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Secretaría Distrital de Integración Social

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María Elsy, la mujer a la que el amor le salvó la vida y la sacó del infierno

 María Elsy

 
Bogotá, mayo 2 de 2019. María Elsy Mendivelso nació el 6 de julio en Bogotá en 1973. Salió a la edad de 11 años, de su casa, porque la maltrataban mucho. Sus padres la abandonaron desde muy pequeña y siempre vivió con una hermana de su abuelita. Estuvo allí hasta los 9 años de edad.

Llena de sueños y de ilusiones, creyendo que sería muy fácil vivir sola, de allí se escapó y se vino a trabajar en casas de familia en la ciudad de Bogotá. No le gustó ese trabajo, dice María Elsy, porque le pegaban, la maltrataban y no le pagaban. Se empezó a dar cuenta que esta ciudad era un lugar hostil lleno de gente sin corazón.

Debido a esta situación, María Elsy tomo una fatal decisión, habitar la calle’. Una amiga le habló de la calle le dijo que allí sería libre, que no tendría que trabajar para nadie y que ella la cuidaría.

Fue así como empezó a consumir pegante porque su una amiga le dijo que era la única forma de sobrevivir en ese mundo. En medio de su locura por el consumo desmedido del pegante tuvo una pareja, el cual también era habitante de calle. Tuvieron 2 hijos. El primero fue a los 14 años de edad. Debido al consumo de pegante y a ser habitante de calle, en el sector del puente de la 127, se los quitó el ICBF. Las personas, quienes se llevaron los niños en medida de protección, le dieron la oportunidad de ver sus hijos por unos meses.

Sin embargo, a causa de su adicción y de no tener mejoría, por el contrario ingresó al oscuro mundo del consumo de bazuco, el ICBF decidió, por el bienestar de los niños, cancelar sus visitas. Por ello nunca más volvió a verlos ni a saber de ellos. Ya sumida en el bazuco, se refugió en los brazos de un hombre, el cual era de buena familia, quien también, al igual que ella cayó en este oscuro mundo de extraña libertad.

Con él tuvo otros dos hijos. Un niño y una niña los cuales trató al máximo de defender y tener bien. Sin obtener mejores resultados que con sus otros dos hijos, también fue encontrada por el ICBF debajo del puente de la Sevillana, donde aparte de consumir pegante, ya consumía también bazuco. Nuevamente tomaron sus dos hijos en medida de protección.

Ella fue a buscar a sus hijos y preguntó también por los dos que anteriormente ya había perdido. En el centro zonal le dijeron que sus hijos mayores ya fueron adoptados por una familia que los ama y les dio lo mejor. Producto de ese dolor tan grande que sintió en el momento, con su corazón roto en mil pedazos y con su cabeza llena de vicio, decidió perderlo TODO. No regresó nunca más a preguntar por sus hijos y se refugió cada día más y más en el profundo abismo del bazuco.

Un día como cualquier otro de su ya desdichada existencia, llegó como un ángel a rescatarla el padre García Herreros, quien la llevo para ‘Vía libre’, para empezar su proceso de rehabilitación y realizarle posteriormente exámenes. Al mes le realizaron pruebas donde se dictaminó que estaba libre de drogas, por lo que fue llevada al centro ‘El Camino’ donde inicio su proceso “en forma”. Desde ese día Elsy inició una nueva vida donde descubrió la magia de ser libre, donde comenzó a reconstruir su vida, a llenar los vacíos que tenía, a sanar sus heridas para poder continuar el largo y espinoso camino de la vida.

Entre talleres y actividades del centro El Camino conoció a su compañero Armando Gómez, con quien tuvo afinidad desde el principio. Empezaron a hablarse todo el tiempo, compartieron sus experiencias de vida, vivieron lo más duro que fue la rehabilitación y recuperación, siendo solo amigos. Poco a poco comenzó a nacer en sus corazones un sentimiento que no sabían cómo expresar, sin embargo, con el pasar de los días este fue creciendo y fue el aliciente de ambos para continuar en su proceso de recuperación de la adicción.

Cuenta Elsy que un día en medio de un taller, los compañeros los ‘sapearon’ con los profesores. Ellos se pararon y confesaron su amor, por ello no podían seguir en el centro y fue entonces cuando decidieron que ya era hora de partir. Luego de ocho meses de proceso de recuperación se fueron a vivir juntos, ya que Armando ya estaba trabajando. Se fueron a vivir a una piecita sin muchos lujos pero con todo el amor del mundo.

Los profes de ‘El Camino’ les hicieron un ‘casa-shower’ para apoyarlos y hacer que su inicio fuera un poco más amable. Ya llevan ocho años viviendo juntos y dice Elsy que ha sido maravilloso. Aunque han tenido altibajos, es normal ya que esto forma parte de la vida. Hace dos meses Armando le propuso matrimonio y ella encantada dijo que sí. Están realizando las vueltas para casarse.

Elsy dice que uno sí puede ser feliz. Que uno sí se recupera y puede siempre empezar de nuevo, que aprendió que el amor puede salvar una vida que ya estaba perdida, es así como esta exhabitante de calle recuperó sus ganas de vivir y ahora está buscando a sus hijos.

Vive eternamente agradecida con la Secretaría de Integración Social por el apoyo, el amor, la paciencia y sobre todo por brindarle la oportunidad de salir de su infierno, por brindarle la posibilidad de conocer un hombre maravilloso, para que llenara de luz y color sus días y juntos poder salir adelante con la ayuda de Dios, juntos avanzar hacia la vejez cogidos de la mano, sin miedo a enfrentar una sociedad que injustamente los señala en algunas ocasiones y mutila su deseo de ser cada día mejores personas. 

 
 
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Luis Carlos, el exhabitante de calle que cambió el ‘carro’ y la pipa, por el azadón y la pica

 foto de luis carlos

 
Bogotá, abril 11 de 2019. Luis Carlos Mahecha Castillo, ya no piensa en buscar el vicio o habitar la calle. Ahora dedica el tiempo y concentra sus pensamientos para culminar con éxito el actual proceso de recuperación personal que inició hace ya más de 16 meses; fecha en la que puso fin a la mala vida que llevaba en la calle.

Hoy con una mirada más clara de su futuro, invierte el tiempo al aprendizaje y trabajo en el campo, al cultivo de alimentos, el cuidado de animales y todo lo que el ‘agro’ le ofrece actualmente en su paso por el nuevo hogar comunidad de vida ‘Granja Integral’ de la Secretaría Distrital de Integración Social, y la cual está ubicada en el municipio de Sasaima (Cundinamarca).

Allí se brindan más herramientas para los procesos de recuperación personal a los ciudadanos habitantes de calle, quienes deciden vincularse a los servicios del Distrito.

Luis tiene 36 años. Nació en la ciudad de Armenia en donde pasó tranquilamente la mayor parte de su niñez, rodeado por el cariño de los abuelos, padres y hermanos. Lastimosamente la adolescencia le llegó a su vida con las malas compañías que lo fueron alejando de ese afecto familiar y finalmente lo llevaron a abandonar su hogar y vivir en las calles, rodeado por la delincuencia y acciones por las cuales hoy en día, como él mismo afirma, pide perdón y desea que nunca jamás retorne a esos pasos.
 
foto de luis trabajando

Hace dos años viene haciéndole el ‘quite’ a la droga y a la calle. Luego de algún tiempo vagando, de un lugar a otro por toda Bogotá, conoció varios sitios de expendio y visitó el ‘Bronx’, en algunas oportunidades, pero no vivía allí.

“Muchas veces, por andar metido con el ‘bazuco’, hasta olvidaba cuando la noche nos azotaba con fuertes lluvias. Yo en mi ‘traba’, ni me daba cuenta hasta el otro día que despertaba y me sentía muy mojado. Ahí tocaba aprovechar el poco sol que hacía para secarme y pues afrontar las gripes y enfermedades que dejaba el paso de las noches frías y lavado todo el cuerpo”, comenta Luis Carlos, recordando aquellas situaciones en la calle.

Por esos andares de la vida se encontró a los ‘Ángeles Azules’ en un sector del centro de la ciudad capitalina. Asistía a los hogares de atención solo para bañarse y ‘motilarse’ el pelo pero no tenía interés en hacer algo más por su vida.

Luego de muchos intentos, finalmente decidió continuar con un proceso serio, según él comenta, y se vinculó al hogar de paso ‘Bakatá’ en donde retomó sus hábitos personales, volvió al estudio y a dialogar con sus familiares.

Con el fin de avanzar en su proceso de recuperación aceptó continuar y ser trasladado a la comunidad de vida ‘Granja integral’, para ampliar más su formación y crecimiento personal.

Cultivando sueños para una vida renovada

“La vida en el campo es más sana y tranquila, alejarme de ese entorno del vicio, delincuencia y malos consejos que se perciben en la ciudad me ayudan cada día a continuar exitosamente con mi proceso”, comenta Luis Carlos mientras va adelantando tareas en la siembra de hortalizas y el cuidado de cultivos.

Todos los días se levanta antes de asomarse el sol en la finca. Toma una ducha rápida y con una bebida caliente va recargando fuerzas para el inicio de la jornada. Como buen hijo de tierras cafeteras, siempre estuvo rodeado por ese fresco aroma de un buen amanecer en el campo.

Junto con otros compañeros exhabitantes de calle Luis Carlos se dirige hacia la huerta. Él tiene a cargo varias actividades, que con responsabilidad y dedicación debe cumplir. “Pensar en hacer algo por mi vida es muy motivante. Levantarme y hacer actividades del campo, compartir con amigos que están haciendo un proceso como yo, que tienen sueños y metas, es lo mejor que me puede pasar ahora en la vida”, resalta.

Luis Carlos aprende a arar la tierra. Adelanta tareas en temas de porcicultura y agricultura en la granja. Se dedica a la siembra de arveja, maíz, arracacha, plátano y a toda la parte de cultivos hidropónicos relacionados con plantas medicinales y ornamentales como lechuga, cilantro y aromáticas. Temáticas que aprendió gracias al acompañamiento que lleva con profesionales de la rama como ingenieros agrónomos, zootecnistas, veterinarios, técnicos y operativos agropecuarios, todos ellos vinculados a la Comunidad de Vida.

“Los exhabitantes de calle beneficiarios de la ‘Granja Integral’ reciben dos jornadas de formación. En la mañana adelantan prácticas en cada espacio de la finca y en la tarde reciben información teórica. Durante el día los ciudadanos vinculados al hogar tienen un acompañamiento en las diferentes áreas como: psicología, pedagogía y terapia ocupacional, todas ellas relacionadas con las labores en el ‘agro’. La granja cuenta con espacios de piscicultura donde se adelantan acciones en la crianza de mojarra y cachama. Áreas de porcinos la cual cuenta con cuatro cerdos de engorde. Galpones con más de 200 pollos de crianza y engorde. Bovinos como vacas, terneros y cabras”, describe Linda Johana Beltrán, psicóloga de formación y coordinadora de la comunidad de vida ‘Granja Integral’.

Luis Carlos actualmente vive feliz en su hogar temporal. Todos los días de nuevo habla con sus familiares y espera la oportunidad de reunirse lo más pronto posible con ellos, pero esta vez para siempre y alejado de las drogas que tanto daño le han hecho a su vida. Inició de nuevo clases validando los estudios que dejó atrás muy joven. Piensa ahora que con formación académica y herramientas para el trabajo, ya sea en el campo o en cualquier lugar, podrá seguir adelante cultivando nuevos sueños para su vida.

 
 
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Granjas agropecuarias: donde se siembran esperanzas para exhabitantes de calle

 foto de granjas 1

 
Bogotá, 9 de abril de 2019. Aprendizaje en oficios agropecuarios, aprovechamiento del campo y las diferentes opciones como la siembra de cultivos y el cuidado de animales, son algunas de las opciones que 100 exhabitantes de calle, en proceso de recuperación, reciben en el hogar comunidad de vida ‘Granja Integral’.

Continuando con la ampliación en la oferta de servicios para los habitantes de calle en la ciudad capitalina, haciéndolos más atractivos para esta población, la nueva comunidad de vida ‘Granja Integral’, está ubicada en el sector de Sasaima - Cundinamarca, el cual brinda el mejor clima tropical para adelantar tareas relacionadas con el agro. Cada exhabitante de calle, vinculado al centro de atención, puede interactuar en dos énfasis que brinda el proceso como son: pecuario y agrícola.

Para la primera opción, el contacto con los animales desde acciones como el alistamiento, alimentación, limpieza de áreas, así como el control de recursos naturales; refuerzan dentro de su proceso personal acciones de hábitos y responsabilidades esenciales al frente de cualquier labor asignada en áreas de avicultura, porcicultura y piscicultura tanto en la producción, cuidado y venta directa de productos; así como el consumo de los mismos al interior del centro de atención.
 
foto de granjas 2

Desde el énfasis agrícola, se trabaja en la preparación de terrenos como huertas y siembra de especies vegetales. Construcción de invernaderos para cultivos hidropónicos. Seguimiento al control de plagas y malezas. Abono de tierra y poda de pasto en los entornos del hogar. Finalmente, la recolección de cosechas, alistamiento y venta o consumo de los vegetales producidos en las huertas.

La responsabilidad, disciplina, control de tareas y manejo responsable de recursos económicos y físicos en todos los procesos internos desarrollados en la Comunidad de vida ‘Granja Integral’, logran que cada día los exhabitantes de calle avancen en la recuperación de hábitos y el crecimiento personal a través del cumplimiento de labores y tareas asignadas.

En la presente administración, 2.323 habitantes de calle han desarrollado procesos para mejorar su vida, de ellos 578 culminaron con éxito logrando alejarse de las calles. 

 
 
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Granjas agropecuarias: donde se siembran esperanzas para exhabitantes de calle 2

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Bogotá, 9 de abril de 2019. Aprendizaje en oficios agropecuarios, aprovechamiento del campo y las diferentes opciones como la siembra de cultivos y el cuidado de animales, son algunas de las opciones que 100 exhabitantes de calle, en proceso de recuperación, reciben en el hogar comunidad de vida ‘Granja Integral’.

Continuando con la ampliación en la oferta de servicios para los habitantes de calle en la ciudad capitalina, haciéndolos más atractivos para esta población, la nueva comunidad de vida ‘Granja Integral’, está ubicada en el sector de Sasaima - Cundinamarca, el cual brinda el mejor clima tropical para adelantar tareas relacionadas con el agro. Cada exhabitante de calle, vinculado al centro de atención, puede interactuar en dos énfasis que brinda el proceso como son: pecuario y agrícola.

Para la primera opción, el contacto con los animales desde acciones como el alistamiento, alimentación, limpieza de áreas, así como el control de recursos naturales; refuerzan dentro de su proceso personal acciones de hábitos y responsabilidades esenciales al frente de cualquier labor asignada en áreas de avicultura, porcicultura y piscicultura tanto en la producción, cuidado y venta directa de productos; así como el consumo de los mismos al interior del centro de atención.
 
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Desde el énfasis agrícola, se trabaja en la preparación de terrenos como huertas y siembra de especies vegetales. Construcción de invernaderos para cultivos hidropónicos. Seguimiento al control de plagas y malezas. Abono de tierra y poda de pasto en los entornos del hogar. Finalmente, la recolección de cosechas, alistamiento y venta o consumo de los vegetales producidos en las huertas.

La responsabilidad, disciplina, control de tareas y manejo responsable de recursos económicos y físicos en todos los procesos internos desarrollados en la Comunidad de vida ‘Granja Integral’, logran que cada día los exhabitantes de calle avancen en la recuperación de hábitos y el crecimiento personal a través del cumplimiento de labores y tareas asignadas.

En la presente administración, 2.323 habitantes de calle han desarrollado procesos para mejorar su vida, de ellos 578 culminaron con éxito logrando alejarse de las calles. 

 
 
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Debido a ola invernal, ‘Ángeles Azules’ refuerzan búsqueda en canales, caños y quebradas para proteger y rescatar a los habitantes de calle

 rescatar a los habitantes de calle

 
• Más de 150 ‘Ángeles Azules’ adelantan recorridos, en tres turnos de ocho horas, en diferentes canales, quebradas, caños y cuerpos de agua de toda la ciudad.
 
• La Secretaría Distrital de Integración Social ofrece servicios integrales a los habitantes de calle en 15 centros de atención.

• Se identificaron cerca de 6 puntos críticos, donde existen mayores riesgos para las personas de esta población.

Bogotá, 3 de abril de 2019. Durante la actual ola invernal que se presenta en la ciudad de Bogotá, más de 150 ‘Ángeles Azules’, las 24 horas del día y en especial en los más de 200 cuerpos de agua entre canales, quebradas, caños y ríos identificados en los territorios adelantan búsqueda activa con prevención y oferta institucional a todos los habitantes de calle, quienes habitan estas zonas y en donde pueden exponer su integridad física.

Las jornadas, que continuarán a lo largo de dos meses, se realizan previniendo posibles accidentes que se generen a raíz de los inesperados aumentos de corrientes fluviales en diferentes canales de agua y evitando la permanencia de los ciudadanos habitantes de calle en estos lugares.

Durante los recorridos, los ‘Ángeles Azules’, refuerzan la búsqueda en sitios estratégicos y escondidos, informando a la población habitantes de calle que no deben permanecer en estos lugares, así como invitándolos a asistir a los hogares de paso del Distrito, con el fin de minimizar el riesgo y poder recibir una atención integral con servicios de autocuidado, alimentación, dormitorios y acompañamientos psicosocial.
 
rescatar a los habitantes de calle 2
 
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Entre los sitios identificados con presencia de habitantes de calle se encuentran los canales Comuneros, Arzobispo, Salitre, así como la riberas del río Tunjuelito’ y cuentas del río Bogotá que atraviesan Engativá y Suba.

Allí no solo se realizan recorridos e identificación de ‘parches’ y ‘cambuches’ cercanos, sino adicionalmente se adelanta prevención con la comunidad sobre la NO permanencia en estos lugares ya que en los últimos días se han presentado crecientes súbitas debido a las fuertes lluvias y en especial en horas de la noche.

En zonas como el Canal Comuneros, en donde se presentan habitantes de calle debido a la venta de drogas, se viene adelantando oferta diaria con más de 20 ‘Ángeles Azules’, trasladando a los habitantes de calle, quienes aceptan voluntariamente asistir a los centros de atención del Distrito.

“En las últimas horas se presentó una situación en donde un habitante de calle fue arrastrado por la corriente de agua en el ‘Canal Salitre’, y en donde el parte oficial lamentablemente indica el fallecimiento del ciudadano por razones de ahogamiento. El Cuerpo Oficial de Bomberos y Medicina Legal adelantaron el rescate y levantamiento del cuerpo sin vida y se espera en las últimas horas el parte de identificación de la persona”, informó Daniel Mora, subdirector para la Adultez de la Secretaría Distrital de Integración Social.

Actualmente, el Distrito se ofrece atención inmediata, en seis hogares de paso con más de 850 cupos diarios en las jornadas día y noche, a los habitantes de calle. Uno de ellos incluye atención carreteros y sus animales de compañía, y otro más a mujeres diversas.

Estos centros se encuentran ubicados en las localidades de Mártires, Santa Fe y Puente Aranda. Finalmente, en la presente administración, 2.323 habitantes de calle han desarrollado procesos para mejorar su vida. De ellos 578 culminaron con éxito su recuperación logrando alejarse de las calles.

 
 
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Exhabitantes de calle, ‘Chef’s’ que preparan recetas para una nueva vida.

 foto de chefs exhabitantes de calle

 
Bogotá, marzo 21 de 2019. Como buen hijo de tierras chocoanas, Álex Moreno lleva en su sangre no solo el carisma y el ‘son’ que lo caracteriza de su natal región, además de estas cualidades, tiene un don para cocinar excelentes recetas de la cocina colombiana; pero por razones de las ‘malas pasadas’ de la vida, éstas fueron quedando atrás.

Álex, es un exhabitante de calle, quien desde hace ocho meses decidió dejar el vicio que durante tres años atrás lo sacó de las mejores cocinas en diferentes restaurantes en donde siendo chef preparaba excelentes platos muchos de ellos relacionados con la cocina salada y su especialidad, la comida asiática, entre los cuales se destaca la preparación de arroz ‘Thai’.

Actualmente, Álex avanza en un proceso de recuperación en el hogar de paso ‘Bakatá’ en donde ha retomado sus hábitos como el autocuidado personal. Aprende a controlar la ansiedad, manejar el dinero que pueda tener en sus manos y a no tomar decisiones ligeras que muchas veces pueden terminar mal como le pasó a él llevándolo hacia el camino del consumo de drogas y posteriormente vivir en la calle. También trabaja arduamente en volver a recuperar la familia que a kilómetros de distancia y más precisamente en la zona del Valle del Cauca dejó hace muchos años, y la cual todos los días lleva en su mente y en sus nuevos proyectos de vida.
 
foto de chefs

Hoy, él y más de 50 exhabitantes de calle vinculados a los procesos en los diferentes centros de atención de la Secretaría Distrital de Integración Social, fueron invitados a participar del primer ‘Chef al Parche’ ¡Una pizca de sabor a la vida!, un encuentro entre amigos que incluyó la preparación de deliciosas recetas que serían servidas a la hora del desayuno y platos exquisitos para acompañar el medio día con un almuerzo al aire libre.

Álex, quién no dudo un segundo para aceptar la invitación y conformar el grupo que representaría al hogar de paso ‘Bakatá’ en ‘Chef al Parche’, aprovechó esta nueva oportunidad que la vida le brindaba para volver a reencontrarse en ese lugar (la cocina), a la que siempre adoró y en donde su alma, mente y cuerpo se concentraba para crear platos al mejor gusto de los clientes.

“Esto significa mucho para mí. Volver a empezar de ‘a poquitos’ con la ayuda del hogar de paso. Así mismo, yo que he tenido experiencia en la cocina y hoy estar acá de nuevo, en un lugar como éste, me parece que es un motivo adicional que me impulsa para continuar y volver a cumplir con mis sueños”, comenta Álex, quien al mismo tiempo, prepara su ritual que incluye ponerse el delantal, guantes, cofia y se dispone a escoger los mejores alimentos para dar inicio a la preparación del plato de la mañana: fruta y crepes con una receta original de la casa.

‘Chef al Parche’ reunió no solo ciudadanos en proceso de recuperación, también participaron aquellos que no asisten a los servicios de manera continua pero tienen un acompañamiento a diario en calle a través de la Ruta Individual de Derechos, y la guía de los ‘Ángeles Azules’ quienes en su labor diaria, articulan y presentan actividades sociales, culturales y recreativas para la vinculación de los habitantes de calle en el marco de la dignificación con inclusión social.

Entre los invitados estaban representantes del hogar ‘Mujeres Diversas’, quienes con el sabor de las deliciosas ensaladas de frutas preparadas por ellas mismas y una ‘barra’ a favor que no dejó por ningún momento de apoyar al grupo en la cocina; contagiaron de alegría la mañana. Por otro lado, exhabitantes de calle del centro ‘Cr 35’ deleitaron al público en general con esas tradicionales ‘arepuelas de la abuela’, una receta que perdura con el tiempo y es el deleite a la hora del desayuno en miles de hogares bogotanos.

Así mismo, integrantes de la Comunidad de vida ‘El Camino’, ‘Carreteros’ y ‘Centro de Atención Transitorio’ entre otros centros de atención, gozaron y pasaron una mañana diferente, en compañía del sabor de la cocina y el dulce de la nueva vida que están construyendo de nuevo.

Álex Moreno y su equipo de colegas ‘chefs’ no se quedaron atrás, y con el sabor del pacífico, presentaron una receta para la vida muy provocativa y tentadora difícil de rechazar. “Hoy quiero mostrarles la mejor receta con ingredientes dulces que nos devuelvan el pulso, picante que nos de emoción a la vida y muchos pero muchos ánimos para salir adelante”, expresó Álex presentando al público los alimentos preparados.

‘Chef al Parche’ ¡Una pizca de sabor a la vida! agradece a ciudadanos, comerciantes y Ángeles Azules por vincularse a la actividad. La donación de la tela para los delantales por parte de comerciantes. El corte y costuras gracias a las estudiantes del taller de Diseño de Ropa Exterior quienes participan en el Centro de Desarrollo Comunitario de Kennedy y el estampado gracias a un comerciante de buen corazón.

 
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Los ángeles que salieron del ‘Cartucho’ para salvar vidas

 Los ángeles que salieron del ‘Cartucho’

 
Bogotá, marzo 8 de 2019. Bernarda y Nury, tienen mucho en común a pesar de llevarse más de diez años de diferencia. Fueron criadas con dureza, en aquella época en la que se creía que la “letra con sangre sí entra”. Vivieron y crecieron en el Barrio Santa Inés, que se convirtió con el tiempo en el temible ‘Cartucho’, y ambas salieron de aquel barrio a finales de los años 90, durante la primera administración del alcalde, Enrique Peñalosa quién, en aquel entonces, decidió intervenir aquel sector en el que la mafia del microtráfico dominaba e imponía con terror sus propias leyes. 

Recuerda Bernarda que ella y su familia abandonaron aquella antigua casa a la que su madre había llegado a vivir en arriendo 42 años atrás. Decidieron acudir a un alojamiento transitorio ofrecido por la Alcaldía en el que permanecieron por un año con acompañamiento psicosocial, mientras lograban su reubicación. Se fue feliz porque sabía que era el cambio que necesitaba para darles una mejor calidad de vida a sus seis hijos.
 
Los ángeles que salieron del ‘Cartucho’ 2

Nury había crecido sola en aquellas calles desde que había escapado de su casa con apenas 5 años. Vivió y sufrió en carne propia el dolor de 39 años de drogadicción, tiempo en el cual fue madre de 3 hijos. Los 2 mayores fueron criados por su madre porque en esa época su adicción no le permitía hacerse cargo de ellos y no podía brindarles una buena vida. Cuando tuvo a su tercer hijo quiso tenerlo junto a ella pero siendo un bebé de 11 meses se lo arrebataron y nunca volvió a saber de su paradero. A pesar de dar aviso a la policía no le creyeron y nunca recibió apoyo para buscarlo.

Cuando habla de ese episodio se le hace un nudo en la garganta y las lágrimas se asoman en esos ojos cafés que ya lo han visto todo. Después de la intervención del ‘Cartucho’ ella decidió ingresar a la comunidad terapéutica claretiana. Con ayuda y pura voluntad y decisión logró vencer su adicción para empezar de nuevo.

Y fue en aquel periodo en el que Bernarda y Nury cruzaron otra vez sus caminos, cuando el antiguo Departamento Administrativo de Bienestar Social, hoy Secretaría Distrital de Integración Social, las contrató para trabajar con la población más vulnerable: los habitantes de calle.

Su elección no fue al azar, ellas tenían el talento, el conocimiento, el valor y las ganas para enfrentar el reto de sacar de las calles a quienes se entregaban vencidos por la tristeza, la soledad y el abandono al vicio.

Ellas no lo dudaron, no tenían temor, al principio, tal vez, solo algo de timidez y eso sí, muchas expectativas. No importaba tampoco a dónde tuvieran que ir, ni la hora, ni el día, pues salvar una vida no tiene horario.

No sentían asco, ni prevención, sabían que estaban frente a seres humanos que necesitaban una palabra cariñosa, un abrazo, unos oídos que escucharan sus historias o simplemente contarle a alguien que estaban enfermos y que tenían miedo.

Bernarda ya lleva 19 años, recorriendo las calles y ofreciéndoles atención a los habitantes de calle. Sacó adelante a sus hijos, se hizo bachiller, ha tomado varios diplomados y no duda en afirmar lo mucho que ama su trabajo que para ella ha sido su mejor bendición. El respeto y la confianza son la base de su relación con esta población y es categórica al afirmar que eso no es sinónimo de alcahuetería.

De las situaciones que más le llegan al corazón son aquellas en las que las familias buscan con desesperación hijos, nietos, hermanos, esos seres queridos que las drogas y la selva de cemento les han robado. Dice que quisiera ayudarlos a encontrarlos de inmediato para aliviarles ese dolor y esa impotencia que no dan tregua.

Cada día le trae una enseñanza, la mayor ha sido la importancia de no juzgar a nadie, porque nadie sabe qué llevó a una persona a habitar las calles y qué historias realmente hay detrás, porque no todas tienen que ver con una adicción. Muchas de ellas son consecuencias del desamor, el maltrato, pérdidas de personas que amaban, pobreza o de ese exceso de dinero que no compensó la falta de atención y cariño.

Nury este 2019 completará 20 años de trabajo. Los últimos ha estado exclusivamente en el Centro de Atención Transitoria. Ya no trabaja en calle porque sus rodillas no se lo permiten, hoy tiene 61 años y hace menos de 3 se graduó como bachiller. Cuenta con una sonrisa que sacó el mejor puntaje en inglés, en la prueba del ICFES, sus 2 hijos ya son adultos y tienen sus propios hogares. Se reencontró hace 8 con sus hermanos y sus padres, tuvo la fortuna de reunirse con su papá antes de que él falleciera y hoy aporta para el sostenimiento de su madre que ya tiene 91 años y vive en el Huila. El perdón los unió y los reconcilió y eso le ha dado mucha alegría a su existencia.

Este año le entregaron su apartamento para estrenar en el municipio de Soacha. Saca su celular y muestra la foto que le tomaron abriendo la puerta de su hogar, ese que se convirtió en el fruto de su trabajo y que muestra orgullosa porque dice que de vivir en un cambuche por muchos años pasó a apagar arriendo en una habitación y ahora a ser la propietaria de un apartamento de 2 habitaciones que comparte con la familia que la ha acompañado siempre: sus perros de quienes habla con ternura.

Es la primera en llegar desde las 5:30 de la mañana al Centro de Atención Transitoria, cuenta que sus compañeros de trabajo la obligan a irse cuando ha terminado su turno y ella continua allí, en la lucha con quienes desean abandonar las calles para empezar a vivir de nuevo, el centro es su segundo hogar, el que la da sentido a todo, y los habitantes de calle son como su sangre. Por eso tener la oportunidad de ayudar a salir adelante a otros que viven el drama que ella vivió es lo mejor que le ha sucedido y lo agradece todos los días.

Bernarda y Nury son mujeres valerosas que hoy gozan de gran respeto y admiración no sólo por los habitantes de calle, también por sus compañeros de trabajo y se han convertido en el ejemplo de sus familias. Ellas son la representación de las mujeres que afrontan con valentía la vida, que pasan por encima de los prejuicios, que se deprenden de los miedos, que demuestran la fuerza y la determinación de las que están hechas y que con toda su humanidad se decidieron a salvar a otros seres humanos, ellas hacen parte de nuestros Ángeles Azules.

 
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‘Ángeles Azules’ también salvan vidas de habitantes de calle extranjeros

 Ángeles Azules salvan vidas

 
Bogotá, marzo 5 de 2019. Atendiendo a la actual migración de ciudadanos venezolanos y de acuerdo a los reportes que a diario los ‘Ángeles Azules’ realizan en calle, se ha identificado una parte de esta población son habitantes de calle por lo que se viene adelantando un proceso de caracterización de ‘parches’ y ‘cambuches’ para conocer las actuales condiciones de vulnerabilidad; con el fin de velar por la garantía de sus derechos activando las rutas de atención para población migrante.

En articulación con la Secretaría de Seguridad, Personería Distrital, El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y las subdirecciones para la Identificación, Caracterización e Integración y Adultez de la Secretaría Distrital de Integración Social, más de 50 funcionarios públicos iniciaron recorridos interinstitucionales en el corredor de la avenida las Américas entre la Plazoleta de Banderas y la ‘Carrera 50’ en donde la presencia de ‘parches’ y ‘cambuches’, especialmente en horas nocturnas, se hace evidente.
 
Ángeles Azules salvan vidas 2
 
“Estos recorridos permitieron llegar a los habitantes de calle con la oferta institucional. De la misma manera, levantar información a través de una caracterización de ‘parches’ y ‘cambuches’ de población migrante venezolana, para garantizar a través de las rutas de atención para población migrante la restitución y garantía de sus derechos”, resaltó Daniel Andrés Mora Ávila, subdirector para la adultez de la Secretaría de Integración Social.

Durante la jornada, que se realizó hasta altas horas de la noche, los equipos ofertaron los servicios de los centros de atención a los habitantes de calle. Así mismo, se tomó registro de aquellos ciudadanos venezolanos que pernoctan en diferentes zonas aledañas a puente vehiculares, estaciones de Transmilenio, zonas verdes y canales, entre otros lugares, para allí activar las diferentes rutas de atención para personas migrantes.

 
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Distrito propone organizar donaciones para habitantes de calle

 foto de angel azul con habitante de calle

 
Bogotá, 5 de marzo de 2019. La secretaria de Integración Social, Cristina Vélez Valencia, invitó a las fundaciones y organizaciones sociales a coordinar con el Distrito la entrega de donaciones a habitantes de calle.

La funcionaria recalcó que dar limosna o alimentos a los habitantes de calle, promueve y perpetúa su permanencia allí y desestimula su vinculación a los procesos de recuperación que ofrece el Distrito.

En Bogotá existen 15 centros de atención integral al servicio de esta población, que ofrecen espacios para el autocuidado, alimentación balanceada y nutricional, dormitorios dignos, entrega de elementos de aseo, ropa y la oportunidad de volver a empezar una nueva vida alejados del consumo y las calles con herramientas para su inclusión social y laboral.

“Apoyamos a las fundaciones y organizaciones privadas que desean hacer procesos solidarios y donaciones en tiempo y en especie pero de forma coordinada y organizada para que puedan ser recepcionadas en los centros de atención en donde los habitantes de calle se encuentran en procesos de recuperación personal, superando su adicción”, destacó la secretaria de Integración Social, Cristina Vélez Valencia.

Para coordinar donaciones de alimentos no perecederos, libros, herramientas, ropa o instrumentos musicales para apoyar el proceso de recuperación de habitantes de calle está habilitada la línea de atención 3206594 de la Secretaría Distrital de Integración Social.

Con campañas como ‘Ayudemos de Verdad’, lideradas a través del equipo de ‘Ángeles Azules’, en calle se informa continuamente a la comunidad sobre la importancia de minimizar esos factores de permanencia como regalar alimentos o limosna a los habitantes de calle.

De acuerdo a los resultados generados en el Séptimo Censo poblacional realizado durante 2017, se informó que Bogotá cuenta con 9.538 habitantes de calle, de los cuales, el 19.5 % se dedican a pedir limosna, retacar o mendigar; siendo uno de los factores de permanencia más delicados y difíciles de controlar en la ciudad si no se cuenta con el apoyo de la comunidad.

Entregar limosna a un habitante de calle los aferra más al consumo de droga, ya que muchos de ellos debido a su alta dependencia y habitabilidad en calle son manipulados e instrumentalizados por las organizaciones de microtráfico, indicó la entidad.

Actualmente se adelantan mesas de trabajo con la Policía Metropolitana para generar un protocolo que establezca la ruta organizada para la entrega de donaciones a habitantes de calle en Bogotá.

 
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“La vida es un carnaval”, rumba de Barranquilla para exhabitantes de calle

 foto de funcionarios disfrazados

 
Bogotá, febrero 28 de 2019. Más de 190 rostros de esperanza y convicción compartieron en el ‘carnavalito’, danzando y gozando, para evidenciar que, con la voluntad y fuerza mental, se pueden materializar metas y objetivos para seguir siempre adelante.

“La vida es un carnaval”, fue la expresión de Alejandro Pardo y Paola Rico, ciudadanos que habitaron la calle por más de 15 años y que ahora se encuentran asistiendo al ‘Hogar de paso día/noche la 35’, de la Secretaría Distrital de Integración Social y disfrutan de su amor, una linda relación sentimental a la que le están apostando con todas sus energías y dedicación para superar barreras y desarrollarse como personas.

Se conocieron hace unos 12 años, en la Plaza de España, allá donde vendían ropa de segunda, “ahí fue donde vi a mi monita y me quedó gustando resto, pero por estar echando calle le perdí el rastro y en mi soledad le pedía a papito Dios que me la volviera a encontrar y mire donde se me vino hacer el milagrito. Llegué acá por cosas de la vida y cuando volví a ver a mi flaca dije: ‘aquí es’. Así es como comencé una nueva vida, le fui cayendo y ya llevamos 4 meses en los cuales la vida me cambió por que Paola para mí es todo, al estar al lado de ella me volvieron los sueños, las ganas de vivir, de superarme como persona y de querer salir adelante”.

Trabajar, estudiar y tener casa son los 3 propósitos principales que se vienen para esta bonita pareja y así hacer realidad sus sueños con voluntad y ayuda. Una gran ayuda que por parte de Integración Social y sus actividades de resocialización, como la de hoy, han llenado de felicidad y esperanza para seguir creyendo en ellos mismos, seguir luchando y demostrar que son personas con habilidades y destrezas para aportar a nuestra sociedad.
 
foto de participantes en carnaval
 
foto de participantes de carnaval 2

En dicho hogar de paso se reunieron ex y habitantes de calle para cumplir un solo objetivo: pasar un momento agradable con sus compañeros y afianzar lazos de unión y amistad. Se mostraron alegres y participativos con disfraces como ‘la marimonda’, ‘la loca’, ‘María moñitos’ y ‘Joselito carnaval’, entre otros. Bombos, platillos, pitos y un bafle gigante con música de fiesta recorrieron parte de la localidad con el ánimo de dar un mensaje de optimismo y superación personal.

Lo más importante de estos procesos es que Alejandro y Paola están saliendo adelante por la confianza depositada en una Entidad que les ha brindado calor humano, confianza y respaldo para que vuelvan a creer en ellos construyendo una nueva vida y por eso es que se pueden respaldar los procesos de rehabilitación e inclusión social para que de aquí salgan hacer parte activa de nuestra sociedad.

Ex y habitantes de calle de los centros de atención como: Hogar de paso Mujeres Diversas, Centro de Atención Transitorio (CAT), Hogar de paso calle 18, Hogar de paso Bakatá y Hogar de paso la 35 aportaron a esta linda actividad con bailes y mucho júbilo para gritar ¡Sí se puede!, frase simbólica que ciudadanos habitantes de calle tienen interiorizada en su mente para seguir adelante.

¡Sí se puede!, vamos por más vidas …

 
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