
- La quinta cohorte de la Escuela de Políticas y Enfoques reunió a entidades nacionales, distritales, representantes de la academia y expertos nacionales e internacionales, para analizar las transformaciones demográficas de la ciudad y fortalecer la construcción de políticas públicas que respondan a nuevas realidades poblacionales.
- Las proyecciones indican que, en 2026, las personas de 65 años y más representan el 10,9 % de la población de la ciudad y que, en 2034, superarán en número a los menores de 15 años.
Bogotá, D.C., octubre 1 de 2026. La capital se enfrenta a una de las transformaciones demográficas más importantes de su historia. En la última década, los nacimientos se redujeron en un 46 %, al pasar de 102.795 en 2015 a 55.794 en 2025, mientras que la tasa global de fecundidad descendió de 1,6 a 0,8 hijos por mujer, ubicándose muy por debajo del nivel o tasa de reemplazo poblacional. El máximo poblacional proyectado en Bogotá es de 7,9 millones de habitantes en 2026.
Estos cambios, sumados al aumento de la esperanza de vida y al envejecimiento progresivo de la población, fueron el punto de reflexión de la quinta cohorte de la Escuela de Políticas y Enfoques, liderada por la Secretaría Distrital de Integración Social en el marco de la Comisión Intersectorial Diferencial Poblacional (CIDPO), bajo la pregunta central: ¿Cómo se prepara Bogotá para el cambio generacional?
Esta nueva edición de la Escuela reunió a representantes de entidades distritales, academia, centros de investigación y expertos para reflexionar sobre los retos y desafíos que traerán las nuevas dinámicas poblacionales y las respuestas articuladas que deberán constituir la ciudad en relación al cuidado, la salud, la vivienda, la movilidad, la productividad, la inclusión y el bienestar.
Bogotá cambia junto a su población
Durante los 5 módulos en los que se reflexionó sobre el cambio demográfico, enfatizado en los procesos de envejecimiento y vejez, se evidenció que Bogotá ya no se transforma únicamente por el crecimiento de su población, sino por los cambios en su composición. Las tendencias demográficas hoy muestran menos niñas y niños y más personas mayores, hogares más pequeños, nuevas formas de organización familiar y una creciente necesidad de servicios de cuidado.
Los expertos coincidieron en que es importante identificar estos cambios porque son las bases para la planeación de la ciudad, porque impactan directamente la demanda futura de servicios educativos, de salud, infraestructura urbana, sistemas de protección social y oportunidades de participación económica y comunitaria.
Asimismo, la escuela fue el escenario que permitió el diálogo interdisciplinario y la actualización de conocimientos sobre enfoques diferenciales y poblacionales, y la oportunidad para repensar en la necesidad del paradigma de la intersectorialidad en la atención de las personas mayores, la necesidad de poner la innovación al servicio del mejoramiento de la calidad de vida de las personas mayores y la importancia de no profundizar brechas generacionales, perdiendo de vista las necesidades de otros ciclos vitales.

Cinco retos para Bogotá en el futuro
Como resultado de los ejercicios de análisis que se desarrollaron en esta cohorte, se identificaron cinco áreas prioritarias para responder al cambio generacional:
- Envejecimiento y cuidado, fortaleciendo ecosistemas territoriales que acompañen a las personas durante todo el curso de vida.
- Hábitat y territorio, adaptando viviendas, servicios e infraestructura a las nuevas dinámicas poblacionales.
- Trabajo y productividad, promoviendo la inclusión laboral y el aprovechamiento del talento humano a lo largo de la vida.
- Transformación cultural, impulsando relaciones solidarias entre generaciones y nuevas formas de convivencia.
- Gobierno y relacionamiento ciudadano, fortaleciendo las capacidades institucionales para anticipar y responder a los cambios demográficos.

Una ciudad amigable con las personas mayores
El envejecimiento poblacional, de acuerdo con las proyecciones analizadas, requerirá fortalecer los sistemas de cuidado, la atención en salud, la accesibilidad urbana y las estrategias de inclusión social. En este sentido, se destaca la importancia de promover una ciudad amigable con las personas mayores, basada en la autonomía, la participación social, la protección de derechos y el fortalecimiento de redes familiares y comunitarias.
Preparar a Bogotá para el cambio generacional no consiste únicamente en proyectar cuántas personas vivirán en la ciudad en el futuro, sino en rediseñar políticas públicas que se ajusten a esta nueva realidad comprendiendo los contextos frente a las trayectorias de vida, las familias, las necesidades que surjan del cambio demográfico.
Esta nueva edición de la Escuela reunió a entidades nacionales y distritales, entre las que se destacan el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), las secretarías distritales de Planeación, Salud y Cultura, así como el Banco de la República. La representación académica estuvo a cargo de la Pontificia Universidad Javeriana, la Universidad de La Salle y la Universidad de Monterrey (México), además de expertos nacionales e internacionales que reflexionaron sobre los retos y desafíos que plantearán las nuevas dinámicas poblacionales y las respuestas articuladas que la ciudad deberá construir en torno al cuidado, la salud, la vivienda, la movilidad, la productividad, la inclusión y el bienestar.



