Secretaría Distrital de Integración Social

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• Una mujer y sus dos hijos, ambos mayores de edad, viven del reciclaje y luchan por permanecer unidos y recuperar la posibilidad de una vivienda digna. 

• Aprovechan la estrategia móvil de la Secretaría de Integración Social y las jornadas de aseo personal y dotación de elementos de protección.

Bogotá 28 de mayo de 2020. Para Jaquelín Ortiz Rodríguez cada día de los últimos siete años ha sido una lucha por la supervivencia en las calles de Bogotá. Vive del reciclaje junto a sus hijos Antonio, de 24 años, y Paola, de 22, y para ellos no ha sido posible lograr una estabilidad económica que les permita volver a tener un techo.

Con rabia y melancolía, Paola recuerda las situaciones que han pasado desde el momento que un andén se volvió su hogar tras diferencias con los dueños del lugar donde vivían. “Primero falleció mi abuela. Luego, a mis 16 años, me llevó el Bienestar Familiar porque mi familia no me podía brindar las garantías en alimentación, salud y educación. Y para completar mi hermano estuvo en la cárcel dejando a mi mamá sola”, cuenta la joven, quien alcanzó a culminar el bachillerato y sueña con estudiar criminalística.

Ella estuvo 8 meses en el ICBF y su hermano 9 meses en prisión. Fueron tiempos difíciles que les hicieron anhelar la unión familiar en la que han permanecido desde entonces sin importar las circunstancias. Para ellos, eso es lo más importante y, a pesar de todo, agradecen a la vida porque juntos han superado todo los problemas.

En sus jornadas diarias alcanzan a sentir la discriminación de algunas personas que desprecian a los habitantes de calle. "Nos sentimos incómodos en la calle, no tenemos dónde cocinar, compramos alimentos preparados con lo que nos da el reciclaje o algunos vecinos. Para bañarnos íbamos a un centro de habitante de calle, pero ahora en época de Covid eso es más difícil por la cuarentena. Entonces debemos esperar a los 'Ángeles de la Calle' que ofrecen los servicios de autocuidado. Ahí es cuando sentimos que somos importantes para alguien", dice Paola, en el cambuche que armaron en un rincón de Fontibón.

Los 'Ángeles de la Calle' son miembros de un programa de la Secretaría de Integración Social que busca que los habitantes de calle vayan a los centros, inicien un proceso de recuperación de hábitos y rehagan sus vidas. Gabriel Rosero es uno de ellos y ha estado encargado del acompañamiento de esta familia.

"Hemos trabajado mucho con ellos porque realmente muestran interés por su cambio en el estilo de vida. Están cansados de la vida en calle”, manifiesta Rosero, quien también estuvo en la calle durante siete años y ha logrado una relación de camaradería con esta familia.

El equipo de la Subdirección para la Adultez de la Secretaría Distrital de Integración Social se encuentra trabajando para lograr la reubicación de esta familia en los centros que aplican según la edad: el Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud (Idipron) para Paola y Antonio, y uno de los centros de persona mayor para Jacquelín, para que puedan buscar alternativas que les permitan lograr una vivienda digna en donde puedan seguir como siempre: juntos.

Servicios integrales para los ex y habitantes de calle

Más de 1.200 ciudadanos habitantes de calle permanecen en su etapa de aislamiento en los 13 centros de atención del Distrito, donde reciben servicios integrales para su recuperación personal, minimizando el consumo y la habitabilidad en calle.

También hay una estrategia móvil para llegar con elementos de aseo, agua, y alimentación a los ‘cambuches’ en donde los habitantes de calle adelantan su aislamiento preventivo.

“Estamos con todos los ‘ángeles’ en los centros de atención y en territorio. Así mismo, tenemos una estrategia móvil de autocuidado con acciones diarias en aseo personal y dotación de elementos de protección como tapabocas, gel y demás. Estas jornadas se han venido haciendo antes del asilamiento, solo que se refuerzan con los protocolos de seguridad para afrontar el coronavirus”, destaca Daniel Mora, subdirector para la Adultez de la Secretaría de Integración Social.

Más información sobre atención de habitantes de calle haciendo clic aquí 
 

 
 
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• 1.200 ciudadanos exhabitantes de calle permanecen en su etapa de aislamiento preventivo en centros de la Secretaría Distrital de Integración Social.
• La Secretaría cuenta con 13 unidades operativas para la atención de habitantes de calle en Bogotá.

Bogotá, 21 de mayo de 2020. Con 51 años de edad, Luis Eduardo Jaramillo ha transcurrido más de la mitad de su vida consumiendo drogas. Para él, como para los 110 ex habitantes de calle que están en proceso de recuperación en la comunidad de vida ‘El Camino’, “entrar a las drogas es fácil pero salir de ellas requiere mucho amor propio”.

Fernando Lara es otro de los participantes de esta familia. Deambuló sin rumbo fijo durante 7 años, y la drogadicción le arrebató su voluntad.

“Uno se ve acabado cuando toca la calle y no le encuentra motivación a nada. Pero cuando aparecen los ángeles de la Secretaría nos brindan una oportunidad para poder empezar de nuevo”, cuenta Lara.

En El Camino, los ciudadanos ex habitantes de calle que deciden seguir en proceso de recuperación rediseñan sus proyectos de vida y recobran sus redes familiares. Para eso deben superar otras etapas en centros como Bakatá o el Centro de Atención Transitoria, donde fortalecen sus hábitos de cuidado y estilos de vida saludables.
 

Luis Eduardo, Fernando y el resto de la comunidad participan en talleres de capacitación en los que aprenden oficios a través de convenios con el SENA y la Secretaría de Educación, que les permitan tener autonomía para alejarse definitivamente de las calles.

“En este servicio buscamos recuperar el concepto de convivencia en comunidad, y a través de las ferias de empleo y emprendimiento que realiza la Secretaría de Desarrollo Económico buscamos la posibilidad de que nuestros participantes accedan a un empleo digno”, cuenta Daniel Mora, subdirector de Adultez.

Para ese propósito la entidad también gestiona acercamientos con empresas privadas para establecer una vinculación de clúster laboral donde los perfiles de los ciudadanos ex habitantes de calle que ya hayan recuperado su conciencia y hábitos puedan vincularse laboralmente.

Los procesos de estadía en El Camino duran de 9 meses a 1 año y son guiados por 12 profesionales: 3 psicólogas, 3 pedagogos, 2 trabajadoras sociales, 1 educador físico, 1 psicoterapeuta y una terapeuta ocupacional.

A la fecha, más de 1.200 ciudadanos habitantes de calle permanecen en su etapa de aislamiento preventivo en los 13 centros de atención del Distrito por cuenta del COVID, donde reciben servicios integrales (salud y formación) que les permitan retomar el rumbo.
 

 
 
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• Testimonio de una exhabitante de calle que sintió el apoyo de los ‘Ángeles de la calle’ de la Secretaría Distrital de Integración Social y está en proceso de recuperación de hábitos en la Comunidad de Vida Hogar ‘El Camino’.
 
Bogotá, 09 de mayo de 2020. María Jazmín Castro Marín tiene 38 años. A los 15 decidió irse de su ciudad natal en Caldas hacia Manizales en compañía de una amiga de la familia que, con engaños, la fue sumergiendo en la prostitución, al punto de negociar su virginidad.

Con mucho esfuerzo, María Jazmín se liberó de las garras de la supuesta amiga y se instaló en Bogotá para empezar una nueva vida, pero contrajo una enfermedad que le impidió cumplir su meta y la hizo caer en depresión. No tenía ganas de vivir.

Con el tiempo estableció una relación sentimental de la que nacieron dos hijas, que ahora tienen 20 y 17 años y que son el motor que hoy la impulsan a cambiar su estilo de vida, porque la droga la alejó de ellas cuando la mayor tenía 8 años, y desde entonces estuvo perdiéndose esos momentos que no se repiten en la vida de los hijos.

Empezó a habitar calle en la Localidad de Chapinero y luego se fue a expender droga en el barrio Santa Fe. Y entre andanzas y recaídas estuvo 23 años en la calle hasta cuando conoció a los ‘Ángeles de calle’ de la Secretaría de Integración Social, quienes realizan recorridos por la ciudad convocando a los ciudadanos habitantes de calle a usar los servicios de la entidad y, en el caso de Jazmín, a hacer un proceso de recuperación de hábitos y vida en comunidad.
 

“En la calle yo era una mujer solitaria, mis hijas no sabían nada de mí. Y la calle, que es tan dura, tan fría…” Llegó a pensar en quitarse la vida porque no le encontraba sentido a nada. “Los ‘ángeles me encontraron tirada en un andén, y gracias a ellos estoy haciendo de nuevo un proyecto de vida. Me siento fortalecida, recuperé mi autoestima y mi salud ha mejorado”, cuenta Jazmín ya después de haber ganado peso y restablecido su situación nutricional.

Le agradece a esos ángeles su transformación, y los considera “personas muy valientes, con vocación, que llegan a uno alegremente y brindan confianza, carisma y empatía. Ellos arriesgan sus vidas por salvar otras”, dice convencida del valor del trabajo de estos servidores públicos.

Con el apoyo de la Secretaría, Jazmín busca finalizar su etapa de recuperación y terminar su proceso en la Comunidad de Vida Hogar ‘El Camino’, donde, junto a sus 110 compañeros, trabaja con voluntad para demostrarse a sí misma que puede volver a vivir dignamente.

En el programa de recuperación, los exhabitantes de calle están acompañados por un equipo interdisciplinario que se encarga de la atención psicosocial y de la inclusión socio laboral y habitacional de los usuarios.

El primer anhelo de Jazmin es ser cocinera para aprovechar lo aprendido en una experiencia laboral que tuvo en un restaurante italiano. Quiere hacerlo por su desarrollo profesional lejos de la calle y las drogas, pero también para alcanzar una estabilidad que le permita sentirse segura para lograr su anhelo final: encontrarse con sus hijas y compartir con ellas como lo que es, una madre y abuela.

“Soy abuela, y ese es motor para salir adelante. He soñado que vamos a integrarnos como una familia y que las voy a recuperar. He soñado que voy a vivir con mis hijas y mis nietos. Y quiero apoyarlos hasta el final porque, a pesar de todo, ellas todavía me dicen que también soy su motor”.

Llena de ilusión y de confianza en su proceso, a otras madres les aconseja “valorar a sus hijos porque los años pasan y el amor verdadero está en la familia”.
 

 
 
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• 44 personas en 25 cambuches recibieron atención de autocuidado. Adicionalmente se atendieron mascotas y se realizó desinfección de carretas.
 
• 2.000 ciudadanos habitantes de calle permanecen en su etapa de aislamiento en los 13 centros de atención del Distrito.

• Funcionarios de la Personería de Bogotá junto a personal de las secretarías de Salud, Gobierno y Seguridad acompañaron la jornada.

Bogotá, 20 de mayo de 2020. Xinia Navarro, Secretaria de Integración Social, lideró en la mañana del miércoles 20 de mayo una nueva jornada de atención integral de habitantes de calle en el sector de la Avenida de las Américas con carrera 36, uno de los sitios de concentración de habitantes de calle identificados por la entidad.

Allí, la estrategia móvil conocida como los ‘Ángeles de la Calle’ realizó la oferta institucional de los servicios que tiene la entidad para los ciudadanos que habitan las calles y dispuso además espacio para el corte de cabello, baño, entrega de ropa y de alimentación a la población que se encuentra en ‘cambuches’.

“Hemos identificado en la zona a 44 personas, la mayoría dedicada al oficio del reciclaje quienes manifiestan no querer aislarse en los servicios que les ofrecemos en la secretaría”, dijo la Secretaria, Xinia Navarro, quien aprovechó para recordar a los ciudadanos habitantes de calle el compromiso de cuidarse frente al virus del covid 19.
 
 
 

“Asumimos el liderazgo del acompañamiento humanitario en la zona junto con las Secretarías de Seguridad, Gobierno, Salud, las alcaldías locales de Teusaquillo y Puente Aranda, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP) y el Instituto Distrital de Protección Animal”, indicó la funcionaria.

La jornada de atención de este miércoles incluyó atención a animales de compañía y desinfección de las carretas. Todo, enfocado a sensibilizar a los ciudadanos habitantes de calle sobre la importancia de las medidas de prevención frente al Covid 19.

La Secretaría Distrital de Integración Social ofrece atención permanente a las personas habitantes de calle a través de su equipo de ‘ángeles de la calle’, trabajadores que diariamente realizan acompañamiento humanitario en la ciudad, buscando que las personas que han optado por vivir en las calles salgan de ellas y recuperen sus proyectos de vida, perdidos en muchos casos por el consumo de drogas.

A la fecha la Secretaría de Integración ha adelantado jornadas diurnas y nocturnas permanentes en las 19 localidades urbanas de la ciudad. Más de 2.000 ciudadanos habitantes de calle permanecen en su etapa de aislamiento en los 13 centros de atención del Distrito, donde reciben servicios integrales para su recuperación personal, minimizando el consumo y la habitabilidad en calle.
 

 
 
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• Un habitante de calle que decidió asistir a un hogar de paso en tiempos de cuarentena después de negarse durante dos años.

• Los ‘ángeles de la calle’ rescatan vidas del flagelo de las drogas y han redoblado sus esfuerzos por el cuidado de estos ciudadanos durante la pandemia.

Bogotá, 06 de mayo de 2020. Durante 30 años, Octavio Fajardo González, de 61 años, vivió en las calles de los barrios de la localidad de Mártires, donde incluso es conocido por los vecinos.

Después de dos años de negarse a asistir a los hogares de paso de la Secretaría de Integración Social, donde se les brinda alimentación, aseo y dormitorio a los habitantes de calle, finalmente cedió ante la amenaza del coronavirus.

Jenny Paola Alvarado había encontrado a Octavio en un parque de la localidad. Desde ese día empezó la labor de convencerlo de asistir a las actividades de autocuidado y vincularse a hogares de paso donde, a través de actividades lúdicas, pueden salir de la calle, abandonar el consumo y buscar una nueva vida.

Lo hacía como miembro del equipo de ‘ángeles de calle’, que recorren los recovecos de la ciudad convocando habitantes de calle a usar los servicios de la Secretaría. Pero casi todos los encuentros entre ellos terminaban con la negativa de Octavio, un abrazo, una corta despedida y la ilusión viva de Jenny de sacarlo de la calle.
 
 

Aunque se negaba, Octavio era consciente de su salud y presentación personal, y por eso aprovechaba las jornadas móviles de autocuidado personal en las que podía bañarse y recibía elementos de aseo, ropa y alimentación. Sin embargo, seguía con la calle como hogar. Fue su cuerpo deteriorado y la tristeza de ver la ciudad tan sola durante la cuarentena por el coronavirus lo que lo motivó a aceptar la invitación que con insistencia le había extendido Jenny.

“Me lo encontraba y le insistía para que se vinculara a un hogar de paso. Él decía que no se sentía indigente y no quería esa ayuda. Sentía que Octavio podría salir adelante y seguí luchando. Finalmente, gracias a los temores de la calle por la pandemia Octavio fue por primera vez a un hogar de paso”, resalta Jenny Alvarado.

De joven Octavio era emprendedor, amaba la latonería y pintura, y en eso se desempeñaba mientras vivió en familia en ‘La Gabarra’, Norte de Santander. Pero el conflicto armado tocó la puerta de su hogar llevándose por delante la vida de un hermano y abriendo el camino para salir huyendo de su tierra.

“Cuando llegué a Bogotá me fui a buscar otro hermano pero nunca lo encontré. No tenía a dónde ir, no tenía trabajo y esa desesperación que me llevó a habitar la calle, principalmente en los Mártires, mi vivienda”, menciona Octavio.

Tan pronto aceptó la oferta de la Secretaría de Integración Social, el equipo de ‘ángeles de calle’ activó la ruta para un chequeo profesional que determinara el estado de salud de Octavio.

Luego de su valoración médica, fue trasladado al Hogar de Paso ‘Los Mártires’ en donde fue recibido con amor para permanecer durante la cuarentena y, si él lo desea, iniciar un proceso de recuperación de hábitos personales como el baño diario y el cuidado de su cuerpo, así como la reconstrucción de lazos familiares y formación académica en artes y oficios para una inclusión social y laboral.

Servicios integrales para los ex y habitantes de calle

Más de 1.200 ciudadanos habitantes de calle permanecen en su etapa de aislamiento en los 13 centros de atención del Distrito, donde reciben servicios integrales para su recuperación personal, minimizando el consumo y la habitabilidad en calle.

También hay una estrategia móvil para llegar con elementos de aseo, agua, y alimentación a los ‘cambuches’ en donde los habitantes de calle adelantan su aislamiento preventivo.

“Estamos con todos los ‘ángeles’ en los centros de atención y enterritorio. Así mismo, tenemos una estrategia móvil de autocuidado con acciones diarias en aseo personal y dotación de elementos de protección como tapabocas, gel y demás. Estas jornadas se han venido haciendo antes del asilamiento, solo que se refuerzan con los protocolos de seguridad para afrontar el coronavirus”, destaca Daniel Mora, subdirector para la Adultez de la Secretaría de Integración Social.

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