
La calle como hogar es un espacio de interacción que busca comprender la habitabilidad en calle como una de las formas más extremas de exclusión social presentes en Bogotá. Desde la perspectiva de la Secretaría Distrital de Integración Social, esta condición se caracteriza por la convergencia de privaciones sociales, productivas y participativas, la ausencia de redes de apoyo y la pérdida total o parcial de una residencia habitual. Así, compartimos hallazgos del VIII Censo de Habitabilidad en Calle 2024, que identificó a 10.478 personas en esta situación en la ciudad.
El 38 % de las personas censadas señala los conflictos familiares como causa principal de llegada a la calle; una de cada cinco llegó siendo menor de edad; la población mayor de 60 años alcanza el 11,3 %; y el consumo de sustancias psicoactivas, especialmente bazuco, sigue siendo uno de los principales factores asociados a la permanencia en calle, la imposibilidad de salir de esta condición. También se evidencian necesidades críticas en salud, particularmente en salud respiratoria y salud oral, afecciones que tienen un impacto importante a la hora de iniciar sus procesos de inclusión social, por ejemplo a nivel laboral.

La respuesta institucional que Bogotá ha construido se ha concentrado en generar puentes de inclusión. Estrategias como la Estrategia Sociosanitaria, la Estrategia Integral de San Bernardo, las duplas con TransMilenio y la Estrategia de Canales acercan la oferta social a la población habitante de calle. Estas acciones se complementan con el rediseño del modelo de atención y la consolidación de un ecosistema de servicios que pasó de 15 a 23 centros especializados, orientados en la gestión del caso, la reducción de daños, la inclusión social y la recuperación de capacidades para una vida autónoma.
Nuestra Constitución Política establece, en su primer artículo, el respeto de la dignidad humana como fundamento del Estado. La habitabilidad en calle no es únicamente una realidad individual: es una expresión de las formas más extremas de exclusión que atraviesan la ciudad. Comprender este fenómeno implica reconocer que detrás de cada cifra hay una historia de exclusión, pero también una posibilidad de inclusión y de reconstrucción de un proyecto de vida. Al salir de este espacio, la pregunta permanece abierta: ¿cómo sería Bogotá si nadie tuviera que llamar hogar a la calle?



