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Tras 18 años viviendo en las calles, Pedro recibirá su primer sueldo

 

 
Mientras estuvo más de la mitad de su vida en las calles, Pedro Vargas recibió disparos, heridas con cuchillo, estuvo en cárceles y hasta casi pierde la vida en un hospital. 

Hoy, a sus 31 años, este joven en proceso de inclusión social, tiene una nueva oportunidad en la vida, gracias al avance que desde hace tres meses lleva en la Secretaría de Integración Social. 

Sus manos están curtidas por el paso apresurado del tiempo a pesar de su corta edad. En su rostro quedaron las señales de la mala vida que tuvo en la calle. Sin embargo, sonríe. Tiene una nueva esperanza y da gracias por ello.  Él hace parte de los 150  habitantes de calle, quienes ahora trabajan como recuperadores ambientales y como remuneración por su esfuerzo, obtendrán su primer sueldo, tras una vida en la oscuridad. 

“Llevo tres meses. Soy guadañador. Solamente corto, corto y corto. También me toca bajar a los puentes y túneles para mirar que no haya gente y si la hay, es necesario saberla levantar porque igual son habitantes de calle y el temperamento es fuerte, pero nosotros venimos de allá sabemos cómo son las cosas y sabemos cómo tratar a las persona que están allá”, asegura Pedro con cierta picardía en su sonrisa. Unos lentes oscuros y grandes cubren sus ojos, esos mismos que muchas veces estuvieron a punto de cerrarse para siempre. 

Para él no hay mejor manera de recuperar un habitante de calle, que por medio del ejemplo. “Es gratificante la labor. Me siento muy feliz porque yo estuve allá y me puedo bajar y decirle al muchacho que está ahí acostado: “Párese papito que la vida vale la pena. Vale la pena luchar, esa droga ya pasó de moda y ahorita la moda es estar bien. Más bien camine comemos algo”. Normalmente mínimo sacan un cuchillo, pero uno no le teme a esas cosas y sabe tratar a las personas. Si se pone fuerte pues también uno se pone fuerte, con carácter y sin agredirlo los hace caer en cuenta”, asegura Pedro, quien recuperado ya ubicó a su familia a quien le había perdido el rastro desde que ingresó a la tenebrosa Calle del Cartucho, a los 13 años, en el barrio Santa Inés. 

Las madrugadas para Pedro, al igual que para Alexánder, otro de los beneficiarios del programa, no volvieron a ser las mismas. 

“Me levanté a las 4 y 30 de la mañana. Me bañé, desayuné y me alisté para el trabajo poniéndome el uniforme. A las 6 de la mañana y acompañado de una cuadrilla de 30 personas, entre hombres y mujeres, bajé al Canal Albina y tras ubicar una soga con doble nudo de seguridad amarrada a un poste, iniciamos el descenso. Primero reconocemos la zona e identificamos que el canal brinde garantías para desarrollar las tareas pendientes”, asegura Alexánder, quien habla con coherencia y seguridad. 

Alexánder también fue rescatado de las calles donde pasó muchos años durmiendo bajos los puentes peatonales, pidiendo comida de restaurante en restaurante, y pasando noches de insomnio y penumbra tratando de defender su vida por encima de cualquier cosa, frente a los peligros que se dan rodando por la capital. Allí en el hogar, recibió apoyo alimentario, un techo digno para dormir y un apoyo psicosocial que incluye la recuperación de sus familias, la inclusión social y laboral.

Y es precisamente esta inclusión laboral la que les permite soñar de nuevo. Tras largas horas de capacitación en manipulación de elementos biológicos, reciclaje, intervención de canales, riesgos laborales y emergencias, durante dos meses, los 150 habitantes de calle en proceso de inclusión social salen a las calles a demostrar lo aprendido. En ese proceso reciben un sueldo de $462.000 pesos tras un mes de trabajo finalizado. Les entregan el 30 por ciento, que son $138.600 para sus gastos personales, y el 70 por ciento restante ($323.400), se los invierten en un ahorro programado, que será entregado al finalizar los seis meses del proceso. Ellos ya tienen planes para su primer sueldo y su ahorro. 

“Mis metas son levantarme, ponerme bien firme, recuperar a mi familia, a mi mamá, mis hermanitos y ayudarles. El ahorro puede ser para una casita, siempre pensando en ellos”, dice Pedro, quien niega cualquier posibilidad de recaer. 

“Es agradable saber que ayudamos a otras personas a no morir en la calle” afirma Alexánder acomodando de nuevo su tapabocas y colocándose los guantes de aseo, tras convencer a un habitante de la calle de que se traslade a un hogar de paso. Lo hizo luego de ser amenazado por el hombre, quien veía amenazado su territorio. Lo acaecido hace parte del diario vivir y las actividades deben continuar. No han pasado más de 20 minutos y la tensión baja un poco. 

Alexander estudia y recibe acompañamiento personal en el centro de acogida Óscar Javier Molina. Se graduó hace dos meses con reconocimiento y honores en los cursos y talleres que realizó en el centro La Academia, un espacio diseñado para la educación de muchos habitantes de calle. Él,  como muchos, recibe apoyo de la Secretaría de integración Social vinculado a un proceso voluntario de desarrollo personal e integral para sus vidas.

Bolsas repletas de basura, un joven trasladado al hogar de paso, jardines podados, las tuberías limpias y los alrededores del canal limpio, es el resultado del día. Las guadañas, tijeras y rastrillos herramientas básicas del trabajo, se empiezan a limpiar y guardar. Los elementos personales y de seguridad se recogen. La jornada en el canal Albina ha finalizado. Hay que decir, que luego de 6 horas de trabajo, esfuerzo, sol y lluvia, el equipo de trabajo entrega de nuevo a la comunidad un espacio recuperado, esperando que los residentes, transeúntes, comerciantes y demás personas, aporten también a su cuidado permanente.

Este grupo de Recuperadores Ambientales, son el plan piloto de un convenio que involucra varias entidades del Distrito como el IDIGER y la Secretaría de Integración Social con el apoyo de la Fundación Niños de los Andes. Desde los centros de atención para habitantes de calle, se identifica a las personas que puedan cumplir con un mínimo de requisitos, que acepten la inclusión laboral y que por encima de todo quieren continuar con el proceso de recuperación personal alejados del consumo y la habitabilidad en calle.La intervención se realizará inicialmente en  La Quebrada Limas, Canal Los Laches, Canal Albina, Canal Nuevo Muzú, Río Seco y Canal Los Ángeles priorizando acciones dentro de las corrientes de agua y sectores aledaños a la ronda.

 

Oficina Asesora de Comunicaciones

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