
• Cecilia Rodríguez, una campesina que encontró en San Cristóbal su nueva patria y, junto a otras mujeres, inició la Huerta La Mariposa en el Centro de Desarrollo Comunitario San Blas.
• 10 mujeres hacen parte del colectivo Mujeres que Reverdecen, hortalizas, apio, pimentón, alverjas y cilantro hacen parte de la producción de la Huerta La Mariposa.
Bogotá, D.C., junio 3 de 2024. Las manos curtidas por el sol y las uñas delineadas con tierra negra delatan a Cecilia Rodríguez y su ardua, pero hermosa relación con la tierra durante más de siete décadas de vida. Para esta orgullosa campesina de Fúquene, haber dejado su terruño debido a la violencia intrafamiliar no la amilanó; al contrario, le forjó un carácter y una personalidad únicos.
Cecilia llegó a Bogotá en 1968. Trabajó cuidando niños, pero también continuaba trabajando la tierra. “Yo donde he estado siempre he sembrado algo y ya en los ochentas, apoyados con el Plan Gaviotas de la ONU, que inició en Ciudad Bolívar y Suba las localidades con mayor desplazamiento campesino en la época, sembrábamos para mitigar el hambre producto de la pobreza”.
Después de ir y venir, Cecilia llega a la localidad de San Cristóbal, que desde entonces se convierte en su nueva patria. Con esas manos prodigiosas que preparan la tierra para convertirla en hierbas medicinales y alimentos, conoce a otras mujeres valiosas con quienes inicia la Huerta La Mariposa, un espacio mágico ubicado en el Centro de Desarrollo Comunitario San Blas.

"No se puede imaginar la felicidad que siento cuando una semilla sembrada por mí brota de la tierra, y cuando florece, soy aún más feliz. Cuando cultivo, dialogó con el Todopoderoso y con la Madre Tierra, y ellos me responden con cosechas hermosas", afirma Cecilia.
Para las diez mujeres que revitalizan el Centro de Desarrollo Comunitario San Blas, sembrar la tierra es un gran regalo y un don del creador que les permite cultivar apio, arvejas y pimentones. Este colectivo nos recuerda, hoy más que nunca, la importancia de cuidar el recurso hídrico y ser amigables con el medio ambiente.
Carmen Elena Betancourt, referente del Centro de Desarrollo Comunitario San Blas, nos cuenta con orgullo en la apertura de la Semana Ambiental 2024, con énfasis en agricultura urbana, cómo estas mujeres, algunas de ellas campesinas, transformaron un espacio que era un patito feo en una maravillosa huerta donde florecen plantas y brotan frutos.

“Ellas, con el apoyo de Integración Social fueron formadas en 2021 por el Jardín Botánico y la Secretaría de Ambiente, durante seis meses con talleres prácticos y teóricos. Después de ese proceso de formación, estas grandiosas mujeres que reverdecen se quedaron trabajando en la huerta el cual consideran un segundo hogar”, contó la referente.
Todas las semanas, una a una, con el apoyo de los profesionales del centro se turnan para dar vuelta a sus maticas, regarlas, abonarlas y quitarles maleza porque son apasionadas a trabajar la tierra.
Otra de las lecciones de estas mujeres con azadón y garlancha en mano es el de construir una ciudad más sostenible y resiliente al cambio climático y, a la vez impulsar la independencia financiera de las mujeres en situación de vulnerabilidad que como Cecilia no solo siembra alimentos, sino ejemplo para hacer de Bogotá una ciudad con mejor seguridad alimentaria.



