Secretaría Distrital de Integración Social

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Bogotá, junio 4 de 2019. “Como llegar a casa”. Así se sintieron cinco mujeres exhabitantes de calle, quienes ahora están en el Centro de Atención Transitorio (CAT), al entrar a un restaurante vegetariano de la localidad de Chapinero, en el que fueron invitadas de honor para celebrar el mes de las madres.

Angie, Amparo, Patricia, Alicia y Paula Andrea son algunas de las mujeres y madres que viven en el CAT de la ‘Carrera 35’. Algunas de ellas llevan meses y otras años tratando de abandonar la habitabilidad de calle, con acompañamiento psicosocial, cuidado personal y seguridad alimentaria.

Mientras disfrutaban de un delicioso almuerzo por la celebración del mes de las madres, estas chicas compartían sus experiencias de vida y de superación.
 
 

Probar y pasar cada cucharada de alimento era como si cada una pasara también su pasado. Han sido víctimas de su propia trampa. Un mal que las llevó al mundo de la calle, las drogas, el alcohol, su refugio durante mucho tiempo, pero ahora con el amor y la ayuda que les brindan en la Secretaría Distrital de Integración Social son mujeres con muchas ganas de surgir, porque no hay imposibles para una persona motivada.

Todo este espacio lleno de cariño fue gracias a Kathleen y Ross una pareja de extranjeros que llegaron a Colombia hace un año a proyectar sus sueños pero también su corazón. Kathleen atendió a nuestras invitadas de honor como unas reinas. Al final hasta torta y brindis hubo. Una mesa exclusiva las esperaba, en medio de un lugar lleno de naturaleza, luz y armonía, degustaron un delicioso plato cocinado especialmente para ellas.

Durante la celebración nuestras chicas hicieron el papel de reporteras. La curiosidad de saber más de Kathleen por su idioma fue más grande. Le preguntaron de ¿dónde era?, ¿hace cuando vive en Colombia?, ¿cómo es su país?, ¿cómo se conocieron con Ross? Todas obtuvieron respuesta y le prometieron que las próximas en invitar el almuerzo iban a ser ellas. Entre risas y preguntas estas madres pasaron un rato agradable que, como decían ellas, hace mucho no pasaban, un almuerzo en familia pero sobre todo un rato con personas que les brindan su respeto y afecto sin rechazarlas.

Con lágrimas y el corazón en sus manos agradecieron a la Secretaria de Integración social y al restaurante por celebrarles y no abandonarlas nunca.

Ellas ahora pueden celebrar el mes de las madres pero también tres años de una nueva vida después del Bronx, porque es muy satisfactorio ver como los sueños y las ganas de salir adelante de estas mujeres, es más grande que su pasado.

Actualmente tienen en su pensamiento trabajar y darles una mejor calidad de vida a sus hijos. “Así como han perdido, también han ganado”, dijo Paula Andrea al finalizar una tarde maravillosa.

 
 
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Bogotá, mayo 31 de 2019. Teniendo como escenario el polideportivo Eduardo Santos, niños, niñas, personas mayores y exhabitantes de calle de las localidades de Los Mártires y Puente Aranda, le cumplieron la cita a la estrategia de Integración en Acción, que en su versión 18 se cumplió en Bogotá, con la presencia de la secretaria de Integración Social, Cristina Vélez Valencia y su equipo directivo.

La estrategia, como espacio de diálogo y de encuentro entre la comunidad y la entidad, ha permitido que los líderes, beneficiarios de programas, ciudadanos y organizaciones sociales, expresen sus inquietudes, planteen los principales problemas que los afectan y presenten propuestas de solución desde sus experiencias y conocimiento, con el fin de contribuir a mejorar los servicios que se prestan en toda la ciudad.
 
 
 

En esta ocasión el turno fue para las localidades 14 y 16, que cuentan con el mayor número de habitantes de calle asentados en estos dos sectores, 2222 (1.750 mártires y 472 Puente Aranda), de acuerdo con el último censo del DANE. Temas como vejez e infancia, también hicieron parte del diálogo ciudadano.

Los exhabitantes de calle de las dos localidades no solo reflexionaron sobre la situación por la que han atravesado durante muchos años, sino que se atrevieron a hacer propuestas para contribuir y acabar con este grave flagelo en la ciudad, la prevención y tratamiento del consumo de sustancias psicoactivas, la convivencia ciudadana y la atención básica de los servicios que les presta la Secretaria de Integración Social.

Como respuesta, la secretaria, Cristina Vélez, les informó que, conjuntamente con el Ministerio de Salud y la secretarías de Salud y Educación, se adelantarán unas mesas de trabajo, con el propósito de acordar una estrategia que les permita llegar directamente a los colegios y continuar previniendo el consumo de sustancias psicoactivas.

Sobre el pedido al fortalecimiento de la recreación y las actividades en parques, con el propósito de ocupar el tiempo libre de los jóvenes para evitar que caigan en el consumo de las drogas, Cristina Vélez, destacó como la administración del alcalde Enrique Peñalosa ha construido y recuperado diversos espacios deportivos por todo la ciudad, con el fin de contrarrestar este flagelo.

Con respecto a la disposición de los exhabitantes de ayudar no solo a la población que se encuentra en calle y consumen drogas, se anunció la creación de grupos de voluntarios de exhabitantes, como ‘Monitores de prevención’ para que lleguen directamente a las instituciones educativas públicas y privadas y cuyo plan piloto ya se inició en la localidad de Los Mártires.

“En Bogotá hay más de 1700 escuelas y colegios, e igual número de personas rehabilitadas, podrían estar cumpliendo esta función”, destacó el subdirector para la adultez de la SDIS, Daniel Mora. A esto se sumaría el diseño de estrategias para la prevención de la habitabilidad en calle y el consumo de sicoactivos enfocado en los colegios.

Se acordó de igual forma la articulación de ofertas desde los Centros de Desarrollo Comunitario (CDC), en formación y empleabilidad para quienes terminen procesos y cumplen con el perfil, generar espacios de discusión sobre el abordaje del consumo de sustancias psicoactivas y la articulación con empresarios para la inclusión social y la generación de empleo entre otros.

Los participantes no solo propusieron y plantearon sus inquietudes, sino se atrevieron a presentar una obra de teatro de arte circense, como parte del proyecto de escuela itinerante de ‘Circo Semilla: sembrando resistencia’, que busca a través de la experiencia artística transformar sus hábitos y conductas así como disminuir la ansiedad por medio del buen aprovechamiento del tiempo libre, el arte como medicina y liberación para sus vidas.

Niños, niñas y personas mayores, ‘toda una rumba’

Sin importar el frio mañanero, antes de iniciar el diálogo ciudadano la alegría se apodera de los participantes, quienes al ritmo de la música no dudan en salir al frente del escenario a mostrar sus habilidades de bailarines.

Con el contoneo de sus caderas, la fiesta la inician los niños y niñas de los centros amar I y II de los Mártires y las personas mayores que reciben los servicios de los centros día de las dos localidades. Después de media hora de baile, regresan a sus asientos y ‘enfilan sus baterías’ para hacer las propuestas que consideran mejorarán los servicios que les brinda la secretaría de integración social.

Desde la ampliación y mejoramiento de sus centros para actividades artísticas y culturales, hasta salidas pedagógicas y recreativas que incluyan servicio de transporte y la dotación de elementos musicales y bibliotecarios entre otros, solicitaron los niños y niñas y que llevó a la entidad a anunciarles el mejoramiento de la fachada del centro Amar II, la disposición de un muro para los grafitis, la entrega de libros, gracias a una donación de la editorial Villegas y la consecución de instrumentos musicales.

En los jardines infantiles de la Secretaria se realizarán encuentros entre unidades operativas con la presencia de padres de familia con quienes se compartirán experiencias, se retomará la escuela de padres y se programarán jornadas lúdico-recreativas, entre otras.

Las personas mayores, no solo destacaron los beneficios que reciben de la entidad, sino mostraron su satisfacción por los anuncios hechos por la Secretaría, entre los que se destacan el convenio con el SENA para estudiar artes gráficas, la ampliación de las jornadas lúdico recreativas en los centros día, salidas pedagógicas por los sitios de interés de la ciudad, articulación con la empresa privada para capacitaciones y la utilización de un predio en la localidad de Los Mártires, que será entregado en los próximos meses, para la realización de una huerta que les permita ocupar el tiempo libre y tengan unos ingresos con los productos resultado de la siembra.

La nueva cita en cumplimiento a la estrategia Integración en Acción, será a finales del mes de junio con los habitantes de la localidad novena de Fontibón.

 
 
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Bogotá, mayo 24 de 2019. Tatiana Andrea Ortiz García, es madre de dos hermosas hijas, cantante y artista desde el primer momento que nació, según asegura. Debido a los genes que lleva en la sangre, donde artistas, músicos, actores, bailarines y cantantes hacen parte su numerosa familia la cual reúne tíos, tías y su padre, un maestro en el teatro y formador de su vida.

Hoy, Tatiana es un ’Ángel Azul’ y actualmente la madre adoptiva de 300 habitantes de calle, quienes a diario asisten al hogar de paso ‘Cr 35’ de la Secretaría Distrital de Integración Social y quienes buscan buenos consejos, orientación y una mano que los guíe a conquistar esos sueños personales, así como lo ha logrado nuestra ‘Ángel Azul’.

Desde muy pequeña fue aprendiendo parte de su vocación por la labor social, la cual heredó de su padre y madre quienes entregados al teatro y el amor de casa, crearon un show de ‘Clown’ y en compañía de Tatiana a una edad muy pequeña, la iban llevando de camilla en camilla en algunos hospitales y clínicas en diferente ciudades del país, contagiando de alegría a cientos de niños y niñas con enfermedades terminales o quemados por el uso de la pólvora y para quienes una sonrisa en sus rostros les cambiaba la vida así fuera por unos segundos de función.

“La adolescencia me trajo consigo esa parte artística en donde incursiono en la música como cantante. Todo gracias al impulso de mis padres y familia. Siendo la hermana mayor de tres mujeres, requería poder brindarles un mejor ejemplo. A la música llego a la edad de 14 años y finalizando mis estudios del colegio, mi padre decide que debo continuar en con mi carrera profesional y así inicio como estudiante en Trabajo Social, profesión que me fue enamorando de la vida y por poder ayudar a otras personas, recordando un poco esos consejos que mi padre me decía cuando pequeña”, asegura Tatiana quien se toma unos minutos de silencio para recordar esas hermosas enseñanzas de su familia.
 
 

La ‘Rockobanda’, ‘Tercer Compás’, ‘Orellana Músic’ son algunas de las agrupaciones en donde Tatiana canta y alegra a cientos de personas que asisten a sus presentaciones los fines de semana y en aquellos horarios extras donde saca tiempito luego de su labor diaria en el hogar de paso. ‘Rock’ y ‘Balada Pop’ son los géneros que más le gusta interpretar. “Subirme a una tarima, cantar la primera canción, sigue dando nervios en todo el cuerpo, siempre será como la primera vez y esa adrenalina y esa pasión por la música a través de mi voz hacen poner a cantar al público”, comenta Tatiana quien no niega la emoción que le produce hablar de su segunda carrera, la música.

Arte y música, una verdadera motivación para la vida.

Durante más de 14 años ha venido combinando su pasión entre las tarimas y su lado social con la gente y en especial aquellas que más lo necesitan. Llegó a la Secretaría de Integración Social como trabajadora social. Primero en las acciones diarias con los habitantes de calle, entre ellas la oferta de servicios con el equipo de contacto activo. Luego el ejercicio de su profesión la llevó a trabajar con niños, niñas y finalmente un paso por acciones dirigidas a la población con discapacidad.

“Recuerdo que la búsqueda de los ciudadanos habitantes de calle y la opción de brindarles un cambio de vida era la única misión del día. Mi parte artística también me llevó a adelantar actividades culturales dirigidas a ellos y en donde creo que a través del arte se generan grandes motivaciones para que una persona abandone el consumo de drogas y retome sus sueños y los proyectos que dejó atrás”, resalta Tatiana.

Ahora ella tiene a su cargo la coordinación de un Hogar de paso para habitantes de calle. Su día inicia, primero dejando lo quehaceres de la casa y la responsabilidad que como madre tiene para con sus dos hijas. “Mi hija también canta conmigo, ha aprendido de mí esa pasión por la música y me ve como su gran ejemplo de vida. Interpretamos canciones juntas y disfrutamos de algunos eventos que compartimos en tarima. Mis hijas también me acompañan a muchas cosas que hago en lo social y aprenden mucho sobre la prevención al consumo de drogas y el daño que puede dejar en tu vida”, menciona Tatiana.

Luego de sus acciones en casa, se convierte en la líder y madre de sus nuevos hijos adoptivos como ella misma menciona, refiriéndose a los habitantes de calle, quienes a diario reciben el servicio en el centro de atención, y que esperan allí en ese lugar, encontrar todo tipo de ayuda que los aleje del consumo y la habitabilidad en calle.

Tatiana también tiene a su cargo más de 70 ‘Ángeles Azules’ los cuales hacen parte de su equipo de trabajo diario y la mano derecha de esas acciones que se vuelven realidad y cumplen los sueños y metas de muchos habitantes de calle que confían en ellos.

“Ahora el centro de atención todos los días tiene una cara más artística y cultural, llegamos con canciones en la mañana, batucadas musicales, hacemos teatro, actividades de integración y confiamos en que el arte nos da una alegría en los rostros, hace parte de nuestra vida diaria y logrará que los habitantes de calle se motiven todos los días a esa nueva vida que han decidido tomar”, destaca Tatiana Andrea.

Ella por su parte, seguirá como madre de tantos hijos adoptivos. Como una vez su padre le enseñó, dará todo de sí para apoyar y lograr esos sueños y metas que tantas personas buscan en los ‘Ángeles Azules’. Sigue ensayando en sus tiempos libres y los fines de semana entrega lo mejor de su voz y pasión por la música en cada tarima a donde es invitada. Como es de costumbre no deja de ‘tararear’ esa canción titulada ‘Cenizas’, un tango que remembra mucho a su abuelita, una mujer luchadora, alegre e independiente que disfrutó tanto como ella ahora lo hace. Tatiana sigue todos los días llevando esa música a cada rincón del mundo y ahora más que nunca, logrando poder cumplir los sueños de muchos que lo necesitan. 

 
 
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Bogotá, mayo 28 de 2019. Niños, niñas, personas mayores y exhabitantes de calle de las localidades de Los Mártires y Puente Aranda, se convirtieron en los protagonistas de las mesas preparatorias para el diálogo ciudadano de la estrategia de integración en acción, que se cumplirá el próximo 30 de mayo entre la comunidad y la secretaria de Integración social, Cristina Vélez Valencia.

En las mesas se trataron tres temas claves para estas localidades: Primera Infancia, Vejez y Habitabilidad en Calle, enfocados en la prestación de los servicios sociales y los programas que desarrolla la Secretaría en estos dos sectores céntricos de la ciudad.

Los participantes fueron muy dinámicos, no sólo identificaron problemas, sino que propusieron soluciones concretas sobre cómo superar debilidades y cómo fortalecer los programas y los lazos entre la comunidad y la Secretaría.

Los exhabitantes de calle no solo reflexionaron sobre la situación por la que han atravesado durante muchos años, sino que se atrevieron a hacer propuestas para contribuir a acabar con este grave flagelo en la ciudad, la prevención y tratamiento del consumo de sustancias psicoactivas, la convivencia ciudadana y la atención básica de los servicios que les presta la Secretaría de Integración Social.

Para Julio Ospina, un hombre de 80 años, con muchos en la calle, y hoy recuperado, brindar ayuda a los que él llama ‘Sus hermanos’ es primordial. “Destaco el que existan esta clase de reuniones y considero que todos los exhabitantes, quienes se están recuperando pueden trabajar en la Secretaría de Integración Social, porque conocen la calle. Son sistemas diferentes de día y de noche. Ellos pueden trabajar y así evitamos que ese diablo se nos meta. Lo que se requiere es que haya corresponsabilidad”, resaltó.

A Julio se unieron otras voces, quienes después de apoyarse en sus experiencias, pidieron no solo ser escuchados sino que se les brinde la oportunidad laboral como Ángeles Azules de la Secretaría de integración social, no sólo para culminar un proceso satisfactorio, sino para llegarle a sus compañeros, quienes están aún sufriendo este flagelo. “Nosotros les sabemos llegar, porque conocemos sus desgracias, vivimos las mismas situaciones y sabemos que nos escucharan”, destacaron.

Ellos también solicitaron ampliación de los servicios en procesos educativos con el SENA que les permita contar con las suficientes herramientas para poder encontrar un empleo “y como mujeres”, dijo una de las participantes. Pidieron más igualdad entre hombres y mujeres y así lograr un diploma como profesionales y lograr oportunidades de trabajo.

Se preguntaron si la comunidad está realmente dispuesta a participar activamente en la prevención de la habitabilidad en calle y por qué en la ciudad los hijos y nietos acceden tan fácil a las sustancias psicoactivas especialmente en colegios y universidades.

Destacaron la necesidad de más campañas de prevención sobre las drogas en los colegios y en lo que resta de la actual administración. Quieren que se deje estructurado un mecanismo mediante el cual se defina unas metas evaluables cada seis meses en lo que respecta a programas de prevención de consumo de drogas y de atención a población que consume. Dijeron que sería importante: “lograr que no existan habitantes de calle presos de la drogadicción y víctimas de los expendedores de drogas y que sean apoyados con proyectos productivos por medio de las alcaldías locales”.

Es necesario, dijeron, que los servicios de psicología estén más activos en todos los espacios escolares y prevenir más los embarazos en los adolescentes y las enfermedades de transmisión sexual.

Por su parte Wilson Rodríguez y Orlando Cortés, miembros de la junta de acción comunal del Voto Nacional, destacaron que no se debe hablar de prevención cuando el hecho se ha dado, sino prevenir antes de. “La regulación parte de ustedes y de nosotros. Como humanos discutamos si la prevención es una cuestión política que hay que cambiar por la acción participativa de quien ya consume y que no es un factor sobrante de la sociedad”, aseguró Cortés.

Resaltaron que el abordaje del tema de sustancias psicoactivas se debe hacer con mayor énfasis en prevención, cómo nos autorregulamos y como sociedad, cómo podemos entre todos trabajar el tema.

Finalmente Orlando Cortés dijo que debe existir coordinación interinstitucional tanto a nivel distrital como nacional, “toca mirar hacia donde se debe identificar el arraigo familiar de los consumidores. Los habitantes de calle en su mayoría son de distintas regiones del país y la parte afectiva es fundamental y que bueno en coordinación se pueda buscar el arraigo de estas personas. Es decir, que terminen donde están sus familias”.

De igual forma y a través de la pintura y la escritura, los niños del Centro Amar I y II de Los Mártires pudieron expresar sus gustos e inquietudes sobre los servicios que reciben y no dudaron en pedir, con el fin de lograr mejoras en los servicios, la ampliación y mejoramiento de sus centros para actividades artísticas y culturales, salidas pedagógicas y recreativas que incluyan servicio de transporte y la dotación de elementos musicales y bibliotecarios entre otros.

En Puente Aranda en la mesa preparatoria para el desarrollo integral desde la gestación hasta la adolescencia, las participantes se mostraron partidarias de actividades lúdico- artísticas a través de tardes de talentos, y que dentro de los esquemas pedagógicos se incluya la enseñanza de idiomas como el inglés.

Las personas mayores pidieron a la administración el poder asistir más tiempo a los centros día, que se amplíen los cupos, capacitaciones productivas a través del SENA, acceso al capital semilla con proyectos productivos y trabajo para las personas mayores que participan a los centros día y noche, alfabetización, salidas pedagógicas y recreativas y un mayor control sobre las personas que reciben servicios y cuentan con los recursos para subsistir y no lo necesitan

Luego de estas mesas se realizará este 30 de mayo el diálogo ciudadano, donde los y las líderes de cada mesa temática conversarán con la secretaria de Integración Social, Cristina Vélez. Aquí se responderán las preguntas y se priorizarán las propuestas de los ciudadanos. 

 
 
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Bogotá, mayo 6 de 2019. Íngrid Mireya Ramírez afirma que la pérdida tan temprano de su madre y una decepción amorosa, fueron las razones más relevantes que la llevaron a tocar lo más profundo del mismo “infierno de la droga”.

Ella tiene actualmente 29 años. A partir de los 11, la vida le cambió cuando murió su mamá. A pesar de continuar con sus estudios y presentar las mejores notas académicas, llegaron las amistades que no trajeron más que malos caminos y decisiones que marcarían su vida para siempre.

Las calles y el primer ‘porro’ de marihuana le dieron la bienvenida a un rumbo sin salida en las drogas. “Empecé a fumar, nadie me dijo o me enseñó, yo compraba el moño, yo lo pegaba, yo la conseguía. Luego vinieron otras drogas que iban cumpliendo con esa satisfacción mental y sensorial que necesitaba”, menciona Íngrid.
 
 

En el ir y venir por las calles, conoció una chica que le gustó mucho y a quien empezó a ‘caerle’ como dice ella, refiriéndose a hablar con ella y enamorarse por completo. “Esta mujer era mayor que yo, tenía algunas cosas malas de la cuales fui aprendiendo”, dice Íngrid tratando de recordar algo de ese pasado.

Su paso por las calles la llevó al ‘Bronx’ en donde fuera de consumir, consiguió algo de trabajo. “Si trabajo se puede decir cuando te encargas de armar moños de ’bareta’ para vender”, menciona Íngrid.

Aunque en su momento el bazuco no la motivaba a fumar, si vendrían para ella momentos difíciles en su relación afectiva que finalmente la llevarían a fumarse ese primer cigarro que dio inicio a la perdición total en la droga.

Del ‘Bronx’ quedaron muchas historias y situaciones terribles que observó y escuchó, las cuales no le desea a nadie vivir en persona. Allí el horror de la muerte, las violaciones, el maltrato y demás situaciones inhumanas eran la constante que tenía que afrontar pero de las cuales solo el silencio era el mejor aliado en ese lugar.

“Tuve una pelea con mi pareja y eso me llevó al desespero. No sabía fumar bazuco pero mi tristeza me llevó a probarlo, de ahí en adelante, solo quería soplar y soplar todo el tiempo porque eso me hacía olvidar de mi ‘traga’, y yo no quería saber más de esa relación”, dice.

Así pasaron 6 años en el consumo. Su cuerpo deteriorado y maltratado por vivir en la calle, le pedía a gritos parar con tanta droga. Hasta que un día, como ella afirma, desde el cielo llegaron los ‘Ángeles Azules’ a su vida.

“De ellos se escuchan muchas cosas en la calle, que son un grupo de personas que hablan con los habitantes de calle y nos ‘terapiaban’ es decir, nos insisten a dejar la vida que se lleva en el consumo y nos invitan a dar el paso para volver a empezar un nuevo camino. Pues ese día, me tocó el encuentro con los ángeles, y así darle fin a tanta esclavitud en la droga”, recuerda Íngrid quien se toma un segundo para reflexionar y agradecer por el cambio de vida que tiene actualmente.

Ese día, aceptó la invitación a los hogares de paso. Inició en el IDIPRON en donde retomó de nuevo su aseo diario, algo que había dejado atrás por mucho tiempo. Aprendió nuevos hábitos de vida y entre ellos decidió retomar algo de estudio. De ahí la vinculación a un curso inicial en marroquinería el cual le llamó la atención.

“Aproveché, me inscribí y pues empecé a cortar telas, manejo de máquinas como collarina y tres agujas, enhebrado de hilos, manejo de pedal, utilización de agujas y diseño, entre otras cosas. Me gustó tanto este oficio que ahora me divierte y me da herramientas para seguir adelante”, resalta.

Cerrando heridas

Íngrid Mireya, hoy mayor de edad, está vinculada al Centro de Atención Transitorio de la Secretaría de Integración Social en donde lleva un proceso de recuperación personal con el acompañamiento psicosocial y cada día aprendiendo más para su nueva vida, a través del Centro de Desarrollo de Capacidades, un espacio para el fortalecimiento a nivel educativo, en donde los exhabitantes de calle, en proceso de recuperación, adelantan formación en artes y oficios brindando herramientas importantes para la inclusión social y laboral.

Allí Íngrid Mireya se vinculó a los cursos actuales y sigue reforzando sus conocimientos en el arte de la marroquinería, gracias al proceso de aprendizaje que adelanta el SENA en el hogar.

Actualmente, el Centro de Desarrollo de Capacidades tiene cursos de formación para ciudadanos habitantes y exhabitantes de calle, quienes reciben los servicios en los centros de atención de la Secretaría Distrital de Integración Social.

Para este segundo bimestre del año, se da inicio a los cursos de marroquinería a través del aula móvil la cual es una estrategia del SENA para poder llevar procesos educativos en diferentes lugares. Así mismo, se realizan talleres en mantenimiento de bicicletas, limpieza y mantenimiento de superficies, soldadura, sistemas y capacitación para labores en Call Center.

Alrededor de 150 beneficiarios, se vinculan a los procesos de formación, en donde reciben una formación académica con una intensidad horaria, de 20 a 40 horas, la cual incluye práctica y teoría.

“En el taller de marroquinería, en donde Íngrid está vinculada, se adelantan acciones como conocimiento y parámetros de diseño, patronaje, corte y ensamble de elementos con materiales textiles y cueros. Colocación de herrajes y conceptos de calidad”, resalta Viviana Izquierdo, promotora social del Centro de Desarrollo de Capacidades y quien acompaña el actual proceso de Ingrid Mireya.

Íngrid continua muy feliz en su proceso. Las relaciones familiares se van afianzando. La mente y el cuerpo, sanando las heridas del pasado están dispuestos a recibir todos los proyectos y metas que ahora se asoman en el camino. La costura y la marroquinería es la motivación constante para ella quien espera conseguir un trabajo relacionado con esta área y poder crear muchos diseños que vayan a la vanguardia de la moda.

 
 
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