
• Gracias a una alianza con el SENA, las y los participantes fortalecen sus habilidades en técnica vocal escénica.
• El miedo a cantar frente al público quedó atrás para quienes hoy encuentran en la música una herramienta de bienestar, confianza e inclusión.
Bogotá, D.C., agosto 3 de 2026. Lo que antes era un sueño reservado para la ducha, hoy se convierte en una experiencia sobre el escenario. Treinta y cinco jóvenes, personas adultas y mayores que participan en los servicios del Centro de Desarrollo Comunitario (CDC) José Antonio Galán dejaron atrás el miedo escénico gracias al curso de técnica vocal escénica que ofrece la Secretaría Distrital de Integración Social, en alianza con el SENA.
En el CDC, ubicado en la localidad de Puente Aranda, más de 200 personas participan diariamente en talleres y cursos de formación que promueven el aprendizaje, el bienestar y la inclusión social mediante una oferta de educación flexible y alianzas interinstitucionales.
Uno de estos espacios es el curso de técnica vocal escénica, donde las y los participantes aprenden ejercicios de respiración, relajación, proyección de la voz e interpretación musical. Con cada clase fortalecen su confianza y superan el temor de presentarse ante un público.
Ese es el caso de Adriana Díaz Guevara, quien se desplaza desde el barrio Primavera para asistir a los talleres de canto. "Esto es súper. La profesora es increíble. Una cosa es cantar en la casa y otra muy distinta hacerlo aquí. Aprendemos ejercicios de respiración y relajación para que la voz salga mejor. Este espacio nos hace felices".
Además del curso de técnica vocal, Adriana ha participado en los niveles I y II de guitarra y técnica vocal, una oportunidad que, asegura, ha fortalecido su desarrollo personal.

Para Angélica Castañeda Gómez, instructora del SENA, el proceso va mucho más allá de aprender a cantar. "Los estudiantes aprenden técnicas de respiración, relajación, el funcionamiento del aparato fonador, la proyección de la voz y ejercicios de calentamiento. La técnica vocal escénica les permite transmitir emociones a través del canto y, sobre todo, ganar seguridad para presentarse frente a un público".
La instructora destaca que en el grupo participan jóvenes, personas mayores y personas con discapacidad, quienes encuentran en la música un espacio para fortalecer sus habilidades, expresar sus emociones y desarrollar confianza.
Las clases se realizan los miércoles y viernes, entre las 8:00 y las 10:00 de la mañana. Allí cada estudiante puede interpretar los géneros musicales de su preferencia, haciendo del aprendizaje una experiencia cercana y significativa.
Para Adela Vargas, el mayor logro ha sido vencer la timidez. "Esto es muy nuevo para uno, pero aprendemos a soltarnos, a vocalizar, a aprender las canciones y a perder el miedo. Todo empieza a fluir".
Su compañera Nancy González también resalta el impacto del curso en su calidad de vida. “Tras un accidente ocurrido hace diez años, quedé con una discapacidad de origen neurológico”. Por eso considera que estos espacios han sido fundamentales para su proceso de bienestar y hace un llamado para que iniciativas como esta continúen beneficiando a madres cabeza de hogar, personas mayores, jóvenes y personas con discapacidad.
Como el CDC José Antonio Galán, Bogotá cuenta con otros 23 Centros de Desarrollo Comunitario que ofrecen oportunidades de formación, fortalecimiento de capacidades y participación ciudadana. Durante el último año, estos espacios han beneficiado a más de 50.000 personas en diferentes localidades de la ciudad.



