Secretaría Distrital de Integración Social

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Bogotá, septiembre 18 de 2019. Camilo, como se llamará nuestro futuro héroe de a pie, es un ciudadano normal, quien vive de las labores diarias que le deja el ejercicio de su profesión como Ingeniero Mecánico y Aeronáutico, además de compartir la vida con su familia y como él lo dice, sin hacerle daño a nadie.

Con frecuencia en sus recorridos diarios al trabajo, Camilo siempre y de carrera como recuerda, observaba la presencia de un hombre de avanzada edad, quien habitaba la calle y que generalmente se acercaba a los vecinos y transeúntes a pedir unas monedas para poder comer o tomar algo. Lo que nunca imaginó nuestro futuro héroe, era que en sus manos estaría la esperanza para un cambio de vida que luego se materializó y ahora le da la oportunidad a este habitante de calle a volver a soñar.

Al otro lado de la calle, estaba Jorge Hernán Mejía, un hombre con barba y muy despeinado, con unos harapos que ya no le permitían tener más mugre de lo normal y una sonrisa de la cual muy pocos dientes aún sanos le quedaban, pero con algo admirable pese a la situación de calle que enfrentaba a diario, Jorge nunca dejaba de sonreír y ser agradecido con aquellos a quienes se acercaba a pedirles ayuda.

“La amabilidad de esta persona, su respeto, valores y la humildad de este hombre habitante de calle, fueron motivaciones para acercarme a él y ayudarlo. Todos los días tenía un impulso para hacerlo, pero a veces el miedo o la simple manera de ver el mundo desde la otra barrera, nos impide dar ese paso y ayudar a aquellos que lo necesitan”, menciona Camilo quien no deja de emocionarse al recordar el día cuando extendió sus manos no para dar limosna, sino para apoyar a Jorge, aquel hombre que pedía a gritos ayuda la cual no solo era dinero.

Hace pocos meses atrás, Camilo cambió uno de esos días cotidianos. Se detuvo en su camino y se acercó a escuchar detenidamente a aquel hombre habitante de calle que siempre estaba ahí, y del cual poco o nada sabía de él. Una conversación que empezó con un simple saludo, terminó con un diálogo en inglés por lo que Camilo no entendía como Jorge, su nuevo amigo, hasta hablaba otro idioma y tenía un carisma tan grande, que la droga y los tantos problemas de la vida habían mermado a alguien, quien mendigaba por las calles.
 
 

Este habitante de calle, era Jorge Hernán, quien a sus 62 años de edad, domina el inglés como él mismo dice, idioma que aprendió desde pequeño gracias a esos rumbos que las locuras de ser joven le dan a la vida. Travesías que lo llevaron a sus 14 años de edad, en pleno auge de la Copa del Mundo México 86, y el cual según Jorge, fue la excusa para aprovechar y salir a tomar rumbo hacia otros destinos que lo pasarían por ‘Tijuana’ y finalmente a su paradero final en San Diego, Estados Unidos.

Allí vivió varios años pero decidió retornar a su país de origen. Su paso por la ciudad de Bogotá, le trajo triunfos y alegrías, pero según él, temas de envidia y daño a otras personas, lo llevaron a tomar decisiones inadecuadas y al consumo de drogas, las cuales finalmente lo arrojaron a habitar la calle y conocer incluso hasta el terror del ‘Bronx’, un lugar que actualmente se encuentra destruido en su totalidad.

“Luego de esa charla en inglés, le dije a Jorge que no le iba a dar limosna pero quería ayudarlo a cambiar la vida que llevaba en calle. Que estaba dispuesto a buscar un lugar en donde pudiera estar tranquilo, sin que viviera en el fuerte frío y lluvia de la calle. Para eso, hice unas llamadas a una amiga que por cosas de la vida ha tenido un familiar con problemas de consumo y quién podría indicarme a dónde acudir”, resalta Camilo.

Luego de tantos intentos, Camilo y su amiga lograron encontrar información sobre los centros de atención que la ciudad tiene para habitantes de calle. De manera inmediata hicieron contacto con un hogar de paso, pero debido a la delicada salud que tenía Jorge, era imposible llegar a ese lugar.

“Finalmente, logramos ubicar un lugar más cercano a donde nos encontrábamos. Era el hogar de paso ‘Cr 35’ de la Secretaría de Integración Social, y le cuento que yo no tenía idea que existían estos sitios en donde había cientos de ‘Ángeles Azules’ como les dicen los habitantes de calle, a esas personas, quienes día a día trabajan llevando ayuda a esta población que tanto lo necesita”, comenta Camilo sorprendido por todo lo que encontró, luego de empezar su travesía ayudando a Jorge.

Camilo, ¿se acuerdan de nuestro héroe?, ahora se convirtió en un ‘Ángel Azul Ciudadano’. Lleva más de un mes compartiendo paso a paso el proceso de recuperación que adelanta su nuevo amigo Jorge Hernán, a quién no deja de visitar en el hogar ‘Cr 35’ y con quién ha generado una amistad inseparable.

Esta semana tuvo la oportunidad de compartir una activad recreativa con Jorge en el mismo lugar en donde días atrás, lo llevó por primera vez, para salvarlo de las calles y la droga. El hogar de paso ‘Cr 35’ al ritmo de música, artistas, médicos, barberos y demás personas se unían para brindarle ayuda a más de 350 habitantes de calle, quienes asisten al lugar, y para el cual hoy Camilo acompañaba y apoyaba a tantas personas con el mismo corazón y cariño como lo hizo con Jorge su buen amigo.

“Estar en un hogar de paso como éste, es sentir y vibrar cada día, amar la vida, es poder llevar esa ayuda de la mejor manera a quién lo necesita. Agradezco hasta el taxista que muy amablemente apareció ese día y nos ayudó a traer a Jorge, y no fue fácil, cuando subes a alguien que con su aspecto y el fuerte olor que deja algunos días sin bañarse puede generar rechazo. Agradezco a todos estos ‘Ángeles Azules’, quienes nos enseñan cada día a ayudar mirando a los ojos y extendiendo una mano amiga de verdad”, afirma Camilo, abrazando y dando apoyo a Jorge Hernán, quien con lágrimas y un gran abrazo agradece por haberlo encontrado en el camino de la vida. 

 
 
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Bogotá, septiembre 12 de 2019. Los bogotanos también están ‘salvando vidas’ y se han puesto la ‘10’ apoyando desde sus hogares, barrios y sitios de trabajo a los habitantes de calle, utilizando la nueva ‘App Ángeles Azules’.

El nuevo servicio de Integración Social, en sus primeros 15 días, después de ser entregada a la ciudad, ha sido descargado 468 veces en equipos móviles como ‘Apple’ y 1.377 en ‘Android’. De igual manera han generado una interacción con más de 250 casos notificados por los ciudadanos quienes aprovechan esta opción digital para poner en conocimiento situaciones relacionadas con la población habitante de calle.

Suba, Teusaquillo, Engativá y Chapinero son las localidades que lideran las solicitudes más comunes que llegan reportadas a través de la ‘App’. Entre ellas se destacan situaciones en donde se evidencian riesgos por afectaciones de salud a los ciudadanos habitante de calle, y en donde se requiere movilizar a los ‘Ángeles Azules’, quienes reciben el reporte y se desplazan a los lugares asignados para brindar una atención integral a esta población activando rutas interdistritales, para el caso anteriormente mencionado, la articulación con Secretaría de Salud y sus servicios de emergencias.

El segundo tema que reporta la ciudadanía a través de la ‘App’, es aquel relacionado con la presencia de habitantes de calle en sectores de la ciudad. De manera inmediata, el equipo de contacto activo se desplaza al lugar para ofrecer los servicios a esta población y el traslado voluntario a los hogares de paso del Distrito.
 

“Tenemos un equipo en calle conformado por 120 ‘Ángeles Azules’ disponibles para la atención que se genera a través de la ‘App’ sumado a los grupos de abordaje en calle, contacto activo y territorial quienes brindan servicios, adelantan estrategias pedagógicas y acompañan a las comunidades desde lo local”, aseguró Jaider Camilo Pérez, ‘Ángel Azul’ quien conforma el equipo de recepción de información relacionada con la aplicación digital.

Finalmente, la implementación de la ‘App’ ha motivado a muchas familias para informar sobre su interés por la búsqueda de algún familiar, quien se encuentra en habitabilidad en calle y del cual se ha perdido cualquier contacto con esta persona. Para ello los equipos de centros y abordaje adelantan un acompañamiento para la verificación en las bases de datos y activar rutas que puedan apoyar la búsqueda.

La ‘App´ se encuentra respaldada por un equipo técnico y profesional los cuales reciben las solicitudes y con equipos tecnológicos y ubicación GPS hacen posible los recorridos y destinos con exactitud.
 

 
 
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Bogotá, agosto 12 de 2019. Es jueves en la mañana y don Hernán Arango Arana acaba de regresar de su recorrido habitual por el entorno más cercano a Bosa Islandia, lugar donde tiene un pequeño cambuche. Es un hombre de mediana estatura, tez blanca, cabello plateado, gesto amable y apacible. Tiene 74 años y conserva todavía esa energía que se refleja en todas las actividades que realiza.

Nativo de Armenia, municipio de Calarcá, se casó y emigró con su esposa a Estados Unidos. Allí habitó por 21 años y un día decidió regresar a Colombia. Corría el año 1987, llegó a Bogotá. Inició como conductor de bus de la empresa Cooperativa Nacional de Transportadores donde laboró por 11 años. Sin embargo, en la década de los noventa se agudizó la crisis económica del país y perdió su empleo, entonces se dedicó a la mecánica. Fueron tres años de labor, pero se volvió a terminar el trabajo. Así las cosas un día de pronto se encontró sin dinero, sin amigos, sin familiares, sin nada, solo frente al mundo.

La vida lo obligó de alguna forma a andar de aquí para allá, sin domicilio, sin destino, sin hogar. Un día al encontrarse sin donde pasar la noche se ubicó en un carrotanque. Allí permaneció por un corto tiempo, pero sin explicarse cómo, una tarde este lugar resultó calcinado por las llamas. Fue así como se convirtió en ciudadano de calle, quien un día es de aquí, pero mañana no es de ninguna parte.
 
 

Ángela Delgado la referente del proyecto, ´Atención Integral al Fenómeno de Habitabilidad en Calle´, de Bosa, lo encontró en una de sus acostumbradas jornadas de abordaje en calle y le sorprendió ver en este hombre, su amabilidad, espíritu colaborador, la actitud positiva y le brotó de sus afectos llamarlo ‘Mis amores’ y desde entonces él participa en todos los espacios que brinda este proyecto. “Es como de la familia, es una persona cálida y amigable, es mis amores”, dice Ángela.

Habita un pequeño ‘cambuche’ ubicado en el barrio Islandia, en la localidad de Bosa. Allí las alegrías, penas y preocupaciones las comparte con seis perros que alguna vez le dejó Jairo, un amigo que tuvo hace más de dos años y que un día la justicia requirió para que respondiera por algunos asuntos pendientes, y fue él quien le dijo a don Hernán: “cuídeme los perros por favor”.

Desde aquel día los perros se convirtieron en su permanente compañía. Pero fue una perra de dos años de edad llamada Wendy la que se adueñó de sus afectos. Siempre lo acompaña a donde vaya. “Para mí los perros son como personas, lo único es que no hablan, pero son como personas. Esta perra es lo más preciado que tengo, nunca se separa de mí, cuando algunas veces por distintas circunstancias no hemos podido continuar juntos, ella no sé cómo, me busca y regresa, nos hemos vuelto inseparables”, dice don Hernán.

Este hombre tiene el sueño de aparecer en televisión. Cuenta que desde muy joven nunca dejó de ver el programa de humor familiar ´sábados felices´, además, de divertirlo y entretenerlo, siempre ha creído que cuenta con la chispa para aparecer en el programa y contarle un chiste a todos los colombianos. Por eso hoy después de muchos años ve con ilusión el poder asistir al programa, presentarse y contar un chiste: “eso me haría muy feliz”, dice.

Espera que un día no muy lejano alguien lo llame y le diga: ¡Este sábado irá a la televisión a contar un chiste! Ojalá alcance su sueño y la vida le regale un pedacito de felicidad. 

 
 
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Bogotá, agosto 26 de 2019. Los ciudadanos bogotanos estarán a tan solo un ‘clic’ de ayudar a los habitantes de calle, con la ‘App Ángeles Azules’. Con la aplicación podrán reportar en tiempo real, diferentes casos relacionados con el fenómeno de habitabilidad y la población habitante de calle, además, ¿cómo apoyarlos para que accedan a los servicios del Distrito?, ¿cuáles son los lugares con mayor presencia de esta población vulnerable? y finalmente conocer más sobre las rutas de servicios.

A su vez, por medio de la ‘App’, se podrán alertar situaciones que se pueden evidenciar como riesgo o afectación de salud y agresiones personales a esta población, así como la interacción con el equipo en calle encargado de atender la solicitud y tener reportes permanentes de la atención en curso y del resultado de la misma, reportes que serán atendidos por un grupo de 700 promotores y profesionales de la Secretaría de Integración Social, quienes a diario ofrecen servicios integral a los habitantes de calle.
 

El software ‘Ángeles Azules’ trabajará como un sistema de registro de información en tiempo real para la identificación y referenciación de la población habitante de calle, que habita en la ciudad de Bogotá, el cual, a través de dispositivos móviles con conexión a red y GPS permitirá a los equipos territoriales y a la ciudadanía ubicar la población para su atención.

La ‘App’ contará con un centro de información y despacho con el apoyo tecnológico, el personal técnico y humano para su servicio, así como un equipo de ‘Ángeles Azules’ de contacto activo las 24 horas del día.

De la misma manera, la implementación de la ‘App Ángeles Azules’ es un elemento importante para la recopilación de información sobre el fenómeno de habitabilidad en calle en Bogotá, y una herramienta para la planeación de recorridos de los equipos, toma de información a través de las tecnologías de la comunicación y el mínimo de uso en papel aportando en una buena utilización de los recursos públicos e impacto ambiental.

“Para la Secretaría de Integración Social, tener un contacto directo con nuestros ciudadanos, atender sus inquietudes y peticiones relacionadas con la atención a la población habitante de calle, poder ayudar de verdad y seguir salvando vidas es uno de nuestros objetivos primordiales. Los equipos en calle también estarán atentos a brindar una atención a migrantes en condición de habitabilidad en calle y mendicidad”, resaltó Gladys Sanmiguel Bejarano, secretaria integración social.

El equipo de los ‘Ángeles Azules’ está las 24 horas del día, los 7 días de la semana, en la búsqueda y oferta de servicios a los habitantes de calle en diferentes sectores en donde esta población es más evidente. Esto ligado a la presencia del comercio, reciclaje y lugares de consumo de sustancias psicoactivas.

En lo corrido del año 2019, 7.169 habitantes de calle han sido atendidos en calle y en los centros de atención de la SDIS. En la presente administración, 2.323 personas han desarrollado procesos para mejorar su vida, de ellos 633 culminaron con éxito logrando alejarse de las calles.

 
 
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Bogotá, julio 30 de 2019. ¿Qué sentirías si de repente recibes una llamada y te dicen que están cerca de un familiar que dejaste de ver hace años atrás, tal vez décadas, y que por cosas de la vida terminó habitando la calle o consumiendo drogas?

Ahora piensa cómo esa persona que te llamó, se convierte en la mensajera de un reencuentro que llevaba años esperando, de buenas noticias y que en esa llamada que muchas veces no supera el minuto, hace que los hogares, familias, padres, hermanos, hijos y demás vuelvan a soñar con estar juntos.

Esa es la historia de Sandra Flórez, un ‘Ángel Azul’ de la Secretaría de Integración Social, quien hace cuatro años y medio ejerce su carrera como trabajadora social, y se convierte en la mujer, quien hace posible que aquellos habitantes de calle que aceptan a diario los servicios de los hogares de paso, puedan volver a encontrar a sus seres queridos.

Llegó a ser ‘Ángel Azul’ luego de un paso en varias entidades que se encargan del trabajo con población vulnerable. Como ella mismo decía, llevaba años pidiéndole a su Dios que le diera un trabajo en donde más que ofrecer un servicio, pudiera hacer más por las personas, entre eso quería, que las familias se volvieran a unir. “Me siento una persona que sabe que el soporte para todo es la familia y si tú estás unido con ellos, todo puede ser posible”, resalta Sandra.
 

Hace mucho tiempo, Sandra hace una de las tareas más difíciles dentro de un proceso de recuperación personal para un ciudadano habitante de calle, y es el restablecimiento de redes de apoyo, en otras palabras, lograr el primer contacto con las familias luego de años de ausencia y de diferentes conflictos que originaron tal vez la decisión de tomar las calles y el consumo de drogas.

“Tener el teléfono en la mano y esperar del otro lado que me contesten no es fácil. Decirle a alguien que no conoces, que tienes cerca a unos de sus familiares al que tal vez dieron por muerto en algún momento y que ahora escuchas, que vive y más aún que habita la calle y consume drogas, eso es difícil para mí comunicar, cómo será para esas personas que reciben mi mensaje”, comenta Sandra quien no oculta ese sentimiento confuso que se genera en cada episodio.

Pero no es solo realizar llamadas. Sandra en compañía de sus compañeros psicólogos y trabajadores sociales de los hogares de paso, hacen un trabajo fuerte en cada habitante de calle que llega al servicio. Allí, no solo tienen la posibilidad de recibir servicios de autocuidado personal como duchas con espacios dignos, alimentación nutricional, dormitorios para un descanso cómodo, y lo más importante un acompañamiento profesional que motiva día a día para dejar las calles y el consumo. Adicionalmente, es el inicio de un proceso de recuperación personal que trae consigo la reconstrucción de lazos familiares.

“Recuerdo mi primera búsqueda familiar. Llevaba mucho tiempo tratando de ubicar a la familia del ciudadano habitante de calle que se llamaba Guillermo, no recuerdo el apellido. Sin tener resultados y con fallidas marcaciones telefónicas, decidí pedir información exacta del lugar donde vivió el ciudadano años anteriores. Tomamos rumbo en busca de la casa con tal fortuna que llegamos al sitio mencionado. Lo más sorprendente es que la familia nunca se había ido de ese lugar, incluso tuvieron la idea de salir del país pero la esperanza de volver a ver a su familiar, los motivó a quedarse allí en ese barrio esperando a que Guillermo algún día tocara de nuevo la puerta. Un sueño que ese día se hizo realidad, era como volver a nacer”, recuerda Sandra quien llora recordando cómo cada día son más las familias que encuentran a sus allegados.

“Aló, no él no está muerto, aquí está a mi lado, ¿se lo paso?"…

Hace apenas unos días atrás, Sandra recibió en el hogar de paso ‘Bakatá’ a un habitante de calle llamado Obed. Como es de costumbre se acercó a él para entablar un diálogo y conocer más sobre su proceso. En ese momento se enteró que hacía 33 años, él no sabía de su familia.

Allí empezó la misión, apenas un número fijo que después de una gran búsqueda resultó siendo efectivo en la ciudad de Medellín, lugar en donde encontró a los hermanos de Obed y a quienes logró convencer para que aceptaran venir a la ciudad de Bogotá y se reencontraran con él luego de décadas de no estar juntos.

“Ese día me contestó una de las hermanas de Obed. Me presenté, le dije que era un Ángel Azul de la Secretaría de Integración Social de la ciudad de Bogotá, y tenía a mi lado a Obed uno de sus hermanos. Un silencio que no superó los cuatro o cinco segundos pasaron, luego escuché un llanto, gritos y alegrías, eso sí que hace estremecer a cualquier persona, hasta me hizo llorar, yo que me la paso en esto a diario”, afirma Sandra.

También han existido llamadas en donde no todo es color de rosa. Un rechazo inicial, una palabra de no creer, o tal vez un no quiero saber más de esa persona puede escucharse, pero se trabaja en minimizar ese daño personal y que a través de esos reencuentros las familias puedan volver a empezar.

Es claro que una de las mayores situaciones que generan el consumo de drogas o la habitabilidad en calle son los problemas familiares y para ello el trabajo profesional de Sandra y los cientos de ángeles azules en calle y centros de atención al momento de generar estos reencuentros familiares, se debe asumir con responsabilidad, confianza y respeto.

De ahí que un proceso de recuperación personal se pueda llevar a buen éxito en donde el ciudadano exhabitante de calle no solo retome sus hábitos personales, sus obligaciones y deberes sino adicionalmente pueda tener cerca a su familia; la medicina más fuerte y el remedio más efectivo para muchos problemas.

Sandra Flórez continúa todos los días con la misión de buscar y unir familias. La cuenta ya pasó por 50 y sigue cada día más y más motivada. Llora en cada encuentro, ya que no dejará nunca de sentir esa espinita del deber cumplido. Actualmente avanza en el desarrollo de una Maestría para su crecimiento profesional y espera cada día seguir compartiendo sus conocimientos con los habitantes de calle, quienes a diario acuden a los hogares de paso del Distrito. 

 
 
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