
Ocho quinceañeras del Centro Crecer de Rafael Uribe Uribe tuvieron el festejo de cumpleaños que la mayoría de las niñas sueñan: con vestidos largos y elegantes, decoración especial y la compañía
de sus seres queridos. Para hacerlo realidad, el equipo del Centro orientado por Luz Marina Calero, logró superar todas sus expectativas con una hermosa fiesta que se celebró el pasado viernes 14 de agosto.
Con la dedicación y el cuidado de un orfebre, se tuvieron en cuenta todos los detalles para hacer de esta fiesta un día inolvidable para las jóvenes. El festejo inició con el tradicional cambio de zapatilla, que estuvo en manos de los padres de las niñas, además del vals. Los grupos musicales, cantos, bailes y un delicioso almuerzo redondearon una jornada que difícilmente olvidarán.
Por su parte, Las familias de las homenajeadas manifestaron un profundo agradecimiento por la belleza del evento. Quizá la mejor recompensa para quienes organizaron esta fiesta fueron las palabras de Gregoria Muñoz, madre de una de las señoritas, quien manifestó: "Hoy pasaron muchas cosas bonitas, hermosas, como nunca lo había pensado con mi hija porque, de verdad le doy gracias a Dios y a esos queridos profesores, a esa coordinadora, por esta fiesta tan hermosa, porque nunca lo pensé. De verdad muchísimas gracias por todo lo bueno que le han hecho a estos niños", comentó emocionada.
Con esta actividad se puede señalar que el reconocimiento de derechos en el Centro Crecer ha ido más allá, incluso hasta lograr hacer realidad los sueños de las menores con discapacidad que hacen parte de este espacio, pensado para que día a día tengan una mejor calidad de vida.










