
• Las 48 banderas de los países que disputan la Copa del Mundo fueron elaboradas completamente a mano por Víctor Alfonso Hernández y hoy decoran los espacios del Centro de Cuidado Transitorio Los Caminantes.
• Su historia demuestra cómo el arte puede convertirse en una oportunidad para reconstruir la vida.
Bogotá D. C., julio 14 de 2026. Mientras en las calles abundaron las banderas y camisetas de la Selección Colombia fabricadas de manera industrial, en el Centro de Cuidado Transitorio Los Caminantes, el Mundial se vivió de una forma diferente: con paciencia, creatividad y trabajo artesanal.
Durante ocho días, Víctor Alfonso Hernández Rodríguez recortó, pegó y ensambló una a una las 48 banderas de las selecciones participantes en la Copa del Mundo. Utilizó cartón industrial, fomi y otros materiales para crear cada pieza, que hoy llena de color los muros del centro.
"Me dieron el material y yo las hice. Aprendí de cada país, incluso de algunos que no conocía, como Cabo Verde, y me quedó la satisfacción de haberlas terminado. Pero para mí la mejor bandera siempre será la de Colombia", dice con orgullo mientras se somete a un corte de cabello en una de las jornadas de belleza justo en el espacio donde están exhibidas todas las banderas.
Su dedicación no pasó desapercibida para el equipo del centro, que ha encontrado en el arte una forma de fortalecer sus capacidades y promover su proceso artístico.
"Todos los días vemos a Víctor levantarse desde las 4:30 de la mañana para organizar cuidadosamente sus materiales y comenzar a trabajar. Es una persona muy disciplinada y comprometida con cada proyecto que emprende", destaca Yeiny Victoria Martínez, coordinadora del Centro de Cuidado Transitorio Los Caminantes.
Una historia de resiliencia
Detrás de cada bandera hay una historia de esfuerzo. Víctor nació en Ibagué y llegó a Bogotá siendo niño junto a su familia, después de ser desplazados. Desde muy joven trabajó para salir adelante y durante años se desempeñó como mecánico y conductor de vehículos de carga.
Las secuelas de una enfermedad degenerativa en sus manos y de un accidente sufrido cuando practicaba lucha libre limitaron la movilidad de uno de sus brazos. Sin embargo, esas dificultades nunca disminuyeron su deseo de crear.
Tras la pérdida de su esposa y de su hijo, y luego de no lograr pensionarse pese a toda una vida de trabajo, encontró en los servicios de la Secretaría de Integración Social un espacio para reconstruir su proyecto de vida. "Si hubiera tenido pensión, seguramente no estaría aquí", comenta mientras recuerda que recibió un dinero por las pocas semanas que le reconocieron.
"A mí no me gusta estar quieto ni pasar el día viendo televisión. Prefiero hacer algo con las manos", dice Víctor sentado en un espacio donde colorea diferentes figuraras que suman por lo menos diez al día.
Aunque las circunstancias de la vida lo trajeron a esta Centro, para Víctor la atención que recibe del equipo humano y la calidad del servicio, diseñado para personas mayores de 60 años en condición de calle o riesgo de habitarla, es muy buena. “Yo vivo muy tranquilo aquí, lejos de los peligros que hay afuera”, asegura este artista.
El arte como una nueva oportunidad
Hace poco más de un año descubrió el mundo de las artesanías mientras observaba a otro participante fabricar pequeñas embarcaciones. Ese momento despertó su creatividad y comenzó a elaborar camiones, casas, figuras decorativas y otros objetos que hoy exhibe y comercializa en las ferias de emprendimiento organizadas por el centro.
"Desde que llegó notamos su interés por trabajar con las manos. Lo hemos acompañado para fortalecer esas habilidades y brindarle espacios donde pueda mostrar sus creaciones. Para él significa mucho sentirse útil y saber que las personas valoran su trabajo", explica Esperanza Agreda España, profesional del Centro de Cuidado Transitorio Los Caminantes.
Además de las artesanías, Víctor ha participado en cursos de pintura y formación en herramientas digitales. Ahora sueña con aprender dibujo para realizar retratos y seguir perfeccionando su trabajo artístico.
Su meta es participar en ferias artesanales en la carrera Séptima donde espera encontrar nuevos compradores y continuar demostrando que el talento no tiene edad ni límites físicos o de edad.
Mientras el Mundial sigue despertando emociones en millones de aficionados, en el Centro de Cuidado Transitorio, las manos de Víctor Alfonso recuerdan que las grandes victorias también se construyen fuera de las canchas: con perseverancia, creatividad y la oportunidad de comenzar de nuevo.



