
El pasado 16 de mayo se realizó en el Centro de Desarrollo Comunitario, un homenaje a los 60 maestros rurales que hacen parte de los Centros de Desarrollo Infantil y Familias Rurales
del Distrito Capital - CDIFR de la Secretaría de Integración Social (SDIS).
Esta actividad tuvo como propósito resaltar y reconocer la labor de las maestras y maestros de los Centros de Desarrollo Infantil y Familias Rurales por parte de la Subdirección de Infancia de la SDIS, los equipos de los Centros de Desarrollo Infantil y el equipo de ruralidad.
La función de los CDIFR es orientar y potenciar el desarrollo integral de los niños y niñas habitantes en los sectores rurales de Bogotá, desde una submodalidad de atención inclusiva y diferencial de calidad, a través de acciones que garanticen el derecho a la educación inicial.
Por su parte, Astrid Cáceres, Subdirectora de Infancia dijo que “Hoy estamos haciendo un homenaje a las 60 maestras y maestros rurales, porque son muy especiales para nosotros. Están llegando a donde ningún otro servicio del Estado ha llegado. Un saludo muy especial a las 4300 maestras que atienden en jardines en ámbito familiar y no convencionales”.
Las maestras se mostraron felices por el homenaje, así lo afirmó Luz Mary Camaleón, maestra rural de la localidad de Usme “desde hace 7 años laboró con la SDIS, tuve la oportunidad de conocer el Páramo de Sumapaz, el cual desde un comienzo me enamoró; trabajar allá me llena de riqueza porque puedo disfrutar de sus hermosos paisajes y puedo respirar verdadero aire puro, no me estreso por los trancones, además me puedo sentar a disfrutar de un buen tinto con las mamás y hablar con ellas de las estrategias de aprendizaje”.
Bogotá cuenta en la actualidad con equipos interdisciplinarios comprometidos por la primera infancia rural y/o campesina, entre las estrategias utilizadas están: atención como espacio rural, círculos familiares y camino a tu hogar, entre otros.
De esta manera, en medio de música y alegría culminó el homenaje a estas maestras que son un ejemplo digno de admirar, llegan hasta los sitios más alejados, con el único propósito de emprender arduas jornadas de enseñanza y cariño.



