
• Esta técnica permitirá identificar población en riesgo de abandono y en situación de estarlo, con un enfoque que va más allá de la pobreza monetaria e incorpora una variable clave: la red de apoyo.
• En Bogotá, el abandono de personas mayores dejó de entenderse como un hecho aislado para reconocerse como un fenómeno estructural que exige respuestas preventivas.
• La socialización, realizada ante un equipo de expertos de este fenómeno social del sector público y privado, se llevó a cabo en la Comunidad de Vida El Camino, un servicio que atiende a cerca de 200 adultos mayores de 60 años y exhabitantes de calle.
Bogotá, D.C., 2 de marzo de 2026. El secretario de Integración Social, Roberto Angulo, presentó el instrumento de identificación de personas en abandono, una estrategia diseñada para afrontar este fenómeno creciente en la ciudad, que afecta principalmente a personas mayores.
Entre las principales causas del abandono se encuentran el debilitamiento significativo o total de la red de apoyo, la inseguridad financiera y el aumento en la demanda de servicios de cuidado.
La metodología fue expuesta en una reunión con expertos en el tema y hace parte de la estrategia más amplia para visibilizar poblaciones vulnerables, como ya se ha realizado con la caracterización de personas que habitan en pagadiarios y las que están en condición de habitabilidad en calle.
Nuevas realidades
Durante su intervención, el secretario señaló que las transformaciones sociales han cambiado el rostro de la exclusión y enfatizó: “Hoy ya no hay niños y niñas viviendo en la calle como en décadas pasadas; ahora quienes más permanecen en estas condiciones son personas mayores”.

Explicó que en muchos casos confluyen la pobreza extrema, la pérdida de redes familiares, la carencia de apoyo funcional, la residencia en inquilinatos y pagadiarios, así como la ausencia de apoyos comunitarios. A esto se suman factores ambientales, de seguridad y de salud física y mental que profundizan la exclusión.
Se trata de una exclusión extrema para la cual, hasta ahora, no existía un instrumento específico que permitiera observar y caracterizar esta población
Asimismo, se identifican personas mayores con discapacidad —especialmente cognitiva— que enfrentan mayor vulnerabilidad cuando sus redes familiares o comunitarias fallan o ya no existen.
La red de apoyo, un factor clave
El modelo está diseñado a partir de tres dimensiones: social, económica y de participación y, gran parte de esta población, presenta privaciones en una, dos o incluso en las tres dimensiones de manera simultánea.
La ciudad cuenta con 2.531.890 personas mayores. De ellas, 1.216.126 tienen red de apoyo, no obstante; solo 770.863 disponen de una red funcional, es decir, con capacidades reales de sostener la carga de cuidado. Mientras tanto, 1.315.764 no la tienen. “Es claro que si las redes de apoyo fallan, estamos en la obligación de activar las del Estado”, expresó el secretario de Integración Social.

Los análisis que se emplearon para esta metodología evidenciaron que la intensidad del abandono es directamente proporcional a la ausencia de red de apoyo, especialmente en los hogares más vulnerables según clasificación SISBÉN.
La apuesta de la administración distrital es clara: hacer visibles a quienes hoy permanecen invisibles y consolidar un modelo preventivo que garantice que ninguna persona mayor tenga que enfrentar el abandono en esta etapa de la vida.
Por esta razón, la estrategia no se limita a la caracterización, incluye respuesta institucional:
- • Acceso a servicios sociales con soluciones habitacionales estables.
- • Servicios de cuidado transitorio.
- • Atención sociosanitaria para personas mayores de 60 en situación de abandono social hospitalario con alta médica y que carecen de red de apoyo funcional (estrategia pionera en América).
- • Modalidades como Comunidad de Vida y Comunidad de Cuidado.



