
- - Con una jornada cultural inspirada en el sabor y la alegría del Valle del Cauca, más de 300 personas mayores celebraron el tercer aniversario de este Centro Día de la Secretaría de Integración Social.
- - Reconocimientos en literatura y teatro, además de una huerta comunitaria que une los saberes con la tierra, hacen parte de los logros que hoy enorgullecen a este espacio de encuentro, aprendizaje y bienestar.
Bogotá, D. C., julio 10 de 2026. La música, el baile, los abrazos y una gran torta de cumpleaños fueron los protagonistas de la celebración del tercer aniversario del Centro Día Casa de la Sabiduría Campo Verde. Más de 300 personas mayores participaron en esta fiesta que conmemoró tres años de un servicio que ha transformado la vida de más de 1.400 habitantes de la localidad de Bosa.
La jornada estuvo llena de color, alegría y tradición. Al ritmo de los éxitos de Joe Arroyo, las personas mayores llenaron la pista de baile, mientras un divertido personaje, el "Dinosalsa", animó la celebración con su energía. Una refrescante lulada, la música salsera y una ambientación inspirada en la cultura caleña transportaron a los asistentes al corazón del Valle del Cauca.
Tres años construyendo bienestar
Más allá de la celebración, el aniversario fue una oportunidad para hacer un balance de los logros alcanzados por este servicio de la Secretaría Distrital de Integración Social.
"El balance es más que satisfactorio. Durante estos tres años hemos atendido a más de 1.400 personas mayores y actualmente acompañamos a más de 800 participantes, cuyas edades oscilan entre los 60 y los 104 años, como es el caso del señor Pedro Julio Sánchez", destacó María Constanza Rincón, responsable de la Casa de la Sabiduría Campo Verde.
Ubicada en un territorio priorizado por los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) y receptor de población afectada por el conflicto armado, la Casa de la Sabiduría se ha consolidado como un espacio donde las personas mayores fortalecen sus capacidades, amplían sus redes de apoyo y descubren talentos que permanecieron ocultos durante gran parte de sus vidas.
Los resultados trascienden las cifras. Los participantes de este Centro Día han obtenido dos reconocimientos en concursos de literatura, que les han permitido presentar sus obras en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, además de dos distinciones otorgadas por la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (FUGA). A ello se suma una huerta comunitaria que fortalece el trabajo colectivo y el intercambio de conocimientos entre generaciones.
Andrea Rocío Vargas, tallerista de alfabetización y escritura creativa, aseguró que trabajar con las personas mayores ha sido una experiencia transformadora.
"Me ha cambiado la vida. Sus historias y vivencias me han marcado profundamente y me siento muy feliz de hacer parte de este Centro Día, construido junto a ellos y ellas", expresó la profesional.
El equipo interdisciplinario, conformado por 12 profesionales entre nutricionistas, artistas, talleristas, profesionales psicosociales y de la salud, coincide en que el mayor logro ha sido acompañar procesos de transformación personal.
"Hemos visto cómo este servicio cambia vidas. Llegan personas muy tímidas, con miedos o con sueños que nunca pudieron cumplir, como actuar, cantar o bailar.
Con el tiempo desarrollan esos talentos, recuperan la confianza y hoy muestran un semblante completamente diferente. Esa es la mayor satisfacción de nuestro trabajo", afirmó la responsable del centro.
"Yo vine por otra cosa y terminé en Centro Día"
Uno de esos procesos de transformación tiene nombre propio: don Ramón.
El equipo recuerda que llegó siendo una persona reservada, poco expresiva y reacia a participar en las actividades.
"Era un señor muy serio, que incluso evitaba abrir los brazos para saludar. Hoy lo vemos bailando más que cualquiera durante esta celebración y eso nos llena de satisfacción", recuerda la responsable de la Casa de la Sabiduría.
Vestido con una sudadera azul y gris, don Ramón disfrutó de la fiesta sin dejar de sonreír. "Recuerdo que vine a preguntar por otra cosa y aquí me hablaron de los servicios de Centro Día. Decidí quedarme y aquí sigo", cuenta al recordar como sus primeros días no fueron fáciles.
"Poco a poco me di cuenta de que desde pequeños cargamos muchos temores para expresarnos y relacionarnos con los demás. Aquí he logrado superar muchos de esos miedos gracias a Campo Verde”, finalizó el participante del centro.
Un lugar para volver a empezar
Para las personas mayores, la Casa de la Sabiduría representa mucho más que un lugar al que asisten una vez por semana. Es un espacio donde recuperan la motivación, fortalecen su autoestima, construyen amistades y encuentran nuevas razones para disfrutar esta etapa de la vida.
Luz Marina Vega es una de esas participantes. Convencida de los beneficios del servicio recuerda la invitación a dos de sus vecinas que permanecían solas en sus casas.
"Les conté que este lugar era maravilloso, que aquí nos reciben con cariño y que todo el equipo nos hace sentir importantes. Las convencí de venir y hoy ellas también están felices. Salimos de aquí renovadas y siempre con ganas de regresar", afirmó Luz Marina momentos antes de subir al escenario a interpretar uno de los instrumentos musicales.
Tres años después de abrir sus puertas, la Casa de la Sabiduría Campo Verde continúa consolidándose como un espacio donde las personas mayores fortalecen su autonomía y desarrollan nuevas capacidades.



