
• Ubicado en la Avenida Carrera 80 # 43 – 43 Sur, el Centro Amar Corabastos brinda atención a niñas, niños y adolescentes desde los 3 meses hasta los 17 años 11 meses de domingo a domingo.
• Centro Amar brinda atención integral las 24 horas con enfoque inclusivo, intercultural y diferencial de niñas, niños y adolescentes en situación o riesgo de trabajo infantil, o que permanezcan solas o solos en su lugar de residencia sin el cuidado de un adulto.
Bogotá, D.C., septiembre 12 de 2025. Hace 5 meses, María Luisa, al caer la tarde, llegó con sus hijas Valeria, de 8 meses, y Erika, de 7 y años, al Centro Amar de Corabastos para dejarlas al cuidado de un equipo interdisciplinario de profesionales en pedagogía, psicología, trabajo social, salud y nutrición, especializados en la atención integral de niñas, niños y adolescentes.
Este servicio aporta a la atención integral con enfoque inclusivo, intercultural y diferencial de niñas, niños y adolescentes en situación o riesgo de trabajo infantil, o que permanezcan solas o solos en su lugar de residencia sin el cuidado de un adulto responsable y que presenten inobservancias en sus derechos.
Antes de que una cuñada le contara sobre este Centro, María Luisa — quien llegó hace cuatro años a la ciudad, proveniente de Ramiriquí, Boyacá, en busca de un futuro mejor— no tenía como cuidar a sus niñas, mientras cumplía con el trabajo que encontró desgranando arveja durante la noche en Corabastos, la central de abastecimiento de alimentos más grande de Bogotá. Su esposo también trabaja en este mismo lugar durante parte de la noche y la madrugada, entre las 12 y las 14 horas diarias, cargando y descargando bultos de alimentos.

María Luisa cuenta: “Yo trabajo de 9 de la noche a 6 de la mañana en Corabastos, entonces, me tocaba dejar a mi niña mayor solita, durmiendo en el apartamento y eso me daba miedo porque si le pasaba algo no había quién la auxiliara, y a mi bebé me la llevaba al trabajo conmigo porque estaba recién nacida”.
Actualmente, Bogotá cuenta con 13 Centros Amar ubicados en zonas vulnerables, además de constituir a un lugar de cuidado seguro, donde las niñas y los niños están protegidos, ellos y sus familias encuentran en este servicio acompañamiento psicosocial, actividades pedagógicas y culturales, apoyo y seguimiento nutricional, orientación y acompañamiento en salud y bienestar, referenciación inter e intrainstitucional, con el objeto de ofrecer respuestas integrales a las necesidades prioritarias de los participantes.
“Aquí en Centro Amar son atentos y cariñosos porque están con personas responsables. A mi niña mayor la traigo a las 6, después de que sale del colegio, mis hijas duermen y comen aquí muy bien. Mi hija mayor llegó pesando 15 kilos y ahora pesa 19, mi bebé también subió de peso y, además, le han enseñado mucha estimulación, he notado mucho el cambio”, señala María Luisa.
A sus 7 años, Erika, que ya está en el colegio, asiste a Centro Amar después de su jornada escolar. Su padrastro la lleva a las 6 de la tarde y su mamá la recoge, a ella y a su hermanita, al día siguiente a las 6 de la mañana.
Sobre lo que más le gusta de estar en este servicio Erika comenta: “Me gusta porque hacemos actividades muy chéveres, nos sentamos a tocar tambor, vemos películas, coloreamos, me gusta la comida y el postre. Me ayudan a hacer mis tareas, duermo aquí, y al otro día nos lavamos los dientes, las manos y pasamos a desayunar”.
Durante el Plan Distrital de Desarrollo "Bogotá Camina Segura" 2024-2027, de la administración del alcalde Carlos Fernando Galán, se han atendido 2.622 niñas y niños de primera infancia en edades comprendidas entre los 0 a los 8 años de edad en los Centros Amar. Este servicio hace parte del proyecto de desarrollo de capacidades para las gestantes, niñas, niños, adolescentes y sus familias que promuevan su desarrollo integral en Bogotá, y está enmarcado en una de las 5 apuestas del plan, enfocado en la atención integral a la primera infancia.

Paula Córdoba tiene 2 hijas de 12 y 6 años. Llegó hace 15 años a Bogotá desde Bahía Solano, Chocó, en la costa pacífica, con el propósito de estudiar en la capital. Constituyó su familia y se convirtió en usuaria del servicio desde el año 2021 cuando empezó a llevar a Mackayla, su hija mayor, para ser cuidada en Centro Amar mientras su esposo trabajaba. Unos años después ingresó María Fernanda, la más pequeña. Recuerda que durante la pandemia ella y su pareja quedaron desempleados y el Centro Amar fue fundamental para la familia gracias al apoyo alimentario que recibieron las niñas en este periodo, ya que no tuvieron dificultades para asegurar su alimentación, sin embargo, para ella la presencia permanente del equipo humano del centro fue aún más importante en el momento más crítico de sus vidas, en el que quedó sola al cuidado de las niñas después del fallecimiento de su esposo.
“Mi esposo falleció hace 3 años y en ese momento Centro Amar fue para mí el refugio, las profesionales estuvieron atentos a todo y nos ayudaron a continuar y a superar este proceso. Esta ha sido nuestra segunda casa, aquí hicieron que no nos sintiéramos solas, si no hubiéramos estado en este servicio seguramente me hubiera tocado devolverme porque no tengo a nadie de mi familia aquí y no hubiera tenido quien las cuidara, estoy súper agradecida, porque para mí sola hubiera sido muy difícil.

Después de 5 años de acompañamiento en Centro Amar, y aunque sus hijas podrían continuar en el servicio hasta que cumplan la mayoría de edad, Paula cree que es momento de iniciar un nuevo ciclo. “Pienso que es importante que otras personas puedan hacer uso de este servicio, porque sé que a muchas mamás les toca dejar solos a sus hijos porque no tienen alternativa. Ojalá lo aprovechen al máximo todo lo que pueden encontrar aquí”.
Los Centros Amar trabajan junto con las familias desde la corresponsabilidad en el propósito de garantizar los derechos de las niñas y los niños, fortalecer su desarrollo integral, según su ciclo vital, en entornos seguros y protectores, respondiendo a sus necesidades básicas mientras fortalecen sus talentos y habilidades, además de contar con acompañamientos grupales e individuales para fortalecer el bienestar emocional y psicológico de las niñas y los niños, con el objetivo de prevenir riesgos y situaciones de vulnerabilidad.



