
Luz Fuentes pedalea un promedio de nueve horas diarias –incluidos domingos y festivos-. Así lo hace desde hace ocho años. No pedalea por hobby o por deporte, lo hace porque es la única forma de trabajo que le ha servido para mantener una familia de cinco hijos,
un esposo que no trabaja y una nieta de un año.
De 5 a 8 de la mañana, de 1 a 4 de la tarde y de 6 a 9 de la noche se dedica a recorrer las calles y transversales de Patio Bonito, siempre vigilante de alguien que necesite un bicitaxi que lo lleve con urgencia, la urgencia que logren soportar sus piernas, a algún lugar.
Esta mañana la prisa no es tanta. Por eso Luz se toma el tiempo de parquear de la mejor forma posible su bicitaxi -sencillo como ella, sin colgandejos o calcomanías estridentes- y bajarse a darle la mano a su nieta que viene como pasajera. “¡Llegamos a tu casa!”, le dice.
La “casa” es el Jardín Acunar casita de ilusiones. Una casa verde marino de tres pisos en una esquina del barrio Las Brisas de Patio Bonito a dónde ya han llegado más de 50 niños y niñas, algunos con su madre, otros con su padre, los más pocos con sus abuelos.
“Es que este no es un día normal, y no todos los días son iguales”, comenta Luz con un aire de suficiencia filosófica, “hoy se abre el lugar dónde mi nieta va a estar casi todo el día”.
Casita de Ilusiones
Seis bebés; diez caminadores y 42 párvulos, es el cupo del jardín “Casita de ilusiones”. 58 niños y niñas de los barrios Altamar, Bellavista, Almendros, Campo Hermoso, Ciudad de Cali, Ciudad Galán, Ciudad Granada, Dindalito, El Paraíso, El Patio III, El Rosario, El Saucedal, Jazmín Occidental, La Rivera, Las Brisas, Las Palmeras, Palmitas y Las Vegas son los participantes que se suman a los más de 166 mil niños y niñas que la Secretaría Distrital de Integración Social ha atendido a septiembre de 2015.
En palabras del Secretario de Integración Social, Jorge Rojas Rodríguez: “No es una ilusión, es una realidad, los niños y niñas han sido la prioridad de ésta Bogotá Humana. Hemos garantizado los derechos de miles de niños, niñas y adolescentes en alto grado de vulnerabilidad, eso es un orgullo y algo para decir bien duro”.
Esto no se puede acabar
Luz fuentes tiene cinco hijos: dos gemelos de 15 años y tres mujeres de 22, 23 y 24 años. A todos los crió en su casa, al amparo de su esposo, familiares y vecinos. Ninguno tuvo la oportunidad de estar en un jardín. “Es por eso que estoy tan contenta, el cupo para Hanna se demoró solo un mes. Y ni siquiera tuvimos que venir. Unas profesoras fueron hasta la casa, nos preguntaron unas cosas y ya. Acá va a estar con personas que han estudiado para saber tratar a los niños, van a estar con otros niños, van a tener la comida asegurada, van a tener juegos, juguetes y elementos que nosotros no les podríamos comprar tan fácilmente. Mi nieta va a estar feliz y eso es una tranquilidad para mí, su mamá, que hoy no pudo venir porque en el trabajo no le dieron permiso, y toda mi familia. Esto definitivamente no se puede acabar, nosotros lo vamos a defender.” Afirma Luz mientras se sube a su bicitaxi preparándose para la jornada laboral.
Oficina Asesora de Comunicaciones
Secretaría Distrital de Integración Social



















