El programa ha tenido una excelente acogida gracias a su enfoque intergeneracional. Actualmente, el espacio ofrece 30 cupos diarios y atiende a dos poblaciones clave de la localidad: jóvenes entre los 14 y 22 años, y personas mayores de 45 a 60 años.
Bogotá, D.C., septiembre 8 de 2026. La Subdirección Local de Integración Social de San Cristóbal continúa consolidando su apuesta por el bilingüismo en la comunidad. A través de los procesos formativos dictados en el Centro de Desarrollo Comunitario (CDC) La Victoria, en alianza con el SENA, ciudadanos de diversas edades encuentran un espacio gratuito para romper la barrera del idioma, mejorar sus oportunidades académicas y fortalecer sus proyectos de vida.
Un puente hacia la educación superior y el desarrollo personal
El programa ha tenido una excelente acogida gracias a su enfoque intergeneracional. Actualmente, el espacio ofrece 30 cupos diarios y atiende a dos poblaciones clave de la localidad: jóvenes entre los 14 y 22 años, y adultos mayores de 45 a 60 años (e incluso más).
"Este año hemos avanzado de manera integral. Ya superamos los niveles básicos 1, 2, 3 y 4, y nos encontramos en la etapa Pre 1 (nivel intermedio-avanzado)", explicó Aurora Cruz, profesional del CDC La Victoria. Además, destacó el compromiso de los estudiantes: "De lunes a jueves, recibimos a decenas de jóvenes que llegan directo de sus colegios con un objetivo claro: reforzar su inglés para subir el puntaje en las pruebas ICFES y asegurar su ingreso a la universidad".
La gran meta del proyecto local es llevar de manera progresiva a sus estudiantes hasta el nivel Pre 4 (avanzado). El impacto social ya es evidente: mientras que el año pasado se graduaron 60 jóvenes, este año la cifra ya alcanza los 120 estudiantes beneficiados, transformando la realidad de barrios vulnerables como Tiguaque, Juan Rey, Nueva Gloria y Nueva Delhi.

"Nunca es tarde para aprender": El carisma de la comunidad
El bilingüismo en San Cristóbal no tiene edad. Para los adultos mayores, aprender una segunda lengua representa un reto cognitivo y una herramienta de superación personal y laboral.
Un ejemplo de ello es Rosario Ventura, de 62 años, quien combina su pasión por el idioma con su labor diaria: "Me encanta el inglés. En mi trabajo como docente de tecnología e informática trato de hablarles en este idioma a mis alumnos. Siento que tengo el carisma para transmitir el conocimiento y busco inspirarlos a perder el miedo a una nueva lengua".
Con estas iniciativas, la Secretaría de Integración Social demuestra que los Centros de Desarrollo Comunitario no solo son espacios físicos, sino verdaderos motores de innovación, educación y equidad en los territorios de Bogotá.



