
• Las canastas rurales se clasifican en A, B y C según el tamaño. Las de tipo A son para hogares conformados por 2 a 3 personas; las B, para 4 a 6 personas; y las C, para 7 a 9 personas.
Bogotá, D.C., febrero 23 de 2026. Hasta la vereda El Verjón Bajo, ubicado en la localidad de Chapinero, 61 familias acceden a una alimentación integral, gracias a la entrega de canasta rural de la Secretaría Distrital de Integración Social, que mensualmente beneficia a cerca de 200 hogares.
Para Nidia Flores recibir el servicio de canasta rural es un respaldo. “Llevo 35 años viviendo acá y seis años recibiendo el servicio de la canasta con el apoyo de los profesores de la Secretaría de Integración Social, porque también nos educan sobre alimentación nutritiva y saludable”.

Las canastas rurales están diseñadas según los integrantes del hogar, por ejemplo, se clasifican en A, B y C, según el tamaño. Las de tipo A son para familias de 2 a 3 personas; las B, para 4 a 6 personas; y las C, para 7 a 9 personas. Incluyen cereales, verduras, huevos y lácteos, alimentos que contempla el anexo técnico supervisado por la Dirección de Nutrición y Abastecimiento de la Secretaría Distrital de Integración Social.
Cindy Ovalle, referente de comedores comunitario en la localidad de Chapinero indicó: “Hemos identificado familias en alta fragilidad social, personas mayores, madres cabeza de familia que dentro de sus actividades laborales no logran reunir el recurso económico para proveer de alimentos a sus familias. Allí, la entidad entra a apoyar a estos núcleos familiares y con este servicio se libera un recurso para que los jóvenes puedan acceder a educación superior”.
De esta manera, la Secretaría de Integración Social llega a las poblaciones con alta vulnerabilidad que viven en la ruralidad no solo para hacer entrega de alimentos, sino para prestar un servicio integral que permite socializar un estilo de vida saludable en la población atendida.



