
• En el Centro de Desarrollo Comunitario (CDC) Lourdes de la localidad de San Cristóbal, alrededor de 40 mujeres y un hombre reciben formación en confección, generando sus propios emprendimientos.
• Gracias a una alianza con el SENA, los y las nuevas emprendedoras, cuentan con la posibilidad de vinculación laboral.
Bogotá, D.C., marzo 20 de 2026. Al taller de patronaje de prendas femeninas que dicta el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), en articulación con la Secretaría de Integración Social, en el Centro de Desarrollo Comunitario Lourdes, asiste Samuel Díaz, junto a 36 mujeres, quienes, con tijeras en mano y reglas de corte, sueñan con tener sus propios emprendimientos.
Para Samuel es maravilloso ser el único representante masculino en la clase, ya que vive un ambiente agradable con todas las compañeras y la profe. “Yo siento el apoyo y compañerismo de todas hacia mí. A mí me gusta la confección de ropa, tengo mi marca DIL 2, ya estoy en las redes sociales, pero vine aquí a afianzar mis conocimientos, me inscribí de una, no lo pensé dos veces y estoy muy a gusto”.

Jheniffer Moreno, profesora del SENA y diseñadora de modas, es la persona que trasmite con vocación sus conocimientos a los aprendices. “Siempre que vengo aquí aprendo mucho de las personas que vienen y expresan sus ideas. Este espacio permite desarrollar capacidades, independientemente de la edad situación económica. Aquí las personas se den cuenta de que sí se puede, aquí se transforman vidas a través del conocimiento y la empatía”.
Por su parte, Berenice Lancheros destaca el apoyo integral que ofrece el Centro de Desarrollo Comunitario, especialmente a las amas de casa desempleadas: “Aquí, además de aprender confección, recibimos apoyo psicosocial y acceso a otros cursos que nos permiten un mayor desarrollo personal y mejorar nuestra calidad de vida”.
De esta manera, la Secretaría de Integración Social, a través del Centro de Desarrollo Comunitario Lourdes, no solo brinda un espacio de formación, sino también los recursos necesarios, como 12 máquinas planas, fileteadoras y máquinas de collarín. Allí, los participantes ponen en práctica lo aprendido y fortalecen sus destrezas, lo que les permite contar con una alternativa económica que contribuye al bienestar de sus hogares.



