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Secretaría Distrital de Integración Social

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Discapacidad

Con Héctor Ladino se simboliza la inclusión efectiva

 foto de hombre en en parque

 
En los Centros Crecer Arborizadora Alta y Vista Hermosa, de Ciudad Bolívar, la Secretaría Distrital de Integración Social atiende 154 niños, niñas y adolescentes con discapacidad cognitiva.

Con el apoyo de complementación alimentaria de la Subdirección Local de Ciudad Bolívar se benefician 1.213 personas con discapacidad.

Bogotá, D.C, 19 de junio de 2020. Héctor Ladino es representante del Consejo Local de Discapacidad de la Subdirección Local de Integración Social en Ciudad Bolívar. Su elección se dio luego de años recibiendo apoyo por parte de profesionales de la entidad y de su interés por llevar aportes sociales al desarrollo de la Política Pública de Discapacidad.

Siendo apenas un bebé, Ladino sufrió un accidente doméstico que le causó la amputación de una de sus extremidades inferiores, caminando para el resto de la vida apoyado por una muleta.

Desde que tenía 8 años se rebusca el sustento como vendedor ambulante de frutas, helados, periódico, lotería, dulces y todo lo que le pueda generar trabajo honrado. “Vivo de mis ventas, me toca producir porque los servicios no dan espera”, dice.

Cuenta que hace 21 años, cuando residía en la Localidad de Candelaria, las casualidades de la vida le pusieron en su camino a Victoria, profesional del entonces Departamento Administrativo de Bienestar Social, ahora Secretaría Distrital de Integración Social (SDIS). Al conocer su caso lo integró al proyecto de discapacidad en Lourdes. Desde entonces, la SDIS le ha garantizado su seguridad alimentaria y el bienestar personal.
 
foto de hector caminado
 
foto de hector con su amiga

Ladino vive en el sector del Alto de la Cruz de Ciudad Bolívar. En compañía de su madre, mayor de 70 años, comparte la pobreza, la enfermedad, las alegrías y el día a día de la vida. En esa localidad se ha destacado como un líder autentico con capacidad de expresión y cualidades para tener incidencia y ser vocero de las personas con discapacidad.

“Desde el proyecto ‘Por una Ciudad Incluyente y sin Barreras’ en Ciudad Bolívar, Héctor Ladino se convirtió en un gran representante y amplio conocedor de los derechos de las personas con discapacidad. Hace parte del Consejo Local de Discapacidad, además de compartir sus funciones como miembro del Consejo Local de Arte, Cultura y Patrimonio y veedor del Banco de Ayudas Técnicas de la Alcaldía Local”, señala Diana Salas, líder del proyecto de discapacidad.

Actualmente, niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos con discapacidad cognitiva, psicosocial o física reciben orientación hacía una inclusión social, la promoción y el fortalecimiento de competencias para alcanzar mayores niveles de independencia. Además, el desarrollo de actividades lúdicas, pedagógicas, recreativas y deportivas para el fortalecimiento de habilidades y de las condiciones físicas y mentales que les permitan desenvolverse con independencia en su entorno.

Asimismo, se entregan apoyos alimentarios, acompañamiento al estado nutricional y la promoción en estilos de vida saludable, como alimentación, nutrición y actividad física.

Héctor continuará en el proyecto de discapacidad, no solo como beneficiario de los apoyos alimentarios, sino con su participación y liderazgo en la localidad, compartiendo sus acciones como vocero de cientos de personas con discapacidad.
 

 
 
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Liz, la vida de una cuidadora durante la pandemia

 la vida de una cuidadora

 
• Una madre soltera que se dedica al cuidado de sus dos hijos con discapacidad y el apoyo de la Secretaría de Integración Social para salir adelante. 

• La Secretaría atiende a 15.962 personas con discapacidad a través del proyecto ‘Por una ciudad incluyente y sin barreras’.

Bogotá, Junio 18 de 2020. Liz tiene 44 años y es la mamá de dos niños de 8 y 11 años con autismo y síndrome de hiperactividad. Desde que empezó la cuarentena ha debido sumarle horas a su día para brindarles toda su atención.

Todos los días se levanta a las seis de la maña a repasar las mismas rutinas con sus hijos: levantarlos, bañarlos, vestirlos, desayunar y prepararlos para las clases virtuales que reciben a través de su teléfono móvil, la única herramienta tecnológica que tiene para poder continuar con su educación. Después el acompañamiento de tareas, y por supuesto los quehaceres de la casa. El final de su día llega a las 12 de la noche.

La virtualidad y el confinamiento le han demandado exigirse y exigirles más a los niños. “Me gusta enseñarles que primero está el deber y no que se excusen por su condición para no hacer sus actividades y los trabajos que les corresponde”, afirmó.

Hace 2 años inscribió a sus pequeños en el proyecto ´Por una ciudad incluyente y sin barreras´ y hoy son atendidos desde la ´Estrategia de Inclusión Comunitaria’, en la cual se promueve la inclusión de las personas con discapacidad en los entornos educativo, productivo, cultural, recreativo y deportivo.

En esta coyuntura y siguiendo los protocolos que implica el distanciamiento social, la familia de Liz participa en actividades de inclusión cultural y recreo deportiva de manera virtual, pero además cuenta con el apoyo emocional que le brinda el equipo profesional del proyecto en la localidad de Tunjuelito donde reside con sus hijos: “nos llaman para saber cómo nos sentimos y cómo estamos pasando la cuarentena. Todos son muy amables y me colaboran bastante con las preguntas que tenga. He sentido un apoyo moral muy grande porque ellos me escuchan. Eso es muy beneficioso para las mamás que nos dedicamos al cuidado de los hijos con alguna condición y que estamos en esta situación”, añadió.

Liz no puede emplearse formalmente porque está al cuidado de sus hijos, así que vende productos por catálogo para mantenerse. Sin embargo, durante la emergencia sanitaria, sus ventas no son lo mismo porque no puede desplazarse.

Aun así, Liz reconoce las ventajas de la virtualidad: “Me siento más tranquila, ahorro tiempo, los doctores llaman y logro mantener contacto con los médicos tratantes de mis hijos”, indica.

Adicionalmente,como familia vulnerable,son apoyados nutricionalmente con bonos canjeables por alimentos para contribuir a fortalecer su seguridad alimentaria. De estos, durante los primeros meses del año se han entregado 1.925 en la localidad de Tunjuelito, donde viven Liz y sus niños.

“La Secretaría ha sido un apoyo formidable. He sentido alivio, por ejemplo, a nivel nutricional de los niños. Ahora puedo comprarles carne, huevos, verduras, cereales, avena, cosas que antes no les podía comprar. Así puedo estar muy pendiente con su nutrición” señaló Liz.
 

 
 
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244 beneficiados en proyecto de discapacidad en Los Mártires

 proyecto de discapacidad

 
Reciben bono canjeable de alimentos de la Secretaria Distrital de Integración Social en esta localidad .

Bogotá, 16 de Junio de 2020. La Secretaría Distrital de Integración Social (SDIS), a través del proyecto de discapacidad ‘Por una Cuidad Incluyente y sin Barreras’, beneficia a 244 personasen la Localidad de Los Mártires. Realiza atención integral con procesos de inclusión social, apoyos alimentarios y acompañamiento profesional.

Lucero Quintero es una madre cabeza de familia beneficiada y agradecida de los servicios de la SDIS. Ella trabaja como vendedora ambulante. Tiene tres hijos: Paola Andrea, de 30 años; Yesica Johana, de 27,.y Juan Sebastián, de 21- Sus dos hijas tienen discapacidad cognitiva (retardo mental moderado). Necesitaban de una atención completa y especial y lo lograron a través de la SDIS.

“El Centro Crecer Mártires acogió a mis dos hijas y recibieron acompañamiento nutricional, terapia ocupacional, psicología y vinculación a actividades motrices y educativas para su desarrollo. Una vez cumplieron los 18 años empezaron a recibir apoyo con el bono canjeable por alimentos”, cuenta Lucero Quintero.

Además, como cuidadora recibí orientación personal para su desarrollo en casa, vinculación a actividades sociales, deportivas y culturales, aportándole a una mejor calidad de vida.

Esta familia está compuesta por 7 personas. Además de sus hijos, esta su nieto Juan Nicolás, de 2 años, su yerno y su consuegra. Juan Nicolás es hijo de Yesica y Marco Antonio, quien también tiene discapacidad cognitiva leve. El niño no presenta ningún tipo de discapacidad.

“Con unos pequeños ahorros que logré hacer en mi vida, generamos nuestro propio proyecto empresarial, una cafetería, en donde mi hija y yerno todos los días ofrecen la mejor atención”, destaca Lucero.

A pesar de la situación de la emergencia sanitaria, esta pareja se levanta muy temprano a trabajar en su proyecto empresarial que lleva como nombre ‘NIKO’, cumpliendo con todos los protocolos y las medidas de bioseguridad, protegiendo a sus clientes y a su familia.

Además, continúan activamente en los servicios de la SDIS, recibiendo en casa su bono por alimentos y el acompañamiento profesional como pareja y padres de familias.

Un amor que no tiene límites

Yessica y Marco Antonio se conocieron en centros educativos en donde recibían de manera independiente sus estudios. Allí tenían salidas pedagógicas, pero nunca hablaron mucho. Marco Antonio se acercó a ella a través de redes sociales.

“Después de un tiempo fui a donde mi suegra y formalicé como todo un caballero mi relación con Yessica. Yo la amo y quería que ella compartiera a mi lado el resto de mi vida”, resalta Marco Antonio, evocando aquellos momentos.

Actuaron responsablemente con su hijo Nicolás. Desde su gestación hasta su nacimiento acudieron a todos los controles médicos y exámenes que dieron como resultado un bebe sano y sin ningún diagnóstico de discapacidad.

La unión de esta familia y el compromiso de todos han logrado que Nicolás reciba todos los cuidados, educación y atención. “Estar cerca de nuestro hijo ha sido una gran bendición, los temores que teníamos poco a poco se han desvanecido y ahora solo pensamos en su futuro”, destaca Yessica, muy feliz por su rol de mamá.
 

 
 
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Atención a la discapacidad que beneficia a las familias

 Atención a la discapacidad

 
El Centro Crecer Kennedy atiende a 63 niños, niñas y adolescentes con discapacidad cognitiva.

Bogotá, D.C, 11 junio de 2020. Ana Gertrudis es la mamá de Ronald y luego de muchas frustraciones y duelos agradece el apoyo que recibió desde el Centro Crecer Kennedy de la Secretaría Distrital de Integración Social cuando más lo necesitaba.

Ana Gertrudis Valderrama Palomonació y creció en Armero-Guayabal (Tolima). Con su familia sobrevivió a la tragedia de Armero en 1985. Años después llegaron sus hijas: Leidy y Yésica. Pero llegó otra tragedia que le marcó la vida. Su hija Yésica murió por una bala perdida. “Desde ese día, mi vida nunca fue la misma, empecé a tener problemas con mi esposo hasta que finalmente nos separamos”, cuenta.

Con el tiempo su esposo regresó. Nació Ronald Mateo, su tercer hijo, un bebé prematuro que de dos años sufrió una fiebre de 42 grados y convulsionó, causándole daños irreparables en su cerebro. El quedó con una edad mental de 8 meses y una discapacidad cognitiva para siempre.

El ángel de la guarda para Ana Gertrudis fue su mamá, Ana Helena Palomo, quien velaría por un mejor bienestar para su hijo y para su vida.
 
Atención a la discapacidad 2
 
Atención a la discapacidad 3

Ana Helena vivía en el barrio Timiza, muy cerca al Centro de Desarrollo Comunitario de Kennedy. Acudió al Centro Crecer Kennedy de la Secretaría Distrital de Integración Social, en donde ofrecen atención integral a niños y niñas con discapacidad. Así que decidió apoyar a su nieto, buscando apoyo y un mejor bienestar para él.

“El Centro Crecer es un servicio social para la atención de niños niñas y adolescentes de los 6 a los 17 años con discapacidad cognitiva. Se ofrece apoyo para el mejoramiento de las habilidades individuales, capacidades familiares y el entorno para personas con discapacidad y sus familias”, destaca Marcela Guacaneme, coordinadora del Centro.

Para Ana fue muy importante la vinculación de su hijo a estos espacios, en donde le ofrecen cuidado y protección. “El cariño que ha recibido mi Ronald es inmenso. Si no hubiera encontrado esa ayuda, mi niño no tendría el avance y los conocimientos que ha tenido frente a su discapacidad. Hoy su abuela,desde el cielo, lo sigue cuidando y ahora con tantos ángeles desde el Centro Crecer, creo que ella también está ahí presente”, dice Ana Gertrudis.
 

 
 
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Gloria, un ejemplo de solidaridad

 foto de gloria

 
La estrategia de inclusión comunitaria ofrece apoyo alimentario a través de bono canjeable por alimentos para 765 personas con discapacidad en la localidad de Usme.

Bogotá, D.C, 5 de junio de 2020. Desde que tiene seis años, Lina María hace parte de los niños, niñas y adolescentes que asisten al Centro Crecer Tejares de Usme de la Secretaría Distrital de Integración Social (SDIS). Con Síndrome de Down, allí recibe acompañamiento psicosocial y pedagógico.

La protagonista de su historia también es Gloria Inés Zamora, su ángel de la guarda. Gloria fue por 19 años madre sustituta del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

Cuenta que el 10 de mayo de 2004 fue citada a la Clínica San Pedro Claver (hoy Hospital Méderi), con el fin de recibir instrucciones para la entrega y cuidado de Lina María Vega, quien había nacido 15 de marzo anterior y abandonada por su madre biológica tras su nacimiento prematuro a las 33 semanas.

Gloria se dedicó a atender a la bebé con cuidados y seguimiento minucioso hasta convertirla en su hija. ”Lina era la luz de mi vida sin ser yo su madre biológica, pero daría la vida por ella”, dice. Luego de tres años decidió adelantar un proceso legal para la adopción y dejó de ser madre sustituta.

“En este momento, mi princesa ya tiene 15 años, me encuentro enamorada, agradecida y siento que mi vida cambió luego de conocer a una niña con discapacidad”, narra Gloria con particular emoción. Siente que nunca declinó en su afán por tener a su lado a Lina María.

Su familia se siente agradecida por la orientación del grupo de profesionales de la Secretaría de Integración Social, quienes han aportado todos los elementos necesarios para su adecuado desarrollo.

Paola Calderón, psicóloga del Centro Crecer Tejares de Usme, señala que “esta es una historia ejemplar que nos enseña a valorar y demostrar el amor incondicional; una historia de vida que ha movilizado a todo el personal y participantes del Centro Crecer Tejares”.
 
foto de familia de gloria

Para Gloria ha sido una bendición que Lina María haya llegado a su vida, ya que a través de ella aprendió a conocer la discapacidad, a relacionarse con otras madres y padres cuidadores que tienen hijos con las mismas condiciones con sus hijos. Incluso, su otra hija, Angie Paola, decidió estudiar educación especial por la experiencia de vida en el hogar que les ha dejado su hermana.

El proyecto ‘Por una Ciudad Incluyente y sin Barreras’ fortalece procesos de inclusión para la población con discapacidad desde la primera infancia. Brinda orientación a sus familias y cuidadores. La estrategia de inclusión comunitaria ofrece apoyo alimentario a través de bono canjeable por alimentos a 765 personas con discapacidad en la Localidad de Usme.

Desde el Centro Crecer Tejares se atiende a 120 niños, niñas y adolescentes entre los 6 y 18 años con discapacidad cognitiva y/o física. A través de diferentes actividades lúdicas, pedagógicas, recreativas y acompañamiento psicosocial se fortalece su autonomía y se enfatiza en las fortalezas y capacidades de cada uno de sus participantes.
 

 
 
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La historia de Marién Riascos, una hermana cuidadora

 foto de madre afro con sus hijos

 
Hace parte del proyecto ‘Por una Ciudad Incluyente y sin Barreras’, que mensualmente entrega 386 bonos alimentarios a la población con discapacidad y sus familias en las localidades de Santa Fe y La Candelaria.

La Secretaría Distrital de Integración Social atiende a 1.104 niños y niñas en 11 jardines infantiles de esas dos localidades,

Bogotá, D.C, 5 de junio de 2020. “Me he convertido en la cuidadora permanente de Brayan, mi hermano, quien tiene una discapacidad que no le permite su movilidad”, cuenta Marién Riascos Asprilla, una mujer luchadora que llegó a Bogotá huyendo de la violencia.

Señala que es madre de dos niños y que “gracias al apoyo que encontré en la Secretaría de integración Social en los jardines infantiles y el servicio para personas con discapacidad cuento con las herramientas para superar la situación de mi familia y vivo más tranquila”.

Marién nació en Buenaventura (Valle) y con apenas 3 años llegó a Bogotá junto a sus padres y hermanos por culpa del conflicto armado en el puerto sobre el Pacífico.

La mamá de Marién falleció cuando apenas ella tenía 7 años. Pese a esto, reconoce que lo más difícil lo vivió a los 15 años. “Fui habitante de calle y conocí las drogas. Lo más duro es ver cómo niños y niñas eran maltratados física y sexualmente. Yo llegué a hacer de todo para rebuscarme lo de la droga como fuera”, relata.

Marién dejó la calle tras padecer tuberculosis, desnutrición, epilepsia, parálisis en el cuerpo y estar tres meses de internada en el Hospital Santa Clara. Superó la adicción y se fue a vivir con su padre, un hombre de 59 años que se rebusca el sustento diario polichando carros.

Vive también con sus hermanos. Uno, de 26 años, trabaja cargando bultos en ‘El Madrugón’. El otro, Brayan, el mayor, presenta discapacidad, diagnosticado con hidrocefalia, epilepsia y retardo moderado.

“Me he convertido en la cuidadora permanente de Brayan”, dice esta mujer madre de dos niños: Joan Alexander, de dos años, y Kevin Andrés, de dos meses. Del padre de ellos apenas recibo algo de dinero cuando tiene recursos.
Con el reto de alimentar y vestir a seis personas; sin un ingreso estable y tener que cumplir con los 23.000 pesos de paga diario para no vivir en la calle, Marién y su familia acudieron a la Secretaría Distrital de Integración Social en busca de ayuda.

“Marién tiene muchas vulnerabilidades en su hogar. Ella, sus hijos menores de edad y su hermano con discapacidad. Por eso articulamos con todos los servicios de la entidad para ofrecer una atención integral a este núcleo familiar”, destaca Diana Castellanos, coordinadora de la estrategia de inclusión del proyecto ‘Por Una Ciudad Incluyente y sin Barreras’.

Joan Alexander, uno de los hijos de Marién, ingresó al servicio en el jardín infantil ‘Ata’. Por la actual cuarentena recibe en casa paquete alimentario. Por su parte, Brayan desde el servicio de discapacidad, es beneficiado con el bono canjeable por alimentos y recibe acompañamiento para una inclusión social en temas de formación de artes y oficios.

Marién espera encontrar un trabajo para poner en práctica lo aprendido en limpieza y manipulación de alimentos, curso que adelantó meses atrás con ayuda del IPES. Piensa en el futuro de su otro hijo, así como en el desarrollo de su hermano Brayan.

Las localidades de Santa Fe y La Candelaria actualmente han entregado 315 bonos canjeables por alimentos para las personas con discapacidad. A través de 11 jardines infantiles de Integración Social en las localidades de Santa Fe y La Candelaria son atendidos 1.104 niños y niñas.

“En esta cuarentena se han entregado paquetes alimentarios mensuales a las familias de los niños y niñas inscritos en el servicio, garantizando su seguridad nutricional”, señala Lucy Cuevas, referente del proyecto ‘Desarrollo Integral desde la gestación hasta la adolescencia’.
 

 
 
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La asistencia virtual a niños, niñas y adolescentes con discapacidad en tiempo de pandemia

 asistencia virtual

 
• Son 163 las personas con discapacidad atendidas por los diferentes servicios del proyecto ‘Por una Ciudad Incluyente y sin Barreras’ en la Subdirección Local de Chapinero.

Bogotá, D.C, 29 de mayo de 2020. Para los profesionales del Centro Crecer La Paz de la Localidad de Chapinero se ha convertido en un reto llegar a los hogares en este periodo de cuarentena. Para acompañar a sus beneficiarios del servicio han modificado sus actividades diarias y han cambiado las maneras para comunicarse.

Se puso en marcha un canal en YouTube; en donde los niños, niñas y adolescentes, con el apoyo de sus familias, han disfrutado de actividades diarias para ejercitar no solo su cuerpo a través del baile, sino también su mente, motivando la imaginación por medio de lecturas de cuentos y realización de manualidades.

“Los lunes realizamos actividades físicas; los martes, educación especial; los miércoles, talleres de autocuidado; los jueves, fonoaudiología y psicología. Los viernes, talleres de música”, destaca Johanna Zambrano, coordinadora del Centro Crecer La Paz y creadora de esta estrategia de comunicación.

Con discapacidad, Sofía Bolaños es participante del Centro Crecer La Paz y seguidora activa en el canal de YouTube. Resalta que "me encantan los vídeos y los invito a todos a dar ‘like’ y a comentar”.
 
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Por medio de estas actividades, los participantes del Centro Crecer cuidan su salud con hábitos de vida saludable, aprenden sobre sus derechos y deberes, fortalecen el lenguaje con actividades lúdicas y finalizan su semana tocando diferentes instrumentos musicales, con el acompañamiento de su tallerista Javier Peralta. Precisamente, Peralta comenta que “ha sido una experiencia muy favorable debido a que los niños y sus cuidadores tienen ese material a disposición en cualquier momento que lo puedan requerir”.

En la ejecución de esta estrategia virtual han participado distintos profesionales, entre los cuales se encuentran: educadoras especiales, psicóloga, trabajadora social, terapeuta ocupacional, tallerista de música, nutricionista y una auxiliar de enfermería.

María Fernanda Mosquera, auxiliar de enfermería, asegura que “la experiencia de poder generar vídeos para este canal ha sido maravillosa, porque es la mejor forma de estar cerca de los participantes”. En familia participan y comparten en casa a través de los divertidos videos que realiza el equipo de profesionales.

Así, la estrategia ha permitido generar acercamientos entre los mismos profesionales, con sus alumnos y sus diferentes disciplinas. Además, entre los 31 niños y niñas con discapacidad y sus cuidadores participantes de este servicio, que hace parte del proyecto ‘Por una Ciudad Incluyente y sin Barreras’.

En la Localidad de Chapinero se atienden 163 personas con discapacidad. En esta época de confinamiento, esta estrategia creativa ha logrado disminuir el estrés generado por el encierro y es una forma de acompañamiento a los cuidadores de esta población.
 

 
 
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Sebastián Romero: Un deportista con discapacidad de alto rendimiento

 Sebastián Romero

 
• Joven deportista con más de 51 medallas obtenidas en torneos nacionales.

• 248 participantes en Los Mártires reciben mes a mes el bono canjeable por alimentos en el Proyecto de discapacidad

Bogotá, D.C, 22 de mayo de 2020. Sebastián Romero Sánchez es un joven de 15 años con síndrome Down que se ha destacado como el mejor estudiante distrital y un deportista de alto rendimiento en natación.

Su constancia y disciplina lo han llevado a participar en torneos distritales y nacionales obteniendo medallas en oro, plata y bronce. Es una gran promesa de este deporte, como lo indica Orlando Vergara Vargas, entrenador del IDRD de la selección Paralímpica de Natación Cognitiva de Bogotá. “Sebastián es uno de nuestros prospectos dentro de la selección Bogotá de natación paralímpica para representar al país en diferentes eventos”, dijo Vergara Vargas.

Para Sebastián, la cuarentena no ha sido impedimento para continuar con su entrenamiento en casa. De manera virtual y con la ayuda de algunos elementos que ha utilizado, como sillas, mesas y bancas, se las arregla simulando tener una piscina al frente en donde desarrolla ejercicios de calentamiento, fuerza y algunos movimientos para mejorar su técnica.
 
Sebastián Romero 2

Este joven deportista, con 51 medallas obtenidas, ha competido en ciudades como Barranquilla, en los Intercolegiados 2018, y en Medellín, en la convocatoria Paralímpica 2019, además de torneos deportivos intermunicipales en Girardot, Apulo, Mesitas del Colegio, San Juan de Tequendama y finalmente en Bogotá, en donde llegó a las finales en el torneo ’Supérate’ 2019.

Sebastián y su familia hacen parte del proyecto de Discapacidad ´Una Ciudad Incluyente y Sin Barreras´ de la Secretaria Distrital de Integración Social en la localidad de Los Mártires, donde reciben bono canjeable por alimentos.

“Brindamos apoyos alimentarios a las personas con discapacidad que se encuentren en un mayor riesgo nutricional, con el fin de salvaguardar la seguridad alimentaria de este grupo poblacional”, afirma Fredy Bautista, coordinador del proyecto.

Por su parte, Hans Augusto Romero, padre de Sebastián, asegura que “para Sebastián estar vinculado a la Secretaría de Integración Social ha representado mejoría en el estado de salud físico, mental y motivacional. Para nosotros como familia es satisfactorio y grato encontrar en esta entidad el apoyo que le dan a las personas con discapacidad y a sus cuidadores”.

Mientras tanto Sebastián, en esta época de cuarentena, continúa concentrado en su estudio con las clases virtuales que inician a partir de las 6 de la mañana. Luego del desayuno y de un repaso escolar, le dedica dos horas en la mañana y dos en la tarde a las rutinas deportivas y a la perfección de sus movimientos en su piscina imaginaria.
Desde la Subdirección local de los Mártires se benefician 248 niños, niñas, jóvenes, adultos y personas mayores con discapacidad física, cognitiva, visual y múltiple.
 

 
 
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Distrito activa cursos virtuales para formación de personas con discapacidad y sus cuidadores

 vitrina virtual

 
• El Centro de Atención Distrital para la Inclusión Social (CADIS) tiene abiertas las inscripciones para los cursos del segundo semestre del año.

• Son gratuitos, tienen una duración de 40 horas y están certificados por el SENA.

• Tienen el acompañamiento de profesionales calificados del Centro de Atención Distrital para la Inclusión Social (CADIS), quienes realizan los ajustes necesarios para cumplir los requerimientos de las personas con discapacidad.

Bogotá, Mayo 19 de 2020. Con poco más de un año desde su inauguración, el Centro de Atención Distrital para la Inclusión Social (CADIS) se ha transformado durante esta época de distanciamiento social para continuar ofreciendo formación socio-ocupacional para las personas con discapacidad y sus cuidadores, ahora a través de cursos virtuales.

El CADIS, en articulación con el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), desarrolla una amplia oferta de cursos para promover la inclusión en el entorno productivo, a través del desarrollo y fortalecimiento de habilidades individuales y capacidades familiares.

Actualmente el CADIS se encuentra realizando cursos formativos en mercadeo y ventas, servicio al cliente, logística básica, vitrinismo, gastronomía, cocina básica, cocina criolla y curso complementario de cocina caliente.
 
foto de niño cocinero

Para los cuidadores y cuidadoras se están desarrollando cursos virtuales de Cuidado Básico para Personas con Dependencia Funcional.

El Centro de Atención Distrital para la Inclusión Social (CADIS) tiene abiertas las inscripciones para los siguientes cursos que empezarán en junio, julio y agosto:

• Mercadeo y ventas
• Sistemas
• Primeros auxilios
• Soporte vital básico
• Bioseguridad
• Etiqueta y protocolo
• Mesa y bar
• Cocina básica

Requisitos de Inscripción:

• Tener entre 18 a 59 años y 11 meses de edad.
• Copia de la cédula de ciudadanía ampliada al 150%
• Copia de certificado de discapacidad o diagnóstico clínico reciente.
• Fotocopia del recibo público del agua
• Fotocopia de certificados o diplomas de estudio
• Fotocopia de cursos certificados.

Para cuidadores/as son los mismos documentos anexando documento de identificación e historia clínica de la persona que tiene a su cargo.

Estos documentos deben ser enviados al correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. . El equipo profesional contactará a los interesados para formalizar la inscripción.

Cómo se realizan los cursos

Para que el aprendizaje sea exitoso un equipo interdisciplinario de profesionales del CADIS desarrolla estrategias en ajustes razonables, realizando las adaptaciones necesarias para que los estudiantes puedan desenvolverse con la máxima autonomía en sus procesos de aprendizaje y participar activamente, fundamentados en la equiparación de oportunidades y teniendo en cuenta los requerimientos necesarios según los tipos de discapacidad.

Para ello trabajan en el ajuste de guías de trabajo, interpretación en lengua de señas, audio descripción y audio llamada, para contribuir a su inclusión y calidad de vida de los usuarios.

Gabriel Ciprian, un joven de 23 años con discapacidad visual, inició en los cursos virtuales hace casi 2 meses estudiando logística, mercadeo y servicio al cliente. “Estoy aprovechando lo máximo posible las clases. He estado muy a gusto, la profesora enseña de una manera muy didáctica. En esta situación de cuarentena he experimentado por primera vez una clase virtual, es una grata experiencia y espero seguir estudiando muchas cosas junto con el CADIS y el SENA”, señaló.

Con una duración de 40 horas los cursos están programados de lunes a viernes en diferentes horarios según el área de formación y se realizan a través de distintas plataformas de interacción y videoconferencia.
 

 
 
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Lucy Restrepo, una cuidadora que sueña en grande

 foto de funcionarios

 
• En la Subdirección local Puente Aranda-Antonio Nariño se atienden 607 personas en la estrategia de complementación alimentaria para personas con discapacidad.

Bogotá, 19 de mayo de 2020. Desde hace 6 años, Lucy Brillit Restrepo Romero alcanzó uno de los mayores anhelos en la vida: ayudar a muchas personas que tuvieran familiares con discapacidad y discriminados por la sociedad.

Lucy tenía una situación muy particular que la motivaba día a día a luchar por sus sueños y los de su hija, Sonia, quien nació con parálisis cerebral por hidrocefalia y discapacidad múltiple.

Para lograr una formación adecuada de su hija, Lucy acudió al apoyo que la Secretaría Distrital de Integración Social ofrece a personas con discapacidad y a sus cuidadores desde el proyecto ‘Una Ciudad Incluyente y sin Barreras’. Recibió bono de complementación alimentaria y acompañamiento como cuidadora para adelantar las tareas en casa al momento de brindarle un buen cuidado a su bebé.
 
foto de niños y niñas

Sonia creció y ha afrontado 72 cirugías, logrando un avance muy positivo en su movilidad y desarrollo personal. Durante este tiempo, Lucy ha permanecido la mayor parte de su vida en clínicas, lo que la motivó a dar el primer paso hacía una carrera profesional al servicio de los más necesitados.

Por su lucha, interés y liderazgo en poco tiempo se convirtió en una líder destacada del grupo de cuidadores y cuidadoras de la Subdirección local de Puente Aranda.

Con la motivación y el impulso para seguir conquistando metas personales se presentó a un proceso interno de la entidad. Luego de pruebas y entrevistas, fue elegida como auxiliar administrativa, y asignada al proyecto ‘Una Ciudad Incluyente y Sin Barreras’ de la subdirección local Puente Aranda - Antonio Nariño.

“Trabajar en el proyecto de discapacidad me ha dado la oportunidad de valorar la vida y aprender que, a pesar de las adversidades, tenemos muchas oportunidades para seguir. Hemos desarrollado unos procesos que nos han permitido mejorar nuestra calidad de vida y entender que la discapacidad no es un límite para lograr nuestras metas y proyectos”, expresa Lucy, quien cursa pregrado de Seguridad y Salud en el Trabajo en Uniminuto. Lucy tiene otro hijo, Juan, de 17 años. Sonia ya tiene 22.

En la Subdirección local Puente Aranda-Antonio Nariño se atienden 607 personas en la estrategia de complementación alimentaria para personas con discapacidad del proyecto ‘Por una Ciudad Incluyente y sin Barreras’. Cincuenta niños, niñas y adolescentes entre 6 y 17 años y 11 meses con discapacidad cognitiva están vinculados al Centro Crecer Puente Aranda con servicios integrales para ellos y sus familias.
 

 
 
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