- Juan Carlos León lleva ya cinco años como promotor de la Secretaría Distrital de Integración Social.
- Actualmente se desempeña brindando atención a la población habitante de calle, trabajo que cataloga como gratificante.
Bogotá, D.C., abril 18 de 2022. Hace unos años era común ver en el piso 23 del edificio San Martín, sede del Nivel Central de la Secretaría de Integración Social, a Juan Carlos León, un joven que se desempeñaba como guarda de seguridad de esa sede y quien siempre se distinguió por su amabilidad y diligencia para colaborarle a los funcionarios y cumplir de manera cabal su función de vigilancia.
“Ser vigilante fue el primer eslabón en las metas que me he fijado, conocí a muchos directivos y personas que junto con mi familia me motivaron a seguir adelante en mis proyectos de vida. Fue así como un día escuché que estaban necesitando personal para integrar los equipos de atención para los ciudadanos habitantes de calle”, indicó León.
Un día, al cumplir su turno, ‘Juanka’ como lo conocen en la entidad, organizó sus documentos y llevó su hoja de vida. “Me llamaron de la Secretaría y me dijeron que mi perfil se ajustaba a las personas que estaban buscando. Después de asistir a una entrevista y cumplir con unas pruebas de campo fui aceptado para ingresar al equipo de promotores de la subdirección de adultez”, contó emocionado Juan Carlos.
Y no era para menos, en ese instante la vida de ‘Juanka’ daba un giro en donde, no solo mejoraba su ingreso salarial, sino que también se encaminaba a realizar una labor que le gustaba y, además, le nacía, ayudar a los demás.
Ya son 5 años como promotor social de habitabilidad en calle, trabajo que le ha permitido salvar vidas de ciudadanos habitantes de calle que se han dado una oportunidad a través de los servicios de la Secretaría de Integración Social, además de llevar el pan a casa para su esposa, su hija de siete años y a su progenitora de quien está a cargo.
“De guarda de seguridad a promotor social es un cambio grande y del cual me siento orgulloso. Trabajar para los ciudadanos habitantes de calle es una labor grandiosa. Ver la sonrisa sincera de una persona que pese a carecer de afecto te abraza con franqueza. Uno escucha los problemas de muchos de ellos y les envía una voz de aliento, eso me gratifica, salir a las calles con la misión diaria de salvar una vida y arrebatársela a las calles”, destacó León.
El reto inmediato para este bogotano de 43 años es continuar su crecimiento en lo personal y laboral, para ello planea estudiar en el SENA y fortalecer sus capacidades empíricas a través de la academia. “Mi meta es seguir adelante y avanzar más, dando como siempre lo mejor de mi para poder aportarle a estos seres tan grandiosos como los son los habitantes de calle”, concluyó Juan.



