Secretaría Distrital de Integración Social

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La Subdirección para Asuntos LGBTI y la Dirección Territorial de la SDIS entregarán ayudas tangibles a esta población

 

 
• El anuncio lo hizo la entidad en el marco de una entrega de apoyos alimentarios en la localidad de Kennedy
 
• Por primera vez en la historia la Subdirección para Asuntos LGBTI se dan bonos de emergencia y transferencias monetarias condicionadas a fortalecimiento de capacidades

• También habrá apoyo en las cedulaciones para personas Trans, con el fin de eliminar la barrera de la documentación

La Secretaría Distrital de Integración Social, en cabeza de la secretaria Xinia Navarro, anunció que, por primera vez en la historia de la Subdirección para Asuntos LGBTI, se entregarán ayudas tangibles a esta población, esto en el marco del fortalecimiento del Proyecto LGBTI desde esta entidad.

Miguel Ángel Barriga, Director Territorial de la entidad, señaló que es una apuesta de esta nueva administración “redimensionar el proyecto LGBTI para lograr que sea uno de los que entrega ayudas tangibles”.
 
 
 
 

La Subdirectora para Asuntos LGBTI, Deisy Olarte, apuntó que, “en el nuevo Plan de Desarrollo y en el nuevo Proyecto de Inversión de la Secretaría de Integración Social de la Subdirección para Asuntos LGBTI estamos haciendo una articulación en lo territorial, fortaleciendo nuestro servicios psicosociales y psico socio jurídicos”, aseguró.

“Lo más importante es que por primera vez en la historia de la Subdirección para Asuntos LGBTI, vamos a entregar bonos de emergencia para personas LGBTI, transferencias monetarias -condicionadas a procesos de fortalecimiento y capacidades- y cedulaciones a personas trans para eliminar la barrera de la cédula en esta población”, indicó la subdirectora.

El anuncio se realizó en el marco de la entrega de canastas alimentarias a personas vulnerables LGBTI en la localidad de Kennedy.

“Esta es una actividad que hicimos en conjunto la Dirección Territorial y la Subdirección LGBTI. Las canastas que entregamos permiten que las personas, en un momento tan difícil como este, tengan alimentación que es uno de los derechos que en este momento están más vulnerados”, indicó Barriga quien al tiempo señaló que la entrega posibilitó presentar los servicios que tiene la Secretaría Distrital de Integración Social a la población LGBTI de la localidad octava.

Las entregas, lideradas por la Subdirección para Asuntos LGBTI de la Secretaría de Integración Social, fueron acompañadas por la Subdirección Local en Kennedy en cabeza de Elizabeth Fuentes así como la Casa de Atención Integral al Migrante CIAM y la Fundación Minuto de Dios.
 

 
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Verónica, la lideresa trans con reconocimiento en la Localidad de Kennedy

 

 
La Secretaría Distrital de Integración Social trabaja por la restitución y dignificación de los ciudadanos y ciudadanas. Promueve acciones incluyentes.
 
Bogotá, D.C., 23 de septiembre 2020. Una lideresa trans logró transformar la forma de ver y pensar la diversidad de género. Encabeza la mesa local LGBTIQ en Kennedy y tiene reconocimiento por su lucha por los derechos de su comunidad.

Luisa Verónica es santandereana, pero parte de su adolescencia la vivió en la Costa Caribe, en Riohacha (La Guajira).

Luego de superar algunas situaciones laborales y machistas por su condición, viajó a Bogotá en busca de nuevas oportunidades. Sin embargo, la discriminación la llevó a conocer el trabajo sexual y a dedicarse a esto como medio de sustento.
 
 
 
 

“Mi vida se convirtió en algo vacío, triste y sin sentido. La vida trans no es fácil. Cansada de esta vida decidí acercarme a buscar apoyo a la fundación Procrear, donde había proyectos para un cambio de vida. Allí también empecé a aprender sobre nuestros derechos y deberes, así como de las políticas públicas para personas LGBTI”, recuerda Luisa.

En 2011 llegó a la fundación Diferencia, una organización de base comunitaria muy importante en la Localidad de Kennedy. Allí conoció a Edwin Riveros, líder social y activista de los sectores LGBTIQ, quien la empoderó en todo el tema de fortalecimiento y formación como lideresa, para defender los derechos de las mujeres que están en la calle.

Con sus conocimientos y habilidades empezó a liderar la mesa LGBTIQ del sur de la ciudad. Esto le permitió ser parte fundamental en la visibilización y garantía de los derechos de mujeres trans dedicadas al trabajo sexual en sectores como María Paz, Patio Bonito y La 38. Logró un trabajo de seguridad e integralidad para el reconocimiento de todas las mujeres.

Verónica dirige un programa online de radio en la emisora ‘HyM’ denominado ‘La hora T’, un espacio que hace la fundación Diferencia donde las invitadas son las mujeres transgéneras, que tienen un lugar para su libre expresión, participación comunitarias y liderazgo.

“Un nuevo Contrato Social implica pasar de lo simbólico a lo material. Ya hay un proceso social muy importante de visibilización y lucha por el reconocimiento de los derechos y sus aportes a la ciudad. Ahora hay que pensar en estrategias de acceso y permanencia en empleabilidad, emprendimiento, salud, educación y la cultura, y una vida más segura en el espacio público”, destaca Deysi Johana Olarte Navarro, subdirectora para Asuntos LGBTI de la Secretaría Distrital de Integración Social.

Precisamente, con la estrategia ‘Más Territorio’ se están realizando visitas a las localidades por parte de la Subdirectora para Asuntos LGBTIQ fortaleciendo los servicios sociales prestados y liderando acciones que permitan materializar la política pública para esa población en los territorios, dentro de la garantía de los derechos de la población diversa en la ciudad.

Para esta ocasión, la Localidad de Kennedy fue la anfitriona de este recorrido, en donde no solo se verifica la prestación de los servicios, sino que se establecen dialogo y contacto con diferentes líderes y comunidades, escuchando sus opiniones, sugerencias e inquietudes.

Juan Andrés Carvajal, referente para asuntos LGBTIQ de la SDIS en la Localidad de Kennedy, destaca que “desde el proyecto ‘Compromiso social para la diversidad en Bogotá’ trabajamos en un modelo de integración con enfoque territorial e intergeneracional, para el desarrollo de capacidades que faciliten la inclusión social y la territorialización de la política pública para la garantía plena de derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgeneristas e intersexuales”.

Mientras tanto, Verónica sigue trabajando por la garantía de los derechos de las mujeres trans en la Localidad de Kennedy. Actúa como representante en las mesas de trabajo en el territorio, fortaleciendo los lazos de convivencia, diálogo y participación en pro de las personas de los sectores LGBTIQ.
 

 
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El desafío de un hombre trans que dio a luz y lactó a su bebé en medio de la discriminación

 

 
• Máximo Castellanos es una de las 20 personas trans vinculadas laboralmente a la Secretaría Distrital de Integración Social. Él cuenta, en primera persona, su experiencia al haber gestado vida siendo un hombre trans y en medio de las dificultades que tantas veces supone la exclusión a esta población. 

• La Secretaría Distrital de Integración Social, en concordancia con el Plan de Desarrollo Distrital: ‘Un Nuevo Contrato Social y Ambiental para la Bogotá del Siglo XXI 2020–2024’, desarrolla acciones y estrategias para garantizar la inclusión social y el enfoque diferencial.

No tenía panza aún y no había escuchado el corazón de la vida que gestaba en mí, pero ya sabía que sería un embarazo en el que iba a encontrarme, además de la transfobia generalizada socialmente, con un sin número de situaciones de violencia por parte de profesionales de la salud llenos de miedos, de prejuicios y con un profundo desconocimiento de las vidas y cuerpos de las personas con experiencias de vida trans, como yo.

Fui yo quien le anunció al médico que estaba en embarazo. Él, en lugar de iniciar el protocolo de atención prenatal, me mandó a que me valoraran psiquiatras y psicólogos. Para entonces no teníamos más de cinco semanas de gestación… el primer control lo tuvimos alrededor de las 16 semanas de embarazo y nadie en nuestra EPS respondió por eso.

Recuerdo también que, en uno de los últimos controles prenatales, el médico nos vio y nos preguntó: “¿y dónde está la mamita?”.  Sé que ese día Daniela, la que en ese momento era mi pareja, se rompió, dimensionando lo que se nos venía en un país tan violento y tan peligrosamente ignorante como el nuestro.
 

Paternar ha sido y es “la cosa” más hermosa y difícil que he hecho en la vida. En mi caso, tomar la decisión de hacerlo no era una cuestión solo de informarme, haberlo planeado o tener un colchón de dinero. Gestar, parir y paternar, eran hechos atravesados por la discriminación,la violencia y la exclusión social que vivimos las personas trans en Colombia.

Lo que llaman hacer familia fue y es una cuestión de vida y muerte, de lucha constante. Habitar en mi cuerpo una situación como el embarazo, que pareciera ser social y culturalmente imposible para las personas trans, nos hizo enfrentarnos como familia al sistema del cual somos expulsados, para que la persona que en mí se gestaba tuviese acceso a sus derechos.

Luchise tomó cuarenta semanas para nacer. Ni Daniela, una mujer trans, ni yo teníamos idea de cómo hacerlo o de si lo haríamos bien. Dos años después aún no lo sabemos, pero al fin y al cabo ya somos padres.

Al verle por primera vez se asentó en mi vida la realidad de que, así como muchas veces morimos, también se vuelve a nacer. Yo regresé a la vida cuando paría la suya.

Si bien hay una enorme lista de cosas y situaciones que hubiese preferido no vivir estando en embarazo, reconozco que cada una de ellas acuerpó nuestra lucha por los derechos humanos y la vida digna de las personas trans en Colombia y de nuestras familias.

Por primera vez en la historia del país, un hombre trans fue reconocido como papá, con componente sexo femenino, y una mujer trans reconocida como mamá, con componente sexo masculino. Esto gracias a que, pese a la discriminación en oficinas públicas, Dani y yo hicimos incidencia en las instituciones. Nos informamos muy bien, adjuntamos la base jurídica que sustentaba el registro de Luchi y logramos que se materializaran protocolos nacionales para el registro y la identificación de nuestros hijos, hijas e hijes, partiendo del reconocimiento de nuestra realidad familiar ante el Estado, la de una mujer y un hombre, ambos trans, que decidieron traer una hija al mundo.

Luchi no había cumplido el primer mes de vida y estaba poniendo patas arriba los sistemas de la Dirección Nacional de Registro Civil para ser reconocida e identificada como nuestra hija. No podía estar más feliz y orgulloso de mi creación y su poder, y al mismo tiempo no podía estar más aterrado de todo lo que seguiría.

Muchas veces nos vieron y trataron con asco y desidia, nos escupieron al pasar, nos preguntaron si llevábamos un perro en el coche. Tantas veces han querido despreciar nuestra vida, reducirnos, doblegarnos, pero qué curioso que ha sido y es nuestra propia existencia, nuestro mismo cuerpo, lo que les calla la boca.

Sé bien que ningún padre o madre me llevará la contraria al asegurar que estamos dispuestos y dispuestas a todo por nuestras crías. Pienso que muy pocos podrán comprender la angustia de un hombre que debe lactar a su bebé en un Transmilenio, así como tampoco el temor constante de que, justificándose en el imaginario social de que las personas trans no podemos tener bebés, nos arrebaten a Luchi de los brazos como nos arrebatan la vida.

Ser una persona trans en Colombia es un asunto de vida y muerte. La discriminación se traduce en exclusión social. De forma general, en Colombia los hombres y las mujeres trans y las personas no binarias vivimos en un círculo de pobreza impuesta y exclusión social estructural que nos expulsa de todos los sistemas sociales desde nuestra niñez al no ser lo que se espera que seamos.

Si bien en América Latina y El Caribe las personas trans tenemos una media de vida de 35 años, en Colombia esa expectativa se reduce a 28. A mí me queda un año para superar la estadística. Mentiría si escribo que no temo ser asesinado.

Dani y yo tenemos muy claro en nuestro corazón que ser personas trans visibles, ser activistas por los Derechos Humanos y vivir en Colombia es ponernos triplemente en riesgo.

Sin embargo, sabemos que cada día luchado es un día más cerca de lograr nuestro objetivo, que no es otro distinto al de vivir. Yo como hijo, y ahora como papá, sin saber si podré acompañarle a atravesarlo todo, reconozco la travesía que me espera por delante junto a Luchi y no deseo nada más que estar vivo para verle crecer libre y feliz.
 

 
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Las mariposas amarillas de Ingrid son magia y alegría

 

 
• Ingrid López, referente LGBTI en la localidad de Barrios Unidos, es una de las 20 personas trans vinculadas laboralmente a la Secretaría Distrital de Integración Social. 

• La Secretaría Distrital de Integración Social, en concordancia con el Plan de Desarrollo Distrital: ‘Un Nuevo Contrato Social y Ambiental para la Bogotá del Siglo XXI 2020–2024’, desarrolla acciones y estrategias para garantizar la inclusión social y el enfoque diferencial.

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y caña brava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”

Ingrid López hoy no está frente a un pelotón de fusilamiento. Ese cuadro es de otros días, cuando andaba la calle y ejercía como trabajadora sexual. Ahora está en la casa de su madre, que falleció hace tres años, con sus dos gatas frente a sus recuerdos de una vida agitada, “díscola y azarosa”, dice ella. Mágica, sin duda.
 
 

No oculta sus años, pero cita a Oscar Wilde para decir que “no hay que confiar nunca en una mujer que confiesa su verdadera edad” porque “una mujer capaz de decir eso dirá cualquier cosa”. Pero si hay algo que inspira Ingrid es confianza, por eso se ha sabido desempeñar como referente LGBTI de la Secretaría Distrital de Integración Social en la localidad de Barrios Unidos; por eso habla de sus “partners”, las trans, y de todo lo que quiere retribuirles ahora que, bordeando ya el sexto piso, consiguió su cartón de bachiller.

“Quiero estudiar una carrera técnica o profesional, pero que tenga que ver con el servicio a la comunidad”, afirma.

La conversación con Ingrid es como una poesía larga en la que se cuelan Simone de Beauvoir, Jean-Paul Sartre, Arthur Rimbaud y Friedrich Nietzsche, intercalados con historias de juergas internacionales, consejos para disfrutar y hacer disfrutar del placer-de todos los placeres-, y anécdotas duras de la calle, con ingredientes de “plomo, chuzo y golpizas, que no sé ni cómo me paré de ellas”, cuenta.

Asegura amar a Gabriel García Márquez y, además de recitar de memoria y sin error la primera parte de Cien Años de Soledad, tira datos tipo: “Hay gente que desconoce esto pero Gabo habló de una mujer transgénero en Cien años de soledad. Quienes sean amantes de la literatura deben recordar el nombre de Catarino, ella era una mujer transgénero que tenía un burdel en Macondo”.

Los viajes de esta mujer transexual que nació hace casi seis décadas en Villavicencio han trascendido los libros. En 1986 se fue a probar vida en Europa y no regresó sino hasta 1997.

Allá vio a la Selección Colombia en el estadio San Paolo de Nápoles, en el Mundial Italia 90, y alcanzó a ver también a Maradona por quien expresa casi la misma admiración que por los poetas malditos. En Europa también aguantó frío y hambre, pero también gozó: “No quiero que me tomen por una víctima, he vivido mi vida lo mejor que he podido”, señala.

“En los 80 aproximadamente y antes de la promulgación de la Constitución del año 91, era totalmente estigmatizado ser mujer transgénero y esto hacía que el común de las personas o la misma sociedad no respetara nuestra forma de existir, entonces esto aumentó mucho el temor entre nosotras, lo que hizo que nos tuviéramos que ir del país”, cuenta Ingrid mientras muestra una fotografía antes de su tránsito, la imagen de un joven guapo que acababa de salir de la cárcel por haber retado al establecimiento al vestirse de mujer, lo que, para ese entonces, se consideraba un delito.

En Villavicencio hizo hasta cuarto año de bachillerato y soñó con ser maestra, pero el matoneo de quienes la acompañaban en su proceso de formación la hizo desistir de esa idea y la obligó a trasladarse a Bogotá donde empezó a trabajar en una casa de citas cerca al Museo Nacional.

“Craso error el que cometí”, apunta, al tiempo que, casi de tajo, cambia la nostalgia por la alegría en su mirada, y fija sus ojos en los videos del grado de bachiller que tuvo hace poco y que enseña con orgullo y emoción.

La subdirectora LGBTI de la Secretaría Distrital de Integración Social, Deisy Olarte, asegura que la vinculación de estos perfiles, “contribuyen al fortalecimiento de las capacidades de las personas trans y en especial las personas trans que están llegando a la edad de personas mayores. Estando aquí se les ha podido brindar la oportunidad de tener una opción laboral, unos ingresos y que cambien su perspectiva para seguir mejorando en términos de fortalecimiento de capacidades, como personas y como funcionarios o contratistas de la Secretaría, al tiempo que contribuyen al fortalecimiento territorial de las acciones que hacemos desde la subdirección LGBTI”.

“Gracias a la Secretaría de Integración Social y a la doctora Xinia Navarro que nos convocó y ha estado pendiente de nosotras”, dice Ingrid. “Ella me parece una persona muy identificada con nuestras necesidades de la población LGBTI, nos ha dado oportunidades de surgir, agradezco esta oportunidad que me han brindado y espero yo seguir creciendo, para, así mismo, yo retribuirle a la sociedad”.
 

 
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'En el arcoiris cabemos todos y todas': Xinia Navarro

 

 
● Durante el foro ‘Rompiendo imaginarios sobre la población LGBTI’, se plantearon los retos respecto a las estigmatizaciones que enfrenta la población LGBTI
 
● Hasta 1980, la homosexualidad en Colombia era considerada un delito.

● En este cuatrienio, la Secretaría Distrital de Integración Social garantizará la posibilidad de ser de toda la ciudadanía.

Este sábado 29 de agosto se realizó el Foro ‘Rompiendo imaginarios sobre la población LGBTI’, emitido a través de la Fan Page de la Secretaría Distrital de Integración Social.

El espacio de inclusión, liderado por la secretaria de Integración Social, Xinia Navaro, contó con la presencia de Victoria Tirado, mujer trans, DJ y creadora de Carga Express en Tacones; Endry Cardeño, actriz de cine, televisión y teatro, además de estilista y asesora de imagen; Juan Daniel Castro Serrato, sicólogo y facilitador de biodanza, fundador de Diversidad Senior Colombia, red de afecto para la población LGBTI mayor; Alejandro Ávila, hombre transexual, licenciado en pedagogía infantil de la Universidad Distrital, docente del Jardín Rueda de Colores; Deisy Olarte, subdirectora para asuntos LGBTI.

Las y los invitados hablaron de su experiencia personal respecto a cómo han enfrentado los imaginarios que se crean entorno a ellas y ellos, además de afianzar con cada uno de ellos su autenticidad y su posibilidad de ser quienes quieren ser, pese a la “satanización” que señalan se da en algunas ocasiones en su contra.

La secretaria Navarro, además de asegurar que “en el arco iris cabemos todas y todos y que la revolución se hace en tacones”, fue enfática en señalar que uno de los principios claros del Plan de Desarrollo Distrital 2020-2024 es el de vivir sin miedo. “Esto implica vivir en espacios libres de discriminación y esto va más allá de la seguridad, tiene que ver con la educación, la defensa y el restablecimiento de los Derechos Humanos y también acciones concretas para poblaciones concretas”, apuntó la secretaria.

La subdirectora para asuntos LGBTI, Deisy Olarte, puso sobre la mesa lo que llamó una triada de estigmatización, en la que, todavía hoy, un grueso de la población considera a las personas LGBTI como delincuentes, pecadoras y pecadores o enfermas. “Hasta los años 80 en Colombia era un delito ser homosexual. Siguen los imaginarios sobre nosotras, pero cuando la gente empieza a tratarnos, allí empiezan a tener aceptación”, indicó Olarte.

Victoria Tirado, una de las panelistas, contó cómo muchas puertas laborales se cerraron cuando ella tomó la decisión de hacer su tránsito, entre otras por el hecho de trabajar en un medio machista.Fue por eso que inició su emprendimiento de acarreos ‘Carga Express en Tacones’. “El clóset es el peor lugar del mundo, por eso la invitación es a que salgan de él”, puntualizó la panelista.

La actriz Endry Cardeño, explicó cómo se ha enfrentado a estigmatizaciones destructivas. “Somos la cabeza más visible que se sale de la norma, desafiamos al statu quo, pero desde lo positivo representamos la valentía y la resiliencia”, indicó.

Alejandro Ávila, docente en un jardín infantil de la localidad de Bosa, señaló el peligro de las generalidades y los estereotipos frente a la comunidad. Como cultura y sociedad nos encargamos de rescatar lo malo y negativo pero muchas veces no nos vemos a nosotros mismos que reproducimos esos estereotipos. La invitación es a no generalizar, en todas las esferas de la sociedad hay cosas buenas y cosas malas”, dijo el profesor.

De otro lado, Juan Daniel Castro señaló cómo, “muchas personas siguen relacionando a la población LGBTI solo con sexo, desconociendo nuestras cualidades como seres humanos”. Según el fundador de Diversidad Senior Colombia, esta situación se complica aún más en la vejez, cuando se cree que las personas LGBTI ya no son útiles y no tienen nada que ofrecerle a la comunidad, desconociendo su experiencia y gran capacidad de aporte.

La subdirectora Olarte apuntó que “las personas LGBTI no están solas, ni las que están en el closet, ni las que ya salieron de él, ni las que están en la lucha constante y permanente por nuestros derechos. No están solas”.

La secretaria Navarro, por su parte, concluyó el espacio agradeciéndole al movimiento LGBTI y, aseguró que “está comprometida con hacer transformaciones desde el territorio por esta población”.
 

 
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