
La mañana lluviosa y fría contrastaba con las sonrisas y actitud cálida de las niñas y niños que alegremente ingresaban al salón decorado con globos, pinturas, serpentinas y ambiente colorido
, pronto la música tropical invadió el recinto y el sonido de las palmas y expresiones de júbilo dieron aún más calor a la jornada que en todos sus detalles manifestaba el decoro, dedicación y sobre todo estética humana dispuestas para celebrar el día de las niñas y los niños en el C entro de Desarrollo Comunitario CDC de San Blas, previamente engalanado por las profesionales, padres y madres, que conforman en dinámicas de afecto y solidaridad esta fraternidad por la Atención Integral a personas con discapacidad, familias, cuidadoras y cuidadores, de la localidad de San Cristóbal.
En la puerta como un delicado ramillete de recepción, Liliana Rodríguez, Deisy Ramírez y Martha Yolanda Guzmán daban la bienvenida a los integrantes de esta gran familia que experimenta, quiere y defiende las acciones que hoy están cerrando brechas por la calidad en el buen vivir de este importante sector poblacional.
Al interior del salón, me acompañó Martha Yolanda, una entusiasta Trabajadora Social formada en la Universidad Nacional, con una especialización en Trabajo Social y Laboral de la Universidad Externado de Colombia, quien de manera pausada y clara me habló acerca de las diferentes actividades para la inclusión de las niñas, niños y adolescentes con discapacidad, que junto a las cuidadoras y cuidadores constituyen esa causa común, razón de ser del Proyecto 721, de la Secretaría de Integración Social, que se ha venido consolidando como una de las mejores expresiones de la Bogotá Humana.
La voz de Liliana multiplicada por el equipo de sonido saludando a los asistentes, pararon nuestra amena conversación, para oír la programación del vivificante certamen.
Posteriormente, Deisy compartió con el auditorio cómo el amor de todos había sido el mejor ingrediente y el máximo recurso para garantizar el feliz desarrollo de esta fiesta, luego procedió con talento y entusiasmo a dirigir unas dinámicas de integración recreativa, formando 6 grupos, cada uno liderado por compañeras del equipo de trabajo, allí las madres, padres, adolescentes, niñas y niños juguetearon entre risas y palmas aprendiendo a vivir mejor.
Con la aparición de los payasos y títeres busqué a Deisy para conocer un poco más de su quehacer y misión en esta comunidad y así, con el fondo de las canciones y las alegrías iniciamos el diálogo:
Nelson Julián Villamizar: Cuéntale a nuestros lectores acerca de tu historia de vida.
Deisy Ramírez: “He superado muchas dificultades, tanto en mi integración durante la infancia y adolescencia, como en la universidad en estas etapas, mi actitud positiva y entusiasmo han sido mis mejores cómplices, más que hablar de mi capacidad, demuestro que la tengo y ésta por mucho sobrepasa la artritis reumatoidea, que si bien dificulta mi movilidad, jamás ha impedido, ni podrá impedir, la destreza de mis pensamientos y sentimientos y la agilidad en mis acciones, en beneficio de los demás”.
NJV: Háblanos de tu trabajo.
DR: “En mi formación como Licenciada recibí los elementos teóricos y la información básica que en mi experiencia y práctica he ido complementando y aumentando, en la medida de las exigencias y las circunstancias, la lúdica y el amor son las mejores herramientas; precisamente en estos momentos estoy realizando unos talleres sobre política pública y adapté una metodología combinando juegos y dinámicas parecidas a las del programa de televisión Quién quiere ser millonario, sumadas a actividades del juego de mesa monopolio y otras dinámicas que he denominado la subasta, donde los participantes aprenden jugando y se preparan para ganar en este juego de la vida”.
Las actividades previstas en la fiesta de las niñas y los niños, reclamaron la presencia de mi interlocutora y así pude continuar mi trabajo periodístico con Liliana Rodríguez, licenciada en Humanidades e Idiomas de la Universidad Libre, coordinadora de este excelente equipo humano, que con gran fluidez me habló de la conceptualización y metas del Proyecto 721 y su desarrollo en la localidad cuarta.
NJV: ¿Cuáles han sido tus principales retos?
Liliana Rodríguez: “El primer reto es hacer que en el entorno se acepte a la persona con discapacidad, por ejemplo, el vigilante la primera vez que llegue, sin yo haberme presentado con solo verme me dijo: hoy no hay atención para la discapacidad. Yo analizo, si yo soy funcionaria y me atienden así, entonces como atenderán a la comunidad en general, tuve que decirle al vigilante: que pena con usted, pero soy la nueva coordinadora del Centro Respiro, permítame entrar al menos a la puerta. Tuve que mostrar mi carnet y el acta de mi nombramiento, lo cierto es que no es la forma de atender a la gente, al menos hay que escucharla y decirle: buenos días o buenas tardes y más aún si es una persona con discapacidad…Las barreras han sido grandes por falsas creencias como que para contratar una persona con discapacidad visual necesitaban un asistente permanente y eso no es así, porque yo soy una persona independiente, yo manejo sola mi lector de pantalla y cualquier computador, desde que se logre conectar la memoria, tenga sonido y adaptativo para NVDA. Hay que superar esas dificultades actitudinales, que son superiores a las de accesibilidad en los espacios físicos, igualmente tuve que enfrentar los retos de la incredulidad del mismo equipo frente a mi discapacidad, la inquietud de ellos de cómo trabajar conmigo, que supuestamente no era fácil pero han sido interesantes lo logros que hemos tenido, aunque obviamente aún falta”.
NJV: En tus expectativas a futuro. ¿Qué quieres aplicar de tu experiencia profesional?
LR: “Yo siempre he tenido algo muy claro, soy creyente de que la gente puede lograr algo y yo me convencí de lo que el proyecto dice, resignificar la calidad de vida de las personas con discapacidad y sus familias, ese es mi objetivo personal y profesional. Cuando llegue al proyecto y leí sobre sus alcances, dije es lo que yo creo que la gente puede hacer, porque yo lo pude hacer, con menor o mayor dificultad, yo sé que no es fácil y me reconforta saber que estamos creando las condiciones que permitan que alguien me diga yo lo que necesito es un trabajo, empiezo a trabajar, me estabilizo y entrego el bono, claro hay gente que está acostumbrada a su bono. Mi proyecto es aportar al menos un granito de arena para que muchas personas dejen el asistencialismo a un lado, porque el bono es un apoyo para mejorar las condiciones de vida, pero no se debe convertir en algo permanentemente, he tenido muchas dificultades por eso mismo, porque el común de la gente aún no ha aceptado eso y se incomoda, pero sí mi objetivo es ver resultados en la gente, que el proyecto teniendo tan buen talento humano logre canalizar personas de nuestra población para lo laboral, educativo y mejorar las condiciones de vida en el hogar, por eso mismo en el proyecto se trabajan talleres que incentiven mejorar eso, se ha trabajado autoestima, autocuidado, temas de derechos y deberes y otros temas que impacten positivamente a la comunidad”.
NJV: Es posible adelantar convenios interinstitucionales con la Alcaldía Local de San Cristóbal, por ejemplo?
LR: Si, hasta ahora se ha empezado la articulación con la instituciones y las personas delegadas por las otras entidades distritales al Consejo Local de Discapacidad, por ejemplo direccionar a la ciudadanía, empezar a crear proyectos, propuestas, igualmente empezar a articular con la Universidad Nacional, con diferentes entidades, pues lo que buscamos es ofrecer mayores posibilidades para nuestra comunidad.
NJV: ¿Cómo podríamos vincular a la comunidad, sobre la base que este reportaje va a ser divulgado a través de los medios de comunicación comunitaria, orientando a la población para que obtengan el máximo beneficio del Proyecto 721 aquí en San Cristóbal?.
LR: “Que se apropien del proyecto, de las posibilidades y que aporten. Son las lideresas y líderes quienes están ayudando en esta construcción colectiva, uno como profesional esta hay, coordinando, apoyando y formando lideres. Los profesionales somos solo un instrumento para que eso se logre, pero que la comunidad se apropie, que no sólo piense que el 721 es un bono, sino también una posibilidad de mejorar la calidad de vida de ellos y de los demás. Un caso que quiero resaltar, es el de una mamita que fue cuidadora de un chico que murió el mes pasado, el día 21 y la mamá fue muy honesta y vino y nos contó y sigue siendo líder, ya no es cuidadora, pero ella hoy está acá en el evento, obsequió regalos, eso es lo que necesitamos, la participación y el liderazgo, no dejar de lado el proyecto de vida y la sensibilidad social o voluntad de servicio a los demás”.
NJV: Podemos iniciar una campaña para que la gente aproveche cupos en algún programa, actividad, en algún servicio.
LR: “Si, en este momento se está haciendo la consolidación de información de niñas, niños y adolescentes para el nuevo Centro Crecer que se va abrir y estamos consolidando también la información de niñas, niños y adolescentes con discapacidad múltiple, quiero aclarar que el nuevo nombre de estos Centros es Atención Integral a Niñas, Niños y Adolescentes con Discapacidad y el otro servicio es Atención Integral a Niñas, Niños y Adolescentes con Discapacidad Múltiple”.
NJV: ¿Cuál es el procedimiento para que los padres los inscriban?
LR: “Ellos deben acercarse a la oficina del antiguo Centro Respiro, que ahora se llama Cuidando Nuestras Capacidades en el CDC de La Victoria, preguntar por la Oficina de atención a la población con discapacidad o Proyecto 721, allí debe solicitar una cita para ser atendido, indicando que tiene un hijo con tal diagnóstico, para saber en qué lugar se ubica, pues la demanda ha sido tal que ya hay citas para agosto”.
NJV: ¿Estos servicios se van a prestar en el CDC La Victoria?
LR: “No, unos serán en Balcanes, otros en el barrio Antonia Santos, este último es mediante convenio con la Fundación Misioneros Divina Redención “FUMDIR.
Finalmente quiero invitar a la comunidad a que nos retroalimente, que nos informe sobre cualquier dificultad o falla en la prestación de nuestros servicios, que estamos alerta para darle solución”.
Con este último mensaje salí del CDC, dejando atrás las carcajadas, la alegre música, las niñas y niños rebosantes de esperanzas e ilusiones, sus cuidadoras y cuidadores seriamente comprometidos con la vida y el equipo de profesionales para la atención integral de las personas con discapacidad, sus familias, cuidadores, cuidadoras; todas y todos cerrando brechas para continuar en esta magnífica fiesta con 721 grados de amor e inclusión social.
Por: Nelson Julián Villamizar
Referente comunicaciones Proyecto “Cerrando Brechas”



