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Secretaría Distrital de Integración Social

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Adultez

Del ‘Bronx’ a las aulas de clase

 foto de secretaria con graduados

 
• Durante el año 2019 desde el Centro para el Desarrollo de Capacidades 'La Academia' se han formado 1.044 ex y habitantes de calle en los componentes académico, artístico y ocupacional
 
• La 'Bogotá Mejor Para Todos’ desde el derecho a la educación gestionó y facilitó con 310 ciudadanos ex y habitantes de calle finalizar sus estudios en básica primaria, secundaria y bachilleres académicos.

• Han sido 668 exhabitantes de calle, quienes culminaron de manera exitosa su proceso de atención, logrando una inclusión social, familiar y ocupacional.

Bogotá, noviembre 19 de 2019. Se cierra el último año de la ‘Bogotá Mejor Para Todos’ y como siempre con la mejores noticias para los ciudadanos habitantes de calle, ya que 1.044 finalizaron sus cursos de formación en artes y oficios, básica primaria, secundaria y bachilleres académicos.

Con el apoyo del ‘Instituto Técnico Central’, el ‘Servicio Nacional de Aprendizaje’ (SENA), la ‘Fundación Telefónica’ y bajo la coordinación del ‘Centro para el Desarrollo de Capacidades’ de la Secretaría Distrital de Integración Social, se logró un trabajo articulado que hizo posible llevar a las aulas de clase cientos de horas de formación en: manipulación de alimentos, ofimática, emprendimiento, electrónica básica, maderas, servicio al cliente, gestión empresarial, contabilidad básica, marroquinería, natación, alfabetización digital; artes visuales plásticas, teatro, música, circo y danzas, logrando que muchos ex y habitantes de calle motivados por la educación y las ganas de salir adelante, se vincularan a los procesos de recuperación personal que ofrece el Distrito.
 
foto de auditorio
 
secretaria felicitando a graduado
 
Con una intensidad de estudios, entre las 20 a 40 horas, contacto directo con herramientas, maquinarias y lugares de práctica, los ex y habitantes de calle que adelantaron su proceso personal en temas de recuperación de hábitos de aseo personal, alimentación, sueño, acercamiento con las familias e inclusión social; también recibieron formación socioocupacional con el objetivo de potenciar las habilidades, aptitudes y capacidades cognitivas con el fin de generar oportunidades de desarrollo autónomo y el goce pleno de sus derechos.

El proceso académico del Centro para el Desarrollo de Capacidades ha tenido un gran crecimiento, llegando a las nuevas unidades operativas que durante la presente administración abrieron sus puertas, como ha sido el caso del hogar de paso para ‘Carreteros y animales de compañía’, ‘Mujeres Diversas’ y las comunidades de vida de ‘Ricaurte’ y ‘Sasaima’, así como los grupos de aprendizaje generados en los demás centros como el (CAT), Hogar de paso ‘Cra 35’, ‘Cra 13’, ‘Calle 18’,‘Bakatá’y la Comunidad de vida el ‘Camino’.

A través de la implementación de la estrategia de prevención del fenómeno de habitabilidad en calle en las diferentes localidades del distrito, 13.572 personas participaron en los talleres de ampliación de capacidades para la prevención en los que se abordaron temas como: el ‘Fenómeno de Habitabilidad en Calle’, consumo de sustancias psicoactivas y violencia intrafamiliar.

Contamos con 700 servidores públicos quienes son ‘Ángeles Azules’, personas que atienden a los habitantes de calle en centros y hacen búsqueda activa los 7 días de la semana las 24 horas del día.

En lo corrido del año 2019, participaron 15.131 personas entre comunidad y ciudadanos habitantes de calle en jornadas integrales de desarrollo personal en calle, ruta individual de derechos y acciones de educación en calle; con el objetivo de resignifica el fenómeno y dignificar sus vidas. 

 
 
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Suba, Teusaquillo, Chapinero, Engativá y Puente Aranda, las localidades que más utilizan la App ‘Ángeles Azules’

 foto de angeles azules

 
Bogotá, 13 de noviembre de 2019. Desde sus inicios en el mes de agosto, la ‘App’ Ángeles Azules ha logrado una exitosa interacción constante con la ciudadanía. Vecinos, comerciantes, transeúntes, estudiantes y familiares aprovechan la aplicación para informar sobre la presencia de habitantes de calle, y poder llegar a ellos con oferta de servicios a través de los centros de atención o con estrategias pedagógicas en calle para esta población.

De acuerdo con los más recientes reportes en las localidades de Suba, Teusaquillo, Chapinero, Engativá y Puente Aranda la ciudadanía ha generado mayores solicitudes de servicios a través de la implementación de la App ‘Ángeles Azules’.

Hasta el momento la App de los Ángeles Azules’ ha logrado atender a más de 693 casos reportados y a la fecha se han generado más de 701 descargas en equipos móviles como ‘Apple’ y 2218 en ‘Android’.

Con esta labor bogotanos siguen acompañando el trabajo diario de los ‘Ángeles Azules’, un equipo conformado por profesionales y promotores, quienes durante las 24 horas del día, los 7 días de la semana, llevan ayuda a los ciudadanos y ciudadanas habitantes de calle, tras recibir los reportes gracias a la interacción con las redes digitales.

“El reporte llega a un equipo a través de la ‘App’, el cual toma la información y la redirecciona a los equipos en calle, que acuden al lugar determinado, identificando la situación real de la consulta, activando las rutas de atención que sean necesarias como por ejemplo aquellos casos relacionados con temas de salud y que afectan la integridad del ciudadano habitantes de calle o realizando acciones pedagógicas para disminuir los conflictos asociados al fenómeno. De la misma manera, se realiza sensibilización a la comunidad sobre la oferta de servicios y el traslado voluntario a los centros de atención que tiene el Distrito”, resaltó Camilo Pérez, líder del equipo en calle encargado de la ‘App’.

Usted también puede apoyar desde diferentes sitios de la ciudad, es muy fácil. Descargue la ‘App’ en su móvil, regístrese y empiece a interactuar con los ‘Ángeles Azules’, así mismo, utilícela para reportar alguna situación relacionada con ciudadanos habitantes de calle quienes requieran la ayuda profesional y el acompañamiento con acciones para su recuperación personal.

 
 
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App ‘Ángeles Azules, Salvando vidas’, reconocida por su apoyo a la transformación social en la ciudad

 infografia para descargar app de angeles azules

 
Bogotá, octubre 18 de 2019. La Federación Colombiana de la Industria de Software y Tecnologías Informáticas Relacionadas (FEDESOFT), en su versión 2019 de los premios ‘Ingenio Colombia’ reconoce a los mejores proyectos de uso de las tecnologías en diferentes sectores.

Para esta oportunidad destacó la trasformación social que aporta a la ciudad la implementación de la ‘App’ ‘Ángeles Azules’ de la Secretaría de Integración Social, la cual quedó finalista al lado de tres entidades públicas quienes también presentaron sus proyectos.

Aunque la ‘App’ no se llevó el galardón ganador, sí estuvo en la recta final luego de pasar por una selección con más de 367 candidaturas en la categoría ‘Proyectos/ Gobierno’ quedando en el ‘pódium’ al lado de Catastro Distrital con su ‘Proyecto y Becas’ y la Superintendencia de Notariado y Registro con su implementación tecnológica en el manejo de toda la base de tierras, esta última llevándose el premio final.

“La entidad junto con la empresa privada que ayudo al desarrollo del software presentó a la candidatura en los premios ‘Ingenio Colombia’ el proyecto ‘Ángeles Azules’. Allí se evidenció y se destacó el gran impacto que está teniendo la aplicación en el manejo de la atención integral a los habitantes de calle en Bogotá, y la acogida por los ciudadanos quienes también están ayudando desde diferentes sectores de la ciudad a reportar situaciones”, destacó Liliana Pulido Villamil, directora de la Dirección de Análisis y Diseño Estratégico de la Secretaría Distrital de Integración Social y quien ha estado al frente de la implementación del proyecto.

Con solo dos meses de operación, la ‘App’ ha efectuado alrededor 651 descargas en equipos móviles como ‘Apple’ y 1.852 en ‘Android’, de igual manera, se han generado más de 594 casos notificados por los ciudadanos quienes aprovechan esta opción digital para poner en conocimiento situaciones relacionadas con la población habitante de calle.

La aplicación también es utilizada para informar sobre la presencia de habitantes de calle, y poder llegar a ellos con oferta de servicios a través de los centros de atención para esta población como son los hogares de paso y comunidades de vida. En los más recientes reportes, las localidades de Suba, Teusaquillo, Engativá y Chapinero la ciudadanía han generado mayores solicitudes de servicios a través de la implementación de la App ‘Ángeles Azules’.

“Para nosotros como entidad fue un reto importante diseñar e implementar una solución que acercara la ciudadanía a la problemática de las personas más vulnerables que se encuentran en la calle y que normalmente generan un rechazo en la sociedad. Esta aplicación surgió con una idea de poder promocionar a través de los teléfonos móviles una herramienta digital y asequible a la ciudad, con el objeto de poder informar o reportar de casos en la calle relacionada con población a donde llegamos con nuestros servicios. Es así como presentamos una solución y nace el proyecto digital ‘Ángeles Azules’ en donde también agradecemos a la Subdirección Para la Adultez por su gran aporte, pues ellos son las personas que día a día, con vocación y entrega llevan esa ayuda a los habitantes de calle”, resaltó Álvaro Andrés Rueda, subdirector de Investigación e Información de la Secretaría de Integración Social y líder en la implementación de la ‘App’.

Con esta herramienta tecnológica, los bogotanos cada día se unen para apoyar la labor de los ‘Ángeles Azules’ en la ciudad aprovechando al máximo el uso de esta aplicación, la cual permite acercar a la Secretaría de Integración Social con la ciudadanía, recibiendo aquellas solicitudes en donde se evidencian riesgos por afectaciones de salud en los ciudadanos habitantes de calle, y en donde se requiere movilizar a los ‘Ángeles Azules’ quienes reciben el reporte y se desplazan a los lugares asignados para brindar una atención integral a esta población activando rutas interdistritales.

 
 
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‘Ángeles Azules’ y 640 voluntarios, adelantaron georreferenciación de ‘parches’ y ‘cambuches’

 foto de angeles azules

 
Bogotá, octubre 2 de 2019. Con un equipo conformado por los ‘Ángeles Azules’ y el acompañamiento de funcionarios y contratistas voluntarios de la Secretaría Distrital de Integración Social, se inició el ejercicio de Georreferenciación de ‘parches’ y ‘cambuches’ de habitantes de calle, de 2019.

En este ejercicio la ubicación es en tiempo real, de los diferentes puntos de concentración de ciudadanos y ciudadanas habitantes de calle en toda la ciudad. De la misma manera, el resultado de la presente ‘Geo 2019’ brindará información importante para conocer más sobre las dinámicas territoriales del fenómeno social de la habitabilidad de calle en Bogotá.

La secretaria distrital de integración, Gladys Sanmiguel aseguró que, “estamos lanzando nuestra estrategia de georreferenciación. Hacemos presencia en 19 localidades de la ciudad. Esto no es un censo, no vamos a contar personas, simplemente vamos a hacer una georreferenciación para entender este fenómeno, para poder establecer políticas que respondan más a las necesidades de cada una de las zonas”.
 
foto de funcionarios con habitantes de calle
 
foto de funcionario con 2 habitantes de calle
 
foto de 2 angeles azules
 
2 funcionarios con carretero
 
foto de recicladores

Es importante precisar lo que se entiende como ‘parches’ y ‘cambuches’. Por una parte, se define ‘parches’ la reunión de dos o más personas ubicadas en un mismo espacio para socializar o realizar actividades relacionadas con la dinámica de vida en calle, tales como: consumo de sustancias psicoactivas, satisfacción de necesidades fisiológicas y generación de ingresos económicos.

Por otro lado, cuando se habla de ‘cambuches’, se refiere a la ubicación empleada por la población habitante de calle para dormir o pasar la noche de forma permanente o esporádica, mediante el uso de elementos del entorno en forma estructurada o circunstancial.

“Esta es una apuesta para entender un poco cómo va evolucionando el fenómeno de habitabilidad en calle en Bogotá. El mapeo apunta a averiguar dónde son los puntos críticos, donde hay mayor presencia y permanencia, ese es el primer objetivo. El segundo es tratar de identificar cómo es esa presencia. ¿Qué pasa con esos resultados?, ¿Para qué le van a servir a la ciudad? Para la siguiente administración es fundamental tener una línea base para poder formular la política pública y ajustar el proyecto que hoy existe en el Distrito”, resaltó Daniel Mora, subdirector para la Adultez.

Los recorridos de ‘Georreferenciación 2019’, iniciaron en las localidades periféricas y llegaron finalmente al centro de la ciudad. Allí se consultaron temas como tiempo de permanencia del ‘cambuche’, número de personas que lo habitan, país o ciudad de origen, edad, identificación de mujeres gestantes, integrantes del ‘parche’ en casos identificados y cantidad de personas, quienes lo conforman, entre otras acciones.

El día viernes se visitaron las localidades de Suba, Engativá, Usaquén, Chapinero, Teusaquillo y Barrios Unidos. El sábado los recorridos estuvieron concentrados en Bosa, Kennedy, Fontibón, Tunjuelito, Usme y Rafael Uribe Uribe. El domingo, los equipos visitaron las localidades de Los Mártires, Santa Fe/Candelaria, Puente Aranda, Antonio Nariño y San Cristóbal. El día lunes se cerró el recorrido nocturno en la localidad de Ciudad Bolívar.

“Para nuestra localidad es muy importante la georreferenciación porque vamos a conocer el estado real de la noche en el fenómeno de habitabilidad en calle, de cómo se ha venido transformando, por qué ha migrado a nuevos territorios, han llegado nuevas personas, porque hay un fenómeno también de migración, pero lo más importante vamos a recoger información que nos va a permitir mejorar los servicios y mirar qué opciones tenemos también para poder darle respuesta a este fenómeno”, dijo Lina Ladino, subdirectora Local de Los Mártires, quien acompañó a los equipos en calle en el ejercicio realizado en su localidad.

La información recolectada en el proceso ‘Geo 2019’, servirá como insumo para entender las dinámicas actuales del fenómeno de habitabilidad en calle y así priorizar servicios y planear acciones integrales para la prevención y atención integral de esta población. Estos resultados serán presentados en un documento oficial por parte de la Secretaría Distrital de Integración Social.

Paula Pachón, profesional del proyecto de adultez, quien conformó uno de los equipos y coordinó la jornada nocturna en Los Mártires planteó: “lo que hicimos fue un barrido calle a calle, un recorrido por toda la localidad abordando al ciudadano habitante de calle, identificando dónde se encuentra el fenómeno de habitabilidad en calle, si está en ‘parches’, ‘cambuches’, si son población flotante. Lo que buscamos siempre es ayudar de verdad, el que la ciudadanía reconozca cuál es el fenómeno y pueda dar una respuesta adecuada, siempre buscando la atención del Distrito”.

Cifras y datos

• ‘Parches’: Dos o más personas ubicadas en un mismo espacio para socializar y realizar actividades relacionadas con la dinámica de vida en calle, tales como consumo de sustancias psicoactivas, satisfacción de necesidades fisiológicas y generación de ingresos económicos.

• ‘Cambuches’: Personas habitantes de calle quienes, en el momento de ser abordadas, se encuentran trasladándose de un lugar a otro por diferentes razones, incluyendo el ejercicio de actividades económicas.

• 640 servidores y contratistas voluntarios de la Secretaría Distrital de Integración Social, atendieron el llamado para conformar los equipos que adelantaron la georreferenciación de ‘parches’ y ‘cambuches’ en Bogotá.

• 712 cuadrantes a nivel distrital, serán identificados por los equipos en calle.

• El ejercicio de ‘Georreferenciación 2019’, identifica ‘parches’, ‘cambuches circunstancial’, ‘estructurado’ y población flotante.

• 155 ‘Ángeles Azules’, pertenecientes a la subdirección para la Adultez, hacen parte del equipo organizador de la ‘Geo 2019’. 

 
 
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Un ingeniero superhéroe que no tiene capa pero sí mucho corazón

 ingeniero superhéroe

 
Bogotá, septiembre 18 de 2019. Camilo, como se llamará nuestro futuro héroe de a pie, es un ciudadano normal, quien vive de las labores diarias que le deja el ejercicio de su profesión como Ingeniero Mecánico y Aeronáutico, además de compartir la vida con su familia y como él lo dice, sin hacerle daño a nadie.

Con frecuencia en sus recorridos diarios al trabajo, Camilo siempre y de carrera como recuerda, observaba la presencia de un hombre de avanzada edad, quien habitaba la calle y que generalmente se acercaba a los vecinos y transeúntes a pedir unas monedas para poder comer o tomar algo. Lo que nunca imaginó nuestro futuro héroe, era que en sus manos estaría la esperanza para un cambio de vida que luego se materializó y ahora le da la oportunidad a este habitante de calle a volver a soñar.

Al otro lado de la calle, estaba Jorge Hernán Mejía, un hombre con barba y muy despeinado, con unos harapos que ya no le permitían tener más mugre de lo normal y una sonrisa de la cual muy pocos dientes aún sanos le quedaban, pero con algo admirable pese a la situación de calle que enfrentaba a diario, Jorge nunca dejaba de sonreír y ser agradecido con aquellos a quienes se acercaba a pedirles ayuda.

“La amabilidad de esta persona, su respeto, valores y la humildad de este hombre habitante de calle, fueron motivaciones para acercarme a él y ayudarlo. Todos los días tenía un impulso para hacerlo, pero a veces el miedo o la simple manera de ver el mundo desde la otra barrera, nos impide dar ese paso y ayudar a aquellos que lo necesitan”, menciona Camilo quien no deja de emocionarse al recordar el día cuando extendió sus manos no para dar limosna, sino para apoyar a Jorge, aquel hombre que pedía a gritos ayuda la cual no solo era dinero.

Hace pocos meses atrás, Camilo cambió uno de esos días cotidianos. Se detuvo en su camino y se acercó a escuchar detenidamente a aquel hombre habitante de calle que siempre estaba ahí, y del cual poco o nada sabía de él. Una conversación que empezó con un simple saludo, terminó con un diálogo en inglés por lo que Camilo no entendía como Jorge, su nuevo amigo, hasta hablaba otro idioma y tenía un carisma tan grande, que la droga y los tantos problemas de la vida habían mermado a alguien, quien mendigaba por las calles.
 
ingeniero superhéroe 2
 
ingeniero superhéroe 3

Este habitante de calle, era Jorge Hernán, quien a sus 62 años de edad, domina el inglés como él mismo dice, idioma que aprendió desde pequeño gracias a esos rumbos que las locuras de ser joven le dan a la vida. Travesías que lo llevaron a sus 14 años de edad, en pleno auge de la Copa del Mundo México 86, y el cual según Jorge, fue la excusa para aprovechar y salir a tomar rumbo hacia otros destinos que lo pasarían por ‘Tijuana’ y finalmente a su paradero final en San Diego, Estados Unidos.

Allí vivió varios años pero decidió retornar a su país de origen. Su paso por la ciudad de Bogotá, le trajo triunfos y alegrías, pero según él, temas de envidia y daño a otras personas, lo llevaron a tomar decisiones inadecuadas y al consumo de drogas, las cuales finalmente lo arrojaron a habitar la calle y conocer incluso hasta el terror del ‘Bronx’, un lugar que actualmente se encuentra destruido en su totalidad.

“Luego de esa charla en inglés, le dije a Jorge que no le iba a dar limosna pero quería ayudarlo a cambiar la vida que llevaba en calle. Que estaba dispuesto a buscar un lugar en donde pudiera estar tranquilo, sin que viviera en el fuerte frío y lluvia de la calle. Para eso, hice unas llamadas a una amiga que por cosas de la vida ha tenido un familiar con problemas de consumo y quién podría indicarme a dónde acudir”, resalta Camilo.

Luego de tantos intentos, Camilo y su amiga lograron encontrar información sobre los centros de atención que la ciudad tiene para habitantes de calle. De manera inmediata hicieron contacto con un hogar de paso, pero debido a la delicada salud que tenía Jorge, era imposible llegar a ese lugar.

“Finalmente, logramos ubicar un lugar más cercano a donde nos encontrábamos. Era el hogar de paso ‘Cr 35’ de la Secretaría de Integración Social, y le cuento que yo no tenía idea que existían estos sitios en donde había cientos de ‘Ángeles Azules’ como les dicen los habitantes de calle, a esas personas, quienes día a día trabajan llevando ayuda a esta población que tanto lo necesita”, comenta Camilo sorprendido por todo lo que encontró, luego de empezar su travesía ayudando a Jorge.

Camilo, ¿se acuerdan de nuestro héroe?, ahora se convirtió en un ‘Ángel Azul Ciudadano’. Lleva más de un mes compartiendo paso a paso el proceso de recuperación que adelanta su nuevo amigo Jorge Hernán, a quién no deja de visitar en el hogar ‘Cr 35’ y con quién ha generado una amistad inseparable.

Esta semana tuvo la oportunidad de compartir una activad recreativa con Jorge en el mismo lugar en donde días atrás, lo llevó por primera vez, para salvarlo de las calles y la droga. El hogar de paso ‘Cr 35’ al ritmo de música, artistas, médicos, barberos y demás personas se unían para brindarle ayuda a más de 350 habitantes de calle, quienes asisten al lugar, y para el cual hoy Camilo acompañaba y apoyaba a tantas personas con el mismo corazón y cariño como lo hizo con Jorge su buen amigo.

“Estar en un hogar de paso como éste, es sentir y vibrar cada día, amar la vida, es poder llevar esa ayuda de la mejor manera a quién lo necesita. Agradezco hasta el taxista que muy amablemente apareció ese día y nos ayudó a traer a Jorge, y no fue fácil, cuando subes a alguien que con su aspecto y el fuerte olor que deja algunos días sin bañarse puede generar rechazo. Agradezco a todos estos ‘Ángeles Azules’, quienes nos enseñan cada día a ayudar mirando a los ojos y extendiendo una mano amiga de verdad”, afirma Camilo, abrazando y dando apoyo a Jorge Hernán, quien con lágrimas y un gran abrazo agradece por haberlo encontrado en el camino de la vida. 

 
 
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Bogotanos ya ‘salvaron’ 250 vidas con la App de los ‘Ángeles Azules’

 foto de angeles azules

 
Bogotá, septiembre 12 de 2019. Los bogotanos también están ‘salvando vidas’ y se han puesto la ‘10’ apoyando desde sus hogares, barrios y sitios de trabajo a los habitantes de calle, utilizando la nueva ‘App Ángeles Azules’.

El nuevo servicio de Integración Social, en sus primeros 15 días, después de ser entregada a la ciudad, ha sido descargado 468 veces en equipos móviles como ‘Apple’ y 1.377 en ‘Android’. De igual manera han generado una interacción con más de 250 casos notificados por los ciudadanos quienes aprovechan esta opción digital para poner en conocimiento situaciones relacionadas con la población habitante de calle.

Suba, Teusaquillo, Engativá y Chapinero son las localidades que lideran las solicitudes más comunes que llegan reportadas a través de la ‘App’. Entre ellas se destacan situaciones en donde se evidencian riesgos por afectaciones de salud a los ciudadanos habitante de calle, y en donde se requiere movilizar a los ‘Ángeles Azules’, quienes reciben el reporte y se desplazan a los lugares asignados para brindar una atención integral a esta población activando rutas interdistritales, para el caso anteriormente mencionado, la articulación con Secretaría de Salud y sus servicios de emergencias.

El segundo tema que reporta la ciudadanía a través de la ‘App’, es aquel relacionado con la presencia de habitantes de calle en sectores de la ciudad. De manera inmediata, el equipo de contacto activo se desplaza al lugar para ofrecer los servicios a esta población y el traslado voluntario a los hogares de paso del Distrito.
 
foto de funcionaria con habitante de calle

“Tenemos un equipo en calle conformado por 120 ‘Ángeles Azules’ disponibles para la atención que se genera a través de la ‘App’ sumado a los grupos de abordaje en calle, contacto activo y territorial quienes brindan servicios, adelantan estrategias pedagógicas y acompañan a las comunidades desde lo local”, aseguró Jaider Camilo Pérez, ‘Ángel Azul’ quien conforma el equipo de recepción de información relacionada con la aplicación digital.

Finalmente, la implementación de la ‘App’ ha motivado a muchas familias para informar sobre su interés por la búsqueda de algún familiar, quien se encuentra en habitabilidad en calle y del cual se ha perdido cualquier contacto con esta persona. Para ello los equipos de centros y abordaje adelantan un acompañamiento para la verificación en las bases de datos y activar rutas que puedan apoyar la búsqueda.

La ‘App´ se encuentra respaldada por un equipo técnico y profesional los cuales reciben las solicitudes y con equipos tecnológicos y ubicación GPS hacen posible los recorridos y destinos con exactitud.
 

 
 
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‘Ángeles Azules’ estrenan App para atender mejor y más rápido a los habitantes de calle

 pieza grafica de app

 
Bogotá, agosto 26 de 2019. Los ciudadanos bogotanos estarán a tan solo un ‘clic’ de ayudar a los habitantes de calle, con la ‘App Ángeles Azules’. Con la aplicación podrán reportar en tiempo real, diferentes casos relacionados con el fenómeno de habitabilidad y la población habitante de calle, además, ¿cómo apoyarlos para que accedan a los servicios del Distrito?, ¿cuáles son los lugares con mayor presencia de esta población vulnerable? y finalmente conocer más sobre las rutas de servicios.

A su vez, por medio de la ‘App’, se podrán alertar situaciones que se pueden evidenciar como riesgo o afectación de salud y agresiones personales a esta población, así como la interacción con el equipo en calle encargado de atender la solicitud y tener reportes permanentes de la atención en curso y del resultado de la misma, reportes que serán atendidos por un grupo de 700 promotores y profesionales de la Secretaría de Integración Social, quienes a diario ofrecen servicios integral a los habitantes de calle.
 
instructivo para descargar la app

El software ‘Ángeles Azules’ trabajará como un sistema de registro de información en tiempo real para la identificación y referenciación de la población habitante de calle, que habita en la ciudad de Bogotá, el cual, a través de dispositivos móviles con conexión a red y GPS permitirá a los equipos territoriales y a la ciudadanía ubicar la población para su atención.

La ‘App’ contará con un centro de información y despacho con el apoyo tecnológico, el personal técnico y humano para su servicio, así como un equipo de ‘Ángeles Azules’ de contacto activo las 24 horas del día.

De la misma manera, la implementación de la ‘App Ángeles Azules’ es un elemento importante para la recopilación de información sobre el fenómeno de habitabilidad en calle en Bogotá, y una herramienta para la planeación de recorridos de los equipos, toma de información a través de las tecnologías de la comunicación y el mínimo de uso en papel aportando en una buena utilización de los recursos públicos e impacto ambiental.

“Para la Secretaría de Integración Social, tener un contacto directo con nuestros ciudadanos, atender sus inquietudes y peticiones relacionadas con la atención a la población habitante de calle, poder ayudar de verdad y seguir salvando vidas es uno de nuestros objetivos primordiales. Los equipos en calle también estarán atentos a brindar una atención a migrantes en condición de habitabilidad en calle y mendicidad”, resaltó Gladys Sanmiguel Bejarano, secretaria integración social.

El equipo de los ‘Ángeles Azules’ está las 24 horas del día, los 7 días de la semana, en la búsqueda y oferta de servicios a los habitantes de calle en diferentes sectores en donde esta población es más evidente. Esto ligado a la presencia del comercio, reciclaje y lugares de consumo de sustancias psicoactivas.

En lo corrido del año 2019, 7.169 habitantes de calle han sido atendidos en calle y en los centros de atención de la SDIS. En la presente administración, 2.323 personas han desarrollado procesos para mejorar su vida, de ellos 633 culminaron con éxito logrando alejarse de las calles.

 
 
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´Mis amores´: un caballero de la calle, enamorado de su perra Wendy y quien sueña ir a la televisión

 un caballero de la calle

 
Bogotá, agosto 12 de 2019. Es jueves en la mañana y don Hernán Arango Arana acaba de regresar de su recorrido habitual por el entorno más cercano a Bosa Islandia, lugar donde tiene un pequeño cambuche. Es un hombre de mediana estatura, tez blanca, cabello plateado, gesto amable y apacible. Tiene 74 años y conserva todavía esa energía que se refleja en todas las actividades que realiza.

Nativo de Armenia, municipio de Calarcá, se casó y emigró con su esposa a Estados Unidos. Allí habitó por 21 años y un día decidió regresar a Colombia. Corría el año 1987, llegó a Bogotá. Inició como conductor de bus de la empresa Cooperativa Nacional de Transportadores donde laboró por 11 años. Sin embargo, en la década de los noventa se agudizó la crisis económica del país y perdió su empleo, entonces se dedicó a la mecánica. Fueron tres años de labor, pero se volvió a terminar el trabajo. Así las cosas un día de pronto se encontró sin dinero, sin amigos, sin familiares, sin nada, solo frente al mundo.

La vida lo obligó de alguna forma a andar de aquí para allá, sin domicilio, sin destino, sin hogar. Un día al encontrarse sin donde pasar la noche se ubicó en un carrotanque. Allí permaneció por un corto tiempo, pero sin explicarse cómo, una tarde este lugar resultó calcinado por las llamas. Fue así como se convirtió en ciudadano de calle, quien un día es de aquí, pero mañana no es de ninguna parte.
 
un caballero de la calle 2
 
un caballero de la calle 3

Ángela Delgado la referente del proyecto, ´Atención Integral al Fenómeno de Habitabilidad en Calle´, de Bosa, lo encontró en una de sus acostumbradas jornadas de abordaje en calle y le sorprendió ver en este hombre, su amabilidad, espíritu colaborador, la actitud positiva y le brotó de sus afectos llamarlo ‘Mis amores’ y desde entonces él participa en todos los espacios que brinda este proyecto. “Es como de la familia, es una persona cálida y amigable, es mis amores”, dice Ángela.

Habita un pequeño ‘cambuche’ ubicado en el barrio Islandia, en la localidad de Bosa. Allí las alegrías, penas y preocupaciones las comparte con seis perros que alguna vez le dejó Jairo, un amigo que tuvo hace más de dos años y que un día la justicia requirió para que respondiera por algunos asuntos pendientes, y fue él quien le dijo a don Hernán: “cuídeme los perros por favor”.

Desde aquel día los perros se convirtieron en su permanente compañía. Pero fue una perra de dos años de edad llamada Wendy la que se adueñó de sus afectos. Siempre lo acompaña a donde vaya. “Para mí los perros son como personas, lo único es que no hablan, pero son como personas. Esta perra es lo más preciado que tengo, nunca se separa de mí, cuando algunas veces por distintas circunstancias no hemos podido continuar juntos, ella no sé cómo, me busca y regresa, nos hemos vuelto inseparables”, dice don Hernán.

Este hombre tiene el sueño de aparecer en televisión. Cuenta que desde muy joven nunca dejó de ver el programa de humor familiar ´sábados felices´, además, de divertirlo y entretenerlo, siempre ha creído que cuenta con la chispa para aparecer en el programa y contarle un chiste a todos los colombianos. Por eso hoy después de muchos años ve con ilusión el poder asistir al programa, presentarse y contar un chiste: “eso me haría muy feliz”, dice.

Espera que un día no muy lejano alguien lo llame y le diga: ¡Este sábado irá a la televisión a contar un chiste! Ojalá alcance su sueño y la vida le regale un pedacito de felicidad. 

 
 
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Llamadas de un ‘Ángel Azul’ que, se hacen por el celular, pero llevan al cielo

 foto de funcionaria con usuaria

 
Bogotá, julio 30 de 2019. ¿Qué sentirías si de repente recibes una llamada y te dicen que están cerca de un familiar que dejaste de ver hace años atrás, tal vez décadas, y que por cosas de la vida terminó habitando la calle o consumiendo drogas?

Ahora piensa cómo esa persona que te llamó, se convierte en la mensajera de un reencuentro que llevaba años esperando, de buenas noticias y que en esa llamada que muchas veces no supera el minuto, hace que los hogares, familias, padres, hermanos, hijos y demás vuelvan a soñar con estar juntos.

Esa es la historia de Sandra Flórez, un ‘Ángel Azul’ de la Secretaría de Integración Social, quien hace cuatro años y medio ejerce su carrera como trabajadora social, y se convierte en la mujer, quien hace posible que aquellos habitantes de calle que aceptan a diario los servicios de los hogares de paso, puedan volver a encontrar a sus seres queridos.

Llegó a ser ‘Ángel Azul’ luego de un paso en varias entidades que se encargan del trabajo con población vulnerable. Como ella mismo decía, llevaba años pidiéndole a su Dios que le diera un trabajo en donde más que ofrecer un servicio, pudiera hacer más por las personas, entre eso quería, que las familias se volvieran a unir. “Me siento una persona que sabe que el soporte para todo es la familia y si tú estás unido con ellos, todo puede ser posible”, resalta Sandra.
 
foto de comparsa

Hace mucho tiempo, Sandra hace una de las tareas más difíciles dentro de un proceso de recuperación personal para un ciudadano habitante de calle, y es el restablecimiento de redes de apoyo, en otras palabras, lograr el primer contacto con las familias luego de años de ausencia y de diferentes conflictos que originaron tal vez la decisión de tomar las calles y el consumo de drogas.

“Tener el teléfono en la mano y esperar del otro lado que me contesten no es fácil. Decirle a alguien que no conoces, que tienes cerca a unos de sus familiares al que tal vez dieron por muerto en algún momento y que ahora escuchas, que vive y más aún que habita la calle y consume drogas, eso es difícil para mí comunicar, cómo será para esas personas que reciben mi mensaje”, comenta Sandra quien no oculta ese sentimiento confuso que se genera en cada episodio.

Pero no es solo realizar llamadas. Sandra en compañía de sus compañeros psicólogos y trabajadores sociales de los hogares de paso, hacen un trabajo fuerte en cada habitante de calle que llega al servicio. Allí, no solo tienen la posibilidad de recibir servicios de autocuidado personal como duchas con espacios dignos, alimentación nutricional, dormitorios para un descanso cómodo, y lo más importante un acompañamiento profesional que motiva día a día para dejar las calles y el consumo. Adicionalmente, es el inicio de un proceso de recuperación personal que trae consigo la reconstrucción de lazos familiares.

“Recuerdo mi primera búsqueda familiar. Llevaba mucho tiempo tratando de ubicar a la familia del ciudadano habitante de calle que se llamaba Guillermo, no recuerdo el apellido. Sin tener resultados y con fallidas marcaciones telefónicas, decidí pedir información exacta del lugar donde vivió el ciudadano años anteriores. Tomamos rumbo en busca de la casa con tal fortuna que llegamos al sitio mencionado. Lo más sorprendente es que la familia nunca se había ido de ese lugar, incluso tuvieron la idea de salir del país pero la esperanza de volver a ver a su familiar, los motivó a quedarse allí en ese barrio esperando a que Guillermo algún día tocara de nuevo la puerta. Un sueño que ese día se hizo realidad, era como volver a nacer”, recuerda Sandra quien llora recordando cómo cada día son más las familias que encuentran a sus allegados.

“Aló, no él no está muerto, aquí está a mi lado, ¿se lo paso?"…

Hace apenas unos días atrás, Sandra recibió en el hogar de paso ‘Bakatá’ a un habitante de calle llamado Obed. Como es de costumbre se acercó a él para entablar un diálogo y conocer más sobre su proceso. En ese momento se enteró que hacía 33 años, él no sabía de su familia.

Allí empezó la misión, apenas un número fijo que después de una gran búsqueda resultó siendo efectivo en la ciudad de Medellín, lugar en donde encontró a los hermanos de Obed y a quienes logró convencer para que aceptaran venir a la ciudad de Bogotá y se reencontraran con él luego de décadas de no estar juntos.

“Ese día me contestó una de las hermanas de Obed. Me presenté, le dije que era un Ángel Azul de la Secretaría de Integración Social de la ciudad de Bogotá, y tenía a mi lado a Obed uno de sus hermanos. Un silencio que no superó los cuatro o cinco segundos pasaron, luego escuché un llanto, gritos y alegrías, eso sí que hace estremecer a cualquier persona, hasta me hizo llorar, yo que me la paso en esto a diario”, afirma Sandra.

También han existido llamadas en donde no todo es color de rosa. Un rechazo inicial, una palabra de no creer, o tal vez un no quiero saber más de esa persona puede escucharse, pero se trabaja en minimizar ese daño personal y que a través de esos reencuentros las familias puedan volver a empezar.

Es claro que una de las mayores situaciones que generan el consumo de drogas o la habitabilidad en calle son los problemas familiares y para ello el trabajo profesional de Sandra y los cientos de ángeles azules en calle y centros de atención al momento de generar estos reencuentros familiares, se debe asumir con responsabilidad, confianza y respeto.

De ahí que un proceso de recuperación personal se pueda llevar a buen éxito en donde el ciudadano exhabitante de calle no solo retome sus hábitos personales, sus obligaciones y deberes sino adicionalmente pueda tener cerca a su familia; la medicina más fuerte y el remedio más efectivo para muchos problemas.

Sandra Flórez continúa todos los días con la misión de buscar y unir familias. La cuenta ya pasó por 50 y sigue cada día más y más motivada. Llora en cada encuentro, ya que no dejará nunca de sentir esa espinita del deber cumplido. Actualmente avanza en el desarrollo de una Maestría para su crecimiento profesional y espera cada día seguir compartiendo sus conocimientos con los habitantes de calle, quienes a diario acuden a los hogares de paso del Distrito. 

 
 
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Obed salió del canal ‘Los Comuneros’ a los brazos de sus hermanas: reencuentro tras 38 años de infierno

 foto de Obed

 
Bogotá, julio 22 de 2019. Desorientado aún por los trajines del operativo Obed solo atinó a mirar al Ángel Azul a los ojos. No entendía sus preguntas. No entendía siquiera que hacía en el lugar, con otros habitantes de calle como él.

“¿Don Obed, ¿tiene familia?,¿recuerda dónde contactarlos?”. Muy adentro de sus memorias y a pesar de tener dificultades para recordar datos, Obed se transportó por allá al año 81, cuando salió corriendo de Medellín, con una mochila con apenas un par de prendas y su cabeza llena de confusión y trajo consigo el número de una de sus hermanas.

“2676484”, respondió con algo de duda. Minutos después Gloria, una de sus 13 hermanos, le contestó al Ángel Azul. Habían pasado tres décadas para escuchar de nuevo su voz.

“Llegué acá a Bakatá el jueves, que hicieron el operativo en Los Comuneros, a las 2 de la mañana. Por la mañana me llamó la señorita Sandra Flórez a conversar, y me dijo que si me podía comunicar con alguien, que si sabía algún número. Entonces yo me acordé del número de la casa de mi hermana, quien quedó como mayor cuando mi mamá murió y yo me comuniqué y ella me la pasó y para mí fue una alegría y a la vez una enorme tristeza. Ella me preguntó qué quién era yo, y le dije que Obed, y me dijo que cómo así y se puso a llorar y seguimos charlando y yo al final no fui capaz y le pasé a la doctora. Sentía una alegría y al mismo tiempo se me quería partir el corazón, de pensar todo el tiempo que estuve sin ellos por la droga”, asegura Obed, minutos antes de ver, de frente y sin barreras, a sus hermanas.
 
foto de cara de Obed
 
foto de Obed con familia

Han pasado 10 días desde que Obed decidió salir del canal Los Comuneros, del infierno, de la droga, y está a poco de encontrarse con su nuevo destino: su familia.

Gloria, su hermana, tras escucharlo por teléfono decidió venirse, desde Medellín, con Luz Mila, otra de las hermanas de Obed y quien lo daba por muerto.

Ellas, no sabían nada de él desde que había escapado de Medellín pocos días después de que falleció su mamá. Eso, según él, lo llevó a las calles, al vicio, a vivir una vida de ultratumba.

“Después de que mi mamá se murió había mucho disgusto en el hogar y empecé con las drogas y como en Medellín no se podía fumar porque mataban al que estuviera metiendo droga o durmiendo en la calle, me fui para Barranquilla. De ahí salí para Ciénaga (Magdalena), de donde escapé corriendo porque un día un caimán casi me traga por meterme a soplar a un barco abandonado. Llegué a la ‘Calle del Cartucho’ y empecé a exagerar con el vicio. No comía, dormía en las calles y aunque empecé un proceso, cuando me faltaba poco en un permiso no volví y me fui para el Bronx donde trabajé en una chatarrería hasta que me robé una plata”, recuerda Obed, quien pasa rápidamente del llanto a la risa. Los nervios lo invaden y cada vez que suelta una carcajada, recuerda que no tiene dientes, no por vicio, sino por una paliza

“Estaba en la carrilera, ahí en el barrio Santa Fe. Allá también era una olla de vicio y seguí metiendo vicio y durmiendo en la calle. Una noche llegaron como ocho ‘gomelos’ y empezaron a patearme y a golpearme con puños y palos. No entendía nada y cuando intenté buscar ayuda, no había nadie y veía era volar mis dientes por el aire. Me patearon como 20 minutos y cuando terminaron, en vez de irme al hospital me fui para donde uno de los vecinos y le dije que me había pasado eso, porque iban a robarse el contador del agua y yo no lo había permitido. Me dio plata y con eso seguí drogándome”, dice Obed, quien cuando escapó de Barranquilla, se metió 52 ‘pencas’ de bazuco, como las llamaban allá y sintió que nunca iba a terminar de recorrer el Puente Pumarejo. Casi se bota del susto.

A pocas horas de un nuevo comienzo

El avión aterrizó. Más angustiadas que Obed, quizás, se bajan Gloria y Luz Mila, hermanas de Obed, y Jackeline, una de sus sobrinas. Soportan el sol picante de Bogotá con la ilusión y la única esperanza de ver a su hermano. Quedan apenas minutos para una cita que postergó el destino y las malas decisiones.

Al llegar a Bakatá no pueden disimular su emoción. Suben las escaleras rápido, como si acelerando el paso fueran a borrar tantos años de sufrimiento y angustia. Angustia de no saber qué había pasado con su hermano. Sufrimiento de no poder contarle las cosas que las han agobiado por décadas.

Segundos después de ingresar al salón, donde Obed espera sentado, se escucha un fuerte grito de alegría. Obed reconoce a Gloria y se bota a sus brazos. Los de Luz Mila los rodean a los dos y las lágrimas no cesan. Es un momento sublime para los tres. Una familia, una esperanza, un amor inquebrantable se manifiestan. Obed está de nuevo con los suyos.

“Un milagro, es un milagro de Dios”, repiten Gloria y Luz Mila mientras lo consienten como a un niño. Esas caricias llevaban años esperando.

“Lo veo divino, divino. Nunca pensé imaginármelo de esta manera. Me lo imaginaba como estaba: perdido. Pero así de esta manera, mejorcito. Cuando me llamaron pensé que era un robo o algo así, pero cuando lo escuché no podía moverme de donde estaba, se me movió el mundo y más que me habían intentado cambiar el número de teléfono hace un mes y yo no sé por qué, les dije que no, que en ese número era donde me conocía la gente”, asegura Gloria, mientras le aprieta las manos. Pareciera que no lo quisiera soltar nunca más. Teme perderlo de nuevo.

“Lo veo muy cambiado, pero con las mismas facciones. Él era un niño muy lindo, muy organizado, muy puestecito como hombre. Al menos no lo vi como un gamín, nunca lo ví por ahí deambulando. Ahora solo quiero que esté bien”, dice Luz Mila. Es un poco más fuerte aparentemente. Su escudo engaña, al segundo, sucumbe antes las lágrimas.

Obed no sale del asombro. Llora y ríe al tiempo. Es como si una avalancha de emociones lo abordara sin tiempo de respuesta. Sin embargo, concluye siempre, en cada una de sus palabras, que todo se trató de Dios y su milagro.

“Hace como un mes llegó un ‘man’ todo cachaco y me llevó a una fundación a Patio Bonito. Allá se oraba dos veces al día y había una cadena de oración de 10 de la noche a las 4 de la mañana y mi oración era siempre pidiéndole y llorándole a Dios para que yo me reencontrase con mi familia, que me comunicara con ellos. Esa era la oración imagínese. Y como que mi Diosito me sacó un día para que me despidiera del diablo, porque yo salí de esa fundación y me fui para Comuneros y no alcancé a fumar mucho cuando yo me vi rodeado de gente y eran los Ángeles Azules y me parecía una película. A lo último salí y vi que ya no había sino una última camioneta y salí y me vine para acá, y me llegué a bañar a las 2 de la mañana y me acosté y ya cuando al otro empezó todo este sueño que no termina”, sentencia Obed, quien espera que su historia le sirva de ejemplo a otros como él, para que no solo se den una oportunidad con la vida, sino con sus familias.

El principio del fin no será fácil. Debe afrontar cerca de 9 meses un proceso de recuperación para regresar con su familia. Gloria, Luz Mila y Jackeline, regresarán esta misma noche. No les importó verlo tan solo unas horas. Ese tiempo les devolvió años de desasosiego y les dio una nueva esperanza. ¡Vamos Obed, sí se puede! 

 
 
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