrafamiliar, además de comprender y respetar las diferencias que se presentan en las familias y, entender la mirada que tiene cada uno sobre sí mismo, a fin de fomentar el respeto, las relaciones igualitarias y democráticas.
La actividad inició cuando los participantes pintaron sus sueños sobre una vida libre de violencias, para pasar a describir los usos, las emociones y los valores que se manejan en los espacios del hogar por quienes lo habitan. Una de las personas que acudió al llamado de esta estrategia de prevención es Nubia de 62 años, quien vive con sus hijos y a su manera hizo catarsis: “vivo preocupada por los pagos de los servicios, por el orden de la casa. Yo grito mucho y hablo con las ollas, en la cocina hay mucho estrés porque es muy pequeña y somos muchos. Con tanta cosa fea no se construye ningún valor”, sentenció.
Según comentaron varios asistentes a la actividad, los espacios con los que cuentan estas familias son heterogéneos, algunos hogares no tienen sala, o no tienen comedor. En algunos casos es multiusos: comedor, sala y hasta cocina. Es allí donde se ventilan los problemas, la pareja discute, donde se cuenta lo que sucede en la familia y donde suelen darse los golpes, los gritos…
El facilitador del taller, Carlos Cardenal, recogió las expresiones reflejadas en los dibujos y las escritas en el documento de trabajo, para motivar la reflexión en los participantes sobre de las formas de violencia que se pueden generar al interior de la familia, que en su mayoría reciben los niños y niñas, las personas mayores, las mujeres o las personas con discapacidad.
Durante el diálogo realizado, una mujer compartió con el grupo su sentimiento extremo de quitarse la vida, debido a las tensiones que vive en su familia. Por su parte, Leydi Ibarra de 14 años manifiestó: “Me parece chévere que aprendí a ser más tolerante y sentirme mejor en mi casa”. A su vez, Nubia Sierra comenta:”Una buena enseñanza es ser más comprensiva con mi familia”.
Estas conclusiones son parte de los resultados que se logran en los proyectos y que tarde o temprano terminan por afectar de manera positiva las relaciones intrafamiliares a través de los proyectos sociales de la SDIS.




